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viernes, 9 de octubre de 2026

SITGES FILM FESTIVAL - "CIUDAD DE MUERTOS"

Introducción y sinopsis

Ciudad de muertos
, dirigida por J.M Cravioto, acaba de tener su estreno en España en el Festival de Sitges, dentro de la sección Noves Visions. Producida por Península Films & Entertainment, la película propone un thriller psicológico con ecos del cine negro que parte del universo de la fotografía forense para construir una historia de ficción sobre la muerte, la investigación criminal y la fascinación por las imágenes. J.M. Cravioto, director y guionista; Jero Medina, actor protagonista; y Eduardo Díaz Casanova, productor, han estado presentes en el Festival de Sitges. Quique Rangel y Mike Sandoval, responsables de la música original, concebida e interpretada para dos contrabajos, los han acompañado en la presentación.

La película está inspirada en la obra del fotógrafo Enrique Metinides, que fotografió la muerte durante décadas en Ciudad de México. A partir de su legado profesional, Ciudad de muertos crea un personaje de ficción y un relato propio, en el que la fotografía se convierte en una herramienta para adentrarse en los territorios más oscuros de la ciudad.

Sinopsis: Cuando aparece un cadáver dentro de una maleta, Enrique, un reconocido fotógrafo forense, se ve involucrado en la investigación de un agente del servicio secreto que persigue a un asesino en serie. Lo que comienza como un encargo relacionado con su trabajo desemboca en una investigación poco ortodoxa, en la que los límites entre la realidad, la intuición y lo sobrenatural comienzan a desdibujarse.

La película nace de la fascinación de J.M Cravioto por el cine de género, y combina así thriller criminal, cine negro y elementos parapsicológicos para construir una mirada singular sobre una ciudad marcada por los terremotos, los accidentes y los crímenes, pero también por una extraordinaria tradición cinematográfica y fotográfica.
  • J.M Cravioto, entre el cine de género y la producción independiente
J.M Cravioto (Ciudad de México, 1981) es director, guionista y productor. Ha desarrollado una trayectoria vinculada al cine de género y a la producción independiente. Ha dirigido títulos como Los últimos héroes de la península (2008), Mexican Gangster (2014), Bound to Vengeance (2015), Olimpia (2019), Corazonada (2022), Invitación a un asesinato (2023) y Autos, Mota y Rocanrol (2025), además de Ciudad de muertos. Fundador de Pirexia Films, ha trabajado también con plataformas y compañías internacionales como Netflix, Disney+ y Paramount. Sus películas han pasado por festivales como Morelia, Cannes, Sundance y Sitges.

Ciudad de muertos
está producida por Península Films & Entertainment (Eduardo y Gabriel Díaz Casanova), productora mexicana independiente, en coproducción con Cinemex Distribución. Entre sus obras se encuentran Los sueños que compartimos, de Valentina Leduc; Binnizá, los seres de las nubes, de Juan Carlos Rulfo; El guardián de las monarcas, de Emiliano Ruprah, estrenada en Netflix y nominada al Ariel; y Cartas a distancia, de Juan Carlos Rulfo, estrenada también en Netflix y nominada al Ariel. En televisión, Díaz Casanova produjo la serie Nadie nos vio partir para Netflix, en coproducción con Alebrije Producciones.

Sobre la película

José Manuel Cravioto lleva años moviéndose con soltura entre géneros y formatos. Director de Mexican Gangster, Bound to Vengeance —presentada en Sundance y premiada en Sitges— y Olimpia, también ha dejado su huella televisiva en El Chapo, Diablero, Monarca o Señor Ávila. En Ciudad de muertos encuentra, sin embargo, uno de esos proyectos donde forma y fondo parecen destinados a encontrarse. A su lado, Jero Medina —Narcos: México, Somos, Soy tu fan— asume el desafío de interpretar a un Enrique inspirado en el legendario fotógrafo mexicano Enrique Metinides. Y lo hace desde la contención, dejando que sean sus ojos, sus silencios y la relación casi obsesiva con la cámara los que construyan al personaje.

La película nos traslada al México de los años cincuenta, concretamente a una Ciudad de México de 1957 marcada por accidentes, crímenes y por el terremoto que aquel año derribó incluso el Ángel de la Independencia. Cravioto utiliza este escenario mucho más allá de la reconstrucción histórica: las calles, los automóviles, los periódicos, las comisarías y las escenas de sucesos parecen pertenecer a un mundo suspendido entre el recuerdo y la pesadilla. Sobre ese paisaje se mueve Enrique, fotógrafo de nota roja acostumbrado a contemplar la muerte a través de un objetivo hasta que la frontera entre aquello que fotografía y aquello que imagina comienza lentamente a desdibujarse.

Pero Ciudad de muertos entra primero por los ojos. La magnífica fotografía de Diego Tenorio convierte el blanco y negro en algo más que una decisión estética: parece devolvernos al interior de las propias fotografías de Metinides. Cravioto compone imágenes de enorme fuerza y utiliza un formato cercano al de la fotografía impresa que encierra a sus personajes dentro del encuadre. Entonces aparece el rojo del cuarto de revelado, prácticamente expulsado del resto de la película, como si allí las fotografías recuperasen por unos instantes la sangre que el blanco y negro les había arrebatado. Hay planos que podrían detenerse, imprimirse y colgarse de una pared.

Bajo esa extraordinaria construcción visual se esconde un noir que progresivamente abandona las certezas del relato policial para acercarse al fantástico, a la obsesión y a los fantasmas interiores de su protagonista. La aparición de un cadáver y la investigación de varios crímenes funcionan como puerta de entrada, pero Cravioto parece interesado en otra pregunta mucho más perturbadora: qué ocurre dentro de alguien que ha pasado buena parte de su vida mirando la muerte. Porque Enrique fotografía cadáveres, pero también observa a quienes los contemplan. Víctimas y curiosos comparten así el mismo encuadre, componiendo un extraño retrato colectivo de nuestra fascinación por la tragedia.

Jero Medina entiende perfectamente ese tono y construye un protagonista vulnerable, obsesivo y progresivamente desconcertado ante aquello que sucede a su alrededor. Su interpretación evita el exceso y permite que sean la mirada y los pequeños gestos quienes expliquen la transformación del personaje. Alisson Santiago, Gustavo Sánchez Parra y Gerardo Trejoluna completan un reparto muy bien integrado en ese universo, donde incluso los personajes aparentemente secundarios parecen formar parte de una vieja fotografía encontrada décadas después en algún archivo olvidado.

Ciudad de muertos me ha sorprendido gratamente porque detrás de su envoltorio de thriller fantástico existe una película sobre algo mucho más profundo: nuestra necesidad de conservar aquello que inevitablemente desaparecerá. Cravioto convierte la cámara fotográfica en testigo, refugio y condena, y transforma el trabajo de Enrique Metinides en materia cinematográfica sin limitarse a reconstruir su biografía. Quizá por eso sus mejores imágenes permanecen después de abandonar la sala, como las fotografías de los muertos que obsesionaban a Metinides, uno siente que algunos de esos rostros todavía continúan mirándonos cuando la pantalla ya se ha quedado a oscuras.

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