domingo, 8 de marzo de 2026

ENTREVISTA A ANTONIO VICENT, DIRECTOR DE "AVES DE CORRAL"

Ese viernes 6 de marzo se ha estrenado en cines de toda España Aves de Corral, el primer largometraje de Antonio Vicent, distribuido por Alfa Pictures.

Este thriller con elementos de comedia cuenta con un reparto de primer nivel encabezado por Diego Anido, Pedro Casablanc, Chechu Salgado, Olivia Baglivi, Antonio Durán “Morris”, José Luis García Pérez, Roberto Enríquez, Belén Écija, Daniel Ibáñez, Clara Alvarado y Roberto García. La película es una propuesta novedosa en la industria cinematográfica española, influenciada por el cine clásico anglosajón.

Al reparto se suma el talento de artistas emergentes como Álvaro Díaz, Ramón Robles, Roberto Hoyo y Lukas Cantó.

SinopsisUna peculiar banda criminal planea asesinar a un dirigente del CNI, pero el plan de fin de semana de una pareja de novios se cruza en su camino.

Notas del director: “En esta historia nadie tiene el control. No importa cuál sea el plan: algo va a fallar. Y eso aplica tanto a los personajes como, en cierto modo, al espectador. He hecho esta película pensando siempre en el público, en la hora y media que me dan para entretenerles cuando se sienten a verla. Es el público, al final, la razón de ser de la gran pantalla.”

Aves de Corral es una producción de Delicias 13 Pictures rodada en Madrid gracias al apoyo de la Comunidad de Madrid y la Film Office, en Toledo y el Guadalajara.

Antonio Vicent (Madrid, 1997) es director y guionista. Su pasión por el cine nació en la infancia, etapa en la que elegir cada noche una película para ver junto a su familia se convirtió en su más importante misión. Estudió Economía en la Universidad Complutense de Madrid y amplió su formación en el Trinity College de Dublín, donde descubrió su pasión por la escritura, un hábito que practica desde entonces casi a diario. En 2019 se trasladó a Nueva York para cursar un máster en Fordham University, periodo en el que escribió sus primeros guiones y dio comienzo a su trayectoria como cineasta. De vuelta en Madrid rueda su ópera prima, Aves de corral (2026).

Gracias a nuestrxs amigxs de Prisma Ideas hemos tenido la oportunidad de entrevistar al director de la cinta, Antonio VicentÉste es el resultado de la entrevista:

Carlos Penela.- Antonio, para quien no sepa nada de la película, cuéntanos, ¿Qué es Aves de Corral?

ANTONIO VICENT.- Aves de Corral es una película que se mueve entre el thriller y un tono de comedia criminal. Es una sucesión de situaciones particulares que les ocurren a un grupo de personajes muy peculiares, en las que el humor, lo surrealista, lo absurdo y el humor negro conviven para darle el tono. El suspense, la confusión y la intriga por no saber qué viene después definen el estado de los propios personajes y del espectador. Tanto el espectador como los personajes van de la mano en ese sentido.

Carlos Penela.- Como decías, los personajes son muy particulares y parecen más perdedores, por ponerles una etiqueta, que auténticos villanos. ¿Te interesaba más explorar la torpeza humana que el mal en sí mismo?

ANTONIO VICENT.- Diría que me interesaba más explorar la realidad humana, que en muchas ocasiones es torpe, y, desde ese punto de vista, diría que hasta entrañable. Creo que es una cosa que caracteriza a esta película, en el sentido de que los buenos no son buenísimos y los malos no son malísimos. Los malos te provocan ternura, a mí al menos, todo el comienzo de la peli me la provocan, y sin embargo, no dejan de ser los malos, lo demuestran en la película. Y los buenos tampoco son perfectos, son muy frágiles, no son omnipotentes ni por asomo. A mí todo esto me interesaba mucho porque, honestamente, creo que nosotros somos complejos. Entonces, las historias que nos contamos deben reflejar esa complejidad. El hombre que es simpático por la mañana cuando te estás tomando el café, es perfectamente capaz por la noche ser el que te atormenta en el bosque. Ambas realidades pueden convivir en una sola persona, estamos hartos de verlo en las noticias, en los periódicos, etc. A mí me parece que eso es muy interesante, que da pie a explorar de distintas formas a varios personajes. Yo hago esto que se ve en la película, de introducir a una serie de personajes en el camión, y ahí se ven unos roles, una jerarquía, un funcionamiento del grupo masculino, que, honestamente, es una cosa que he podido observar a lo largo de mi vida, no estoy descubriendo ahora el mundo. Todo esto que te he dicho está además bañado con humor, que es una cosa que está muy presente en ese tipo de ambientes. Es un humor que no pretende existir. Ninguno de los personajes pretende ser gracioso.

Carlos Penela.- ¿Cómo fue el proceso de escritura de guion?

ANTONIO VICENT.- Bueno, pues muy divertido. A mí me gusta mucho escribir. Yo creo que hay ritmo en los diálogos, es una cosa que me gusta mucho, pero creo que lo más importante en un diálogo es que no parezca que está escrito. Inevitablemente todos los diálogos en cine están escritos, pero la magia del propio diálogo y del dialogante, es decir, de los actores, está en conseguir que nosotros, cuando lo estemos viendo, solamente estemos viendo a los personajes hablar. Esto a veces lleva a un error, incluso a mí me ha llevado en el transcurso de la elaboración de este guion, en el sentido que puedes acabar enterrándote a ti mismo en simplificar los diálogos. A más complejo, más exigente, y sin embargo no creo que sea interesante un diálogo que no aporta y un diálogo que da vueltas en torno a lo mismo sin sumar nada. A mí el diálogo que te dice mucho de aquel que lo está diciendo me interesa mucho. Creo que esto es lo que se ve en el camión, que al final todos los personajes se están dibujando a sí mismos ante el espectador a través de su comportamiento y de lo que se están diciendo unos a otros dentro de ese camión. La joya de cada diálogo está en ver a quien lo está diciendo a través de ese diálogo, no de la información que se está transmitiendo en el propio diálogo, ojo, que a veces también, porque yo soy muy de que nada sobre y de que nada esté porque sí. Luego está el tema de hacerlo desde el humor, creo ello que te da la oportunidad de acercarte y explorar situaciones y lugares a nivel de personaje que de otra manera no tienes oportunidad. El humor absurdo, el humor surrealista, el humor negro, no tiene reglas, en cambio, un diálogo naturalista o realista tiene unas reglas muy estrictas. Al final, colocar a personajes tan peculiares en situaciones tan particulares te dibuja un cuadro lleno de humor.

Carlos Penela.- En ese sentido, el tema del humor juega un papel muy importante dentro de la tensión criminal. ¿Crees que en el cine español todavía se utiliza poco esa mezcla de thriller y comedia negra?

ANTONIO VICENT.- Yo no lo he visto mucho en el cine español, no me atrevo a decir si se usa mucho o poco porque no me considero una enciclopedia en el tema. Lo que sí puedo decir es que en el cine americano se ha llegado a la excelencia en esta especie de género en sí mismo. Iba a decir mezcla de géneros, pero realmente creo que este tipo de comedia criminal ya se puede considerar un género en sí mismo. Hay grandísimos exponentes de esto en los 90 y principios de los 2000. Recuerdo perfectamente que cuando estábamos preparando la película, gente que ha participado en ella y que ha aportado un montón me decía, "oye, pero lo que tú pretendes no es nada fácil." Siempre pensé que eso no era muy relevante en cuanto a decidir si hacerlo o no hacerlo. ¡Qué triste sería que sólo si tienen películas fáciles de hacer! Yo tenía la certeza de que se podía hacer, una certeza infantil, porque había crecido viéndolo. Entonces, la dificultad está en hacerlo sin repetirlo. A mí me halaga mucho que viendo mi película se hable de Tarantino, de los Coen o de Guy Ritchie.

Carlos Penela.- Te iba a preguntar por eso, si de forma más consciente o inconsciente los tenías como referencias a la hora de hacer el guion.

ANTONIO VICENT.- De alguna forma es imposible que me separe de las nociones que yo tengo del cine de estos directores, he crecido viéndolos a partir de mis 13, 14 años yo he visto mucho todo ese cine. Entonces es imposible a partir de entonces ser Antonio Vicent y eliminar esa parte de tu vida, de tu conocimiento, de tu gusto, de tu disfrute, de tus mejores ratos y demás, con el cine que han ocurrido con esas películas. Eso me daba tranquilidad, probablemente la misma tranquilidad que como cuando estás escribiendo un diálogo y no te convence. Tienes dos opciones, mantienes el diálogo y lo trabajas para que mejore o llegas a la conclusión de que ese diálogo en concreto, la situación de lo que están hablando, hacia dónde está yendo, no hay forma de que sea bueno por mucho que lo trabajes. Eso a mí no me pasó nunca en esta película. Y creo que a lo mejor tienen que ver estas otras películas, el saber de la existencia de ellas, la complejidad de sus diálogos y todas estas cosas, porque de alguna forma eso estaría en mi cabeza, pensando yo sé que se puede enredar mucho una trama y generar caos y aún así llegar a un nivel alto cinematográficamente. Por ejemplo, yo recuerdo perfectamente las primeras veces que yo vi Pulp Fiction con alguna gente, y la primera vez que la vi yo. Nadie te dice "con este visionado me ha válido", no, yo eso no lo recuerdo. Sin embargo, recuerdo frases del tipo "esto es un puñetero lío", "entonces esta parte, a ver, ¿esto va antes o después de aquello?" Todo el mundo decía "jo, tengo que verla otra vez", "quiero verla otra vez", con ganas, no por necesidad o por ausencia de un entendimiento, sino decir "qué bien, hay más en esta película". Y a mí me pasa mucho con esta película, gente que ha visto Aves de Corral y me viene y me dice "tengo ganas de verla otra vez porque es que esto tal y cual". Eso es genial. Creo que lo que sería una pena es caer en el error de pensar que eso es una carencia cuando ocurre en una película. Yo creo que es una carencia cuando se ha intentado evitar y no se ha logrado evitar, entonces sí es una carencia. Pero cuando tú estás haciendo ese tipo de películas, que alguien te venga y te diga "es que creo que no he entendido todo", dices, pues genial, no pasa nada, no hay por qué entenderlo. Yo recuerdo a la gente saliendo de Origen diciendo qué chulada, cómo mola, y no entiendo nada del final. Mucha gente que ha visto Aves de Corral más de una vez me ha dicho "es que mejora, mejora cada vez que la veo." ¡Es fantástico! Aunque creo que se equivocan, en el sentido de que la película no puede mejorar porque es la que es, lo que sí que ocurre es que todo lo que te ha gustado en la primera vez sigue ahí la segunda vez. Entonces estás partiendo ya de un primer visionado y añades un segundo, por lo que entonces te parece como que ésta vez ha sido aún mejor. No es que sea mejor, es que se ha nutrido de la primera también, pero la película es la misma.

Carlos Penela.- La película tiene un estilo visual muy particular, ¿Cómo lo definirías? 

ANTONIO VICENT.- Bueno, yo creo que depende muchísimo de qué parte de la película estamos hablando, de qué plano en concreto, de qué situación. Es verdad que en la película hay un tratamiento estético del plano donde se respeta mucho el mismo.

Carlos Penela.- Sí, te lo quería comentar. En determinadas producciones estamos acostumbrados, sobre todo en las americanas, a un montón de planos y cortes cada pocos segundos, que además te dificultan el seguir la historia. En cambio, en tu película me encantan esos planos largos, sin cortes apresurados, que te hacen disfrutar la escena. Es una parte del estilo visual al que me refería. Al igual que las escenas nocturnas y esos planos amplios.

ANTONIO VICENT.- Eso es totalmente intencionado. Yo soy un ferviente defensor de que la buena realización, la buena dirección, encuentra entre sus síntomas la cámara indetectable. Cuando todo el mundo celebra un plano secuencia a mí me suele parecer sospechoso. No es culpable todavía, porque tendría que estudiarlo, pero me resulta sospechoso. Habrá que juzgarle. ¿Por qué? Porque si todo el mundo lo celebra, es que todo el mundo lo ha visto. Y eso no suele ser un buen síntoma de un plano cinematográfico. Porque el director de cine, tal y como yo lo entiendo, su papel es contar una historia y no hacer alarde de su capacidad de dirección. Y no hay menor alarde que la ausencia. El ausente es el que menos alardea. Entonces, cuando tú ruedas un plano secuencia y no te viene la gente en masa al final de la película, bien. Pero cuando te viene un montón de gente y te celebra un plano, yo revisaría el plano. En cambio, cuando no es un motivo de celebración porque la historia la has contado y a la gente no le has estorbado, la gente está en la historia y no está en la cámara, eso es bueno. Nosotros eso lo teníamos muy claro y lo perseguimos mucho. Es una forma de rodar que requiere muchísimo más de algunos aspectos, por ejemplo, requiere más coreografía, requiere más confianza en el actor, etc. Si al actor tú no le cortas durante dos minutos, el actor no puede fallar durante dos minutos. El actor está obligado a darte excelencia en cámara durante un periodo continuado de dos minutos. En cambio, si tú al actor le das tomas de una media de 3 segundos, planos de media de 3 segundos o cosas así, que no es ninguna locura en el cine de hoy en día, el actor puede trabajar a picos, sabe que está cubierto, que está protegido. Y el director también sabe que está protegido de los fallos del actor. Entonces, a mí me gusta mucho trabajar con los actores y me gusta mucho el buen actor de cine, y en esta película abundan. Yo siempre confío y me apoyo mucho en ellos. Cuando yo separo la cámara, a veces la cámara baila con ellos y a veces no, a veces la fijo. Depende también de un aspecto narrativo esto, pero en ambos ejemplos lo que hay es confianza en el actor, y yo creo que es una confianza que se ha visto recompensada.

Carlos Penela.- Antonio, la película tiene un reparto muy potente, por citar solo algunos, Pedro Casablanc, José Luis García Pérez o Antonio Durán "Morris".  ¿Cómo ha sido para ti en tu primer largometraje dirigir a intérpretes con trayectorias tan consolidadas?

ANTONIO VICENT.- Pues un lujo y una fuente de aprendizaje. Yo creo profundamente que el cine es un arte colaborativo. No creo que exista el director que lo hace todo. Creo que existe el director que dice que lo hace todo, y creo que todos conocemos ejemplos, pero no existe el que lo hace realmente, porque es imposible. Es imposible que exista incluso. Entonces, yo eso lo tuve muy claro desde el principio. Yo soy, de todos los que mencionabas, soy la persona que menos sets de rodaje ha pisado. Entonces me parece que es por mi parte, de una enorme normalidad, honestamente, entender que yo estoy trabajando en un personaje con José Luis García Pérez, con Antonio Durán Morris, con Diego Anido, con Pedro Casablanc, con Roberto Enríquez, etc, y van a tener mucho que aportarme, y a mí lo que me toca es dirigir la aportación también. El director no es la única voz, el director es la última voz. Yo siempre he estado muy muy contento de que los actores traigan propuestas, es una maravilla cuando estás dirigiendo a un actor y te trae una propuesta, porque demuestra un nivel de implicación asombroso. Luego ya ahí llega la parte de ser director que es, oye, pues hay propuestas que sí, y hay propuestas que no, hay propuestas que las utilizas y hay propuestas que no. Todo esto  es un enorme placer, honestamente, el poder hacerlo. Yo creo que los actores han disfrutado también de ese proceso, la película, sobre todo, que es lo más importante, se ha enriquecido. A mí me han dado sugerencias que yo he puesto en práctica y la película lo ha mejorado. Y entonces he aprendido mucho de ellos, he aprendido mucho con ellos y he mejorado mucho gracias a ellos. Esta ha sido mi experiencia con estos actores. Así que ahora, lo que te decía, lo que más ha aumentado en mi vida en esta película es la enorme deuda de agradecimiento, deuda de gratitud.

Carlos Penela.- Para finalizar la entrevista, ¿Qué has aprendido y con qué te quedas de haber hecho Aves de corral?

ANTONIO VICENT.- Pues mira, he aprendido, uno, que el actor de cine español, los actores y actrices del cine español son artistas. No quiere decir que antes no supiese que lo eran, sino que a lo mejor no era consciente de hasta qué punto esto era importante. Yo he hecho una película muy difícil de hacer a nivel guion arriesgado, había gente que me advertía de ello. Es una película incómoda de hacer en cuanto a que no hay comodidades, es una película que requiere que todos estemos remando a favor todo el tiempo sin descanso durante rodaje, que la preproducción todo el mundo exprima lo poco que tenemos al máximo, me refiero en cuanto a ensayos y demás. Y les ha llegado el guion de alguien que, honestamente, no es nadie, que soy yo, lo han leído, y porque lo han leído y les ha gustado, han querido participar. Esto tiene un valor inmenso para mí, porque eso es real. Él "me ha gustado, quiero hacerlo y traigo una propuesta", eso es muy real. Y eso sólo es posible cuando el actor es artista. Para mí es la prueba irrefutable de que los actores y actrices españoles son artistas por encima de todo. Luego, he aprendido también que hacer cine viene definido por con quién haces cine, es un viaje arduo, pero es un viaje que resulta ilusionante, excitante y demás, dependiendo de con quién lo haces, y yo he tenido la suerte de que lo he hecho con un equipo y unos sectores maravillosos. No sabía lo afortunado que había sido cuando empezó la película, lo supe a medida que iba avanzando la cosa y es algo que quiero repetir el resto de mi vida. También he aprendido mucho de guion, montando la película, es la última escritura, y ahí aprendí mucho, aprendí mucho de ritmo, he aprendido de tono, he aprendido de dificultades de rodaje, de ficción en rodaje. Honestamente, creo que soy mejor director hoy que lo era el primer día que empecé a rodar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ENTREVISTA A ANTONIO VICENT, DIRECTOR DE "AVES DE CORRAL"

Ese viernes 6 de marzo se ha estrenado en  cines de toda España  Aves de Corral , el  primer largometraje de  Antonio Vicent , distribuido p...