martes, 13 de octubre de 2026

SITGES FILM FESTIVAL - ENTREVISTA A BÁRBARA REY

Bárbara Rey
también tiene un lugar en la memoria del miedo del cine español. Su trayectoria como actriz, que recorrió la comedia y el cine de la Transición, encuentra una vertiente especialmente reivindicable en el fantaterror de los años setenta. A las órdenes de Amando de Ossorio participó en Las garras de Lorelei, La noche de los brujos y El buque maldito, contribuyendo con su presencia a un universo de criaturas, rituales y templarios resucitados que forma parte de la historia de nuestro cine de género.

El Premio Nosferatu, que recibió ayer en el Festival de Sitges, reconoce precisamente ese vínculo con el fantástico español. En una jornada que sirvió para presentar más películas de la nueva cosecha de género producida en España, la veterana scream queen del fantaterror de los años 70 ha recibido el galardón más indicado de esta 59ª edición. Es indiscutible que el Premio Nosferatu 2026 sea para la actriz Bárbara Rey. Su huella ha quedado grabada en el cine transgresor de la Transición —Me siento extraña, de Enrique Martí Maqueda, o Carne apaleada, de Javier Aguirre— y en títulos que forman parte de la filmografía de Amando de Ossorio —anteriores a la polémica Ley Miró— como Las garras de Lorelei y El buque maldito.

La actriz se ha emocionado con el premio en las manos ante un público que la ha ovacionado. «Son muchos años de trabajo, de ilusión… Yo era una niña que quería ser artista y nunca me habría imaginado que recibiría un premio con 76 años». La actriz se lo ha dedicado a su padre, que siempre la apoyó, y a su hija Sofía, «la luz de mi vida».

Días antes de recogerlo, conversamos con ella para Latidos por el Cine: una oportunidad para escuchar a la actriz, recuperar sus recuerdos de rodaje y poner el foco en las películas que también forman parte de su legado. Hemos realizado la entrevista junto a Albert Roca Lara, de L'Eco Sitges. Este es el resultado de la entrevista:

Albert Roca.- ¿Son más divertidos los rodajes de terror que las comedias?

BÁRBARA REY.- 
Verás, las películas de terror son más divertidas que las comedias porque no es lo mismo hacer una comedia en cine, que hacer una comedia en teatro. Yo, por ejemplo, en teatro soy feliz con la comedia, me divierto, lo paso fenomenal y es lo que más me gusta del mundo, hacer reír a la gente y recibirlo en ese momento. Pero en el cine es completamente distinto. El terror es mucho más intenso, te entregas mucho más. Hacer reír en cine es más difícil y menos gratificante. Tiene que haber un guion extraordinario, y un director extraordinario para que se produzca esa magia de hacer reír a la gente en el cine. Y el terror es mucho más gratificante porque si tienes la suerte de que te dirija un director como Amando de Ossorio, que vivía y disfrutaba con el terror, te lo transmite de una forma tan intensa que tú ya formas parte de lo que él siente y entonces puedes hacerlo muchísimo mejor. Y cuando tú estás haciendo algo de humor, es muy difícil que el director tenga esa gracia para transmitírtela. Es muy difícil, puede tener una visión clara de lo que quiere, pero no te lo traslada como un director de cine terror. Se disfruta mucho más el terror, es mucho más intenso.

Carlos Penela.- Ahora que ha mencionado a Amando de Ossorio, ¿Qué recuerda de aquellas películas y de su forma de dirigir?

BÁRBARA REY.- A mí me encantaba, era tanta pasión la que ponía en ello... Además, fueron películas muy importantes para mi, porque piensa que son papeles muy importantes que yo hago en un momento en donde yo, aunque había hecho ya bastantes películas, estaba despuntando para hacer películas con papeles más grandes, y él me dio esa oportunidad. Recuerdo sus rodajes con muchísimo cariño, aunque llegaba muerta a casa, he llegado con de todo, desolladas las costillas, etc, porque Amando era de lo más realista, pero se es joven, se tiene la ansia de trabajar, de conseguir un lugar dentro de la profesión y todo es perfecto. Y cuando encuentras una persona que te transmite todo lo que tú tienes que hacer, para que tú te sientas cómoda haciéndolo, aunque sea duro, pues es fantástico. Así es como me sentí yo siempre con Amando, de él tengo unos recuerdos extraordinarios, muy buenos recuerdos, además, era muy dulce, muy cariñoso fuera de los momentos donde nos estaba rodando. Entonces te explicaba lo que él quería y todo esto, pero con mucha ternura. Después, en el momento del rodaje, era como de un espiritismo, se transformaba (risas).

Albert Roca.- ¿El terror es catártico delante de los terrores cotidianos? ¿Nos ayuda a evadirnos más?

BÁRBARA REY.- Bueno, piensa que cuando tú haces una película de terror si te metes bien en el personaje, los gritos, el terror, los alaridos, los sentimientos..., para tú transmitir todo eso y que sea creíble estás teniendo una descarga tremenda de adrenalina y eso después te deja como en una balsa, como si estuvieras relajada y estuvieras muy bien. Llegas a casa reventada. Yo lo digo porque yo he llegado a mi casa deseando, lógicamente, darte una ducha, quitarte todos los tintes, toda la sangre, todo el pelo, etc., pero al mismo tiempo super relajada, porque es muy intenso, pones mucho de ti, sacas toda tu fuerza. La verdad que para mí ha sido muy importante, así como otras películas en donde he llegado con una tensión en casa, películas que no tenían nada que ver con películas que he hecho con Amando, porque me he sentido como más incómoda, porque el director no tenía claro lo que me estaba pidiendo ni lo que quería, y si tú decías "pues te gustaría esto o lo otro", tampoco estaban conformes, ¿me entiendes? Pero Amando tenía tan claro lo que quería y te lo transmitía tan bien que era como un bálsamo, después de todo el ajetreo, era como un bálsamo.

Carlos Penela.- Como actriz, ¿Qué resulta más difícil de interpretar, reaccionar ante una amenaza que tienes delante o ante algo que sólo aparece después en el montaje?

BÁRBARA REY.- Bueno, a mí me gusta mucho la intensidad que tiene el hacer una película donde tú tienes que enfrentarte a una cosa que tú estás viendo o que presientes. Hay veces que transmitir el terror y el miedo de algo que el espectador no está viendo, pero que tú sabes que tú sientes y no sabes lo que es, es un momento que también produce una sensación muy intensa. Es muy difícil transmitir terror y pánico sin que tú sepas qué es lo que va a ocurrir. Eso tiene que percibirlo muy bien el espectador para que tenga el mismo terror y el mismo miedo que tú o más. Esos momentos son muy difíciles y hay que hacerlos muy bien, porque tienes que estar alerta porque sabes que va a pasar algo, pero lo desconoces. A mí me gusta mucho ese tipo de juego que hay con el espectador que ni el actor ni el espectador sepan qué es lo que va a ocurrir. A mí las películas que me siento y ya sé lo que va a pasar me aburren enormemente. Sí, porque es que hay películas que está clarísimo lo que va a ocurrir. Desde que ves casi el título.

Albert Roca.- ¿A qué cosas tienes miedo? ¿Tienes alguna fobia especialmente?

BÁRBARA
REY.- Yo hubo una época en mi vida que tenía miedo a la muerte, mi madre tenía mucho miedo a la muerte y me lo inculcó de pequeña. Pero desde hace muchísimos años yo perdí el miedo. He visto tantas cosas en la vida y he tenido la suerte de vivir con tanta intensidad tantas cosas, que ya no tengo miedo absolutamente a nada. Lo único que me puede producir miedo, sin llegar a ser la palabra exacta, es lo malo que pueda ocurrirle a mis hijos, pero en lo demás no tengo miedo a nada. No tengo miedo a la vida, no tengo miedo a la muerte, no tengo miedo a la situación política. Me aterroriza un poco la situación que puede haber en este país, porque es un país que adoro y que quiero, pero no es miedo, me produce angustia el no tener en mi mano el poder hacer algo para que vaya mejor. Eso me produce una cierta pena y tristeza, más que miedo, que es distinto por completo. Que si estuviera en mi mano..., imagínate tú, con lo atrevida que he sido yo siempre... Pero sé que hay cosas que yo no puedo solucionar, pero por lo demás no tengo miedo a nada. Antes sí, antes tenía sobre todo eso, tenía miedo a eso, a la muerte, pero nunca he tenido miedo ni a enfrentarme a una cosa ni a otra, ni hacer una película de esta manera, ni a enfrentarme a determinadas personas que los demás llaman importantes, por supuesto, no, a eso no le he tenido miedo. Y ahora ya no le tengo miedo ni a la muerte, me apetece quedarme aquí un tiempo evidentemente, no tengo ganas de morirme, pero ya no tengo miedo tampoco.

Carlos Penela.- Sitges reconoce su trayectoria, su aportación al género con el Premio Nosferatu. ¿Qué le gustaría que descubriera de la actriz Bárbara Rey, alguien que se acercara por primera vez a sus películas?

BÁRBARA REY.- Pues fundamentalmente que descubrieran que soy una trabajadora de esta profesión y que lo que he hecho me lo he ganado a pulso y que bueno, en la vida a veces tomamos decisiones que no son posiblemente las más acertadas, pero eso no tiene por qué restar importancia a todo lo que una ha hecho a nivel profesional. Eso es lo que me gustaría. 

Albert Roca.- ¿Ser valorada aquí es algo muy especial, en una ciudad como Sitges?

BÁRBARA REY.- Ser valorada en España, y más ahora con los medios de que tenemos de Internet y todo este tipo de cosas no es fácil. Pero claro, cuando yo también analizo personas que son valoradas y miro el nivel que tienen, pues tampoco me preocupa mucho, no me voy a volver loca ni me voy a preocupar porque en un momento determinado digan de mí algunas cosas desagradables cuando veo el valor que le dan a personas que no han hecho prácticamente nada en su vida. Entonces lo pongo en una balanza y me quedo conmigo y con mi vida. Gracias a Dios no tengo que esperar a irme para que valoren mi trabajo. Hay personas como vosotros y como este Festival que lo valoran estando en vida, que es lo importante, y eso es algo que para los que no son creyentes... lo verán con el tiempo, y si no lo ven tampoco me preocupa, no todo el mundo tiene el privilegio de tener la mente tan abierta como la hemos tenido otros.

Carlos Penela.- Si pudiera elegir una sola escena de su filmografía, ¿Cuál elegiría y por qué?

BÁRBARA REY.- No es fácil, pero me quedaría con la secuencia de amor con Rocío Dúrcal. Creo que está muy bien tratada, aunque nunca he tenido buena relación con el director, creo que está hecha con mucho gusto y creo que es muy dulce, muy tierna y que ayudó a un colectivo muy importante en ese momento. Me quedaría con esa secuencia.

Albert Roca.- Una manera de definirte, ¿sería "una persona libre"?

BÁRBARA REY.- Totalmente, ser libre es lo más importante. Yo creo que hay pocas personas que sean libres, pero porque no saben buscar la libertad. Estamos complicándonos la vida desde que nacemos prácticamente, y la vida es mucho más sencilla. Estamos siempre dándole la razón a los que quieren manipularnos, eso es una cosa de toda la vida, no viene de ahora. Lo que pasa que ahora se manipula mucho más por los avances y la tecnología que existe. Pero esto no es de ahora, esto lleva ya siglos desde que el mundo existe. Entonces, ya que tenemos la oportunidad de ver y aprender cantidad de cosas porque nos las sirven, tenemos que tener también la capacidad de saber qué es lo bueno y qué no, aunque nos equivoquemos, porque nos equivocamos, pero una cosa fundamental es la libertad, y la libertad se puede conseguir de muchas maneras, la primera es no complicándose tanto la vida y no dejarte influenciar por lo que gente que tiene mucho más poder que tú te quiere meter en la cabeza.

Carlos Penela.- Ha comentado la escena de la película "Me siento extraña". ¿Cómo construyó con Rocío Dúrcal esa confianza necesaria para que la relación entre sus personajes resultara tan creíble? 

BÁRBARA REY.- Nosotros estuvimos haciendo la película casi dos meses. Desde el primer momento estuvimos muy unidas porque había algo que las dos teníamos en mente y es que el director no nos gustaba. No nos gustaba el director por su forma de ser, no de dirigirnos. No empatizábamos con él porque era un hombre bastante desagradable, vamos a dejarlo ahí. Entonces nos arropamos entre nosotras, por si había algún día que plantarle cara para cosas que nos pidiera que no estaban previstas ni escritas en el guion ni firmadas. Eso nos unió mucho porque estuvimos muy de acuerdo en lo que queríamos hacer y en lo que no queríamos hacer. Eso era a base de un día, otro, otro. Desayunábamos juntas, comíamos juntas, repasábamos nuestro diálogo, pasábamos mucho tiempo juntas. Estábamos en el rodaje juntas evidentemente, pero aparte de eso, cualquier momento que no estábamos rodando lo pasábamos juntas. Parecíamos más amantes fuera de la pantalla que dentro por la buena compenetración que había entre nosotras.

Albert Roca.- Si tuvieras que poner un título a lo que ha sido tu vida, ¿Qué título le pondrías? 

BÁRBARA REY.- "Aquí estoy", sin más.

lunes, 12 de octubre de 2026

SITGES FILM FESTIVAL - RESEÑA DE "11"

Inroducción y sinopsis

El Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña de Sitges ha acogido el estreno mundial de 11, la ópera prima de las cineastas catalanas Clàudia Serra y Paula Serra. El thriller sitúa a un grupo de niños y niñas en el centro de una historia marcada por el aislamiento, el miedo y las tensiones que surgen cuando lo que parecía una aventura deja de serlo. Se ha proyectado en la Secció Oficial Fantàstic a Competició (SOFC) y está interpretada por Mia Sala-Patau, Pablo Scappiglati, Matías Zocca y Jael Borràs.

La película arranca con diez niños y niñas de un grupo scout, de entre 12 y 13 años, que emprenden una excursión a un refugio de montaña de los Pirineos acompañados por dos jóvenes monitores. Lo que debía ser un fin de semana de aventura cambia radicalmente cuando una violenta tormenta de nieve los deja atrapados e incomunicados, sin electricidad ni agua corriente. Para organizarse, los niños deciden numerarse: 7, 8, 9, 10… y 11. ¿Quién es la persona número 11? 

Aislado del exterior, el grupo deberá afrontar una situación cada vez más inquietante, en la que el miedo, la desconfianza y el instinto de supervivencia empiezan a alterar las reglas de convivencia. Tal y como comentan las directoras Clàudia y Paula Serra: «la película no habla de monstruos sobrenaturales, sino de una violencia profundamente humana; y de que —dadas las circunstancias— todos podemos convertirnos en monstruos». Dentro del refugio, el frío no es la única amenaza. 

Rodada en los paisajes del Pirineo andorrano e íntegramente en catalán, 11 pone también el foco en el talento cinematográfico catalán, tanto delante como detrás de la cámara. Uno de los grandes activos de la película es precisamente su reparto coral, integrado mayoritariamente por jóvenes intérpretes, que asumen buena parte del peso narrativo y emocional de la historia y afrontan un registro especialmente exigente dentro del cine de género. 

Con este primer largometraje, Clàudia y Paula Serra se incorporan como dos nuevas voces femeninas al panorama del fantástico catalán, con una propuesta que parte de un imaginario aparentemente cotidiano —una excursión, un grupo scout, un refugio de montaña— para adentrarse progresivamente en un territorio más oscuro e inquietante. 

Una edición dedicada al mal y la infancia 

Su presencia en el Festival de Sitges resulta especialmente significativa en una edición que celebra los 50 años de Carrie, el clásico dirigido por Brian de Palma y basado en la obra de Stephen King, y de la película de culto ¿Quién puede matar a un niño?, de Narciso Ibáñez Serrador. Con esta retrospectiva, el Festival sitúa entre sus grandes ejes temáticos el mal asociado a la infancia. Sin renunciar a una identidad propia, 11 dialoga plenamente con este imaginario y traslada la inquietud al comportamiento del grupo, a sus vínculos y a la fragilidad de las reglas cuando el miedo entra en escena. Con todo, la pregunta que nos hizo el maestro Chicho en 1976 sigue hoy vigente: ¿quién puede matar a un niño? 

La huella de las productoras en el Festival 

11
es una producción de Mr. Miyagi Films, productora con una amplia trayectoria en el Festival, que ya se alzó con el premio a Mejor Película en la edición de 2019 con El Hoyo (SOFC), y con el de Mejor Película (Noves Visions) por Breve Historia del Planeta Verde. En 2025 presentó en el certamen La Virgen de la Tosquera, con la que se llevó el premio a Mejor Fotografía (SOFC). 

11 está coproducida junto a la andorrana Contraban Produccions y la argentina Aramos Cine (también ganadora de Mejor Película -SOFC- en la edición de 2023 con Cuando la Maldad acecha). La presentación de 11 en el Festival de Sitges supone la primera proyección mundial de la película.

Sobre la película

Hay películas que llegan a un festival sin hacer demasiado ruido y terminan convirtiéndose en una de esas pequeñas sorpresas que justifican madrugar para sentarse en una sala de cine. Es el caso de 11, ópera prima de las cineastas catalanas Clàudia y Paula Serra, que ha celebrado su estreno mundial en la Sección Oficial Fantàstic a Competición del Festival de Sitges. Una producción de dimensiones modestas, pero con una capacidad para generar tensión y desasosiego que ya quisieran para sí propuestas de presupuestos mucho más generosos.

La premisa resulta tan sencilla como inquietante: ocho niños y dos monitores quedan atrapados en un refugio de los Pirineos por una intensa tormenta de nieve. Aislados del exterior y sin posibilidad de pedir ayuda, descubren que entre ellos hay un niño al que nadie recuerda haber visto llegar. A partir de ese momento, lo que parecía una aventura de supervivencia comienza a transformarse en una pesadilla donde el miedo, la desconfianza y la amenaza de lo desconocido se apoderan progresivamente de la convivencia.

Uno de los grandes aciertos de la película reside en su extraordinaria capacidad para administrar el suspense. Las directoras saben aprovechar el aislamiento y la vulnerabilidad de sus personajes para construir una atmósfera cada vez más asfixiante, donde la amenaza no necesita manifestarse constantemente para resultar aterradora. El verdadero horror nace de la incertidumbre, de no saber qué se esconde detrás de una mirada aparentemente inocente y de descubrir que el peligro puede encontrarse mucho más cerca de lo que imaginamos.

Mención especial merece su joven reparto, que responde con una naturalidad y una convicción sorprendentes a las exigencias de una historia emocionalmente intensa. Pero si hay una presencia que termina adueñándose de la película es la de su inquietante antagonista. Su interpretación resulta tan perturbadora que, por momentos, parece que estemos contemplando una encarnación del mismísimo demonio. Sin necesidad de desvelar nada más, basta decir que pocas cosas producen tanto miedo como descubrir la maldad escondida detrás de un rostro infantil.

Otro de sus grandes méritos es que no se conforma con recorrer los caminos más previsibles del género. Su resolución se aleja de determinadas convenciones del thriller y deja una sensación incómoda que permanece después de los títulos de crédito. Y, por supuesto, tampoco faltan esos momentos que convierten una proyección en Sitges en una experiencia colectiva irrepetible. En el pase matinal al que he asistido, la película ha conseguido arrancar aplausos, vítores y reacciones entusiastas de un público que sabe reconocer cuándo el fantástico consigue sorprenderlo de verdad.

11 demuestra que el talento, la imaginación y el conocimiento de los mecanismos del miedo pueden resultar mucho más efectivos que cualquier despliegue de medios. Clàudia y Paula Serra firman un debut cinematográfico sólido, valiente y tremendamente estimulante, capaz de transformar una situación aparentemente cotidiana en una experiencia angustiosa. Una magnífica sorpresa del cine fantástico catalán y una de esas películas que nos recuerdan por qué Sitges sigue siendo el lugar perfecto para descubrir nuevas voces capaces de hacernos temblar en la butaca.

domingo, 11 de octubre de 2026

SITGES FILM FESTIVAL - "LA MALA MADRE"

Alicia Albares se adentra en el cine de terror con La mala madre, su primer largometraje como directora y guionista, que ha tenido su estreno mundial en la 59ª edición del Festival de Sitges, dentro de la sección Panorama. Protagonizada por Thaïs Blume, la película parte de una historia de miedo y secretos para explorar el lado más inquietante de la maternidad: el miedo a perder un hijo, la culpa, el arrepentimiento y la obsesión que puede esconderse detrás del deseo de proteger.

Victoria despierta sin recuerdos en una casa aislada. Un médico y una mujer que dice ser su madre se ocupan de ella y tratan de convencerla de que se encuentra allí después de sufrir un accidente en el que murió su hija. Pero algo no encaja. A medida que recupera fragmentos de su pasado, Victoria empieza a comprender que no está allí por voluntad propia y que las personas que la rodean esconden una verdad mucho más perturbadora. Secuestros, asesinatos y una presencia femenina vinculada con aquello que le ocurrió a su hija convierten la casa en el escenario de una pesadilla de la que tendrá que encontrar la forma de escapar.

El terror desde una mirada íntima

Albares construye La mala madre desde una inquietud personal y utiliza los recursos del género para adentrarse en una experiencia que conoce, imagina y cuestiona desde una perspectiva íntima. La maternidad aparece así despojada de su imagen idealizada y convertida en el origen de una historia de miedo en la que protección, amor, culpa y obsesión terminan confundiendo sus límites.

«Rodar "La mala madre" ha sido una experiencia catártica. Este proyecto nace de un lugar íntimo y visceral; de una mirada personal que utiliza a Victoria, la protagonista, como un alter ego para explorar un camino que no tomé, pero que habita en mi imaginario: el de la maternidad como mandato», explica la directora.

La película se detiene también en la presión social y religiosa sobre las mujeres y en la idea de la maternidad como destino, pero lo hace desde las herramientas del género. «A través de las herramientas clásicas del thriller y el terror, envuelvo un drama de transformación profunda», señala Albares. «Victoria recorre un arco extremo: desde el arrepentimiento hasta el descubrimiento de lo que realmente significa ser madre».

El resultado es una película que no renuncia a la dimensión más física e inquietante del terror. La intención de Albares es que el espectador avance junto a Victoria entre secretos, mentiras y revelaciones hasta un clímax que, además de buscar el impacto, deje abiertas algunas de las preguntas que atraviesan la historia.

De los cortometrajes al terror de Sitges

La mala madre supone el salto al largometraje de una cineasta con una amplia trayectoria previa en el cortometraje. Albares comenzó a trabajar en el cine a los 19 años y ha participado en los equipos de dirección y producción de más de quince largometrajes. Sus trabajos han acumulado más de 700 selecciones en festivales y cerca de 120 premios, entre ellos los obtenidos por Madres de Luna y Esto no es Noruega, codirigido junto a Paco Cavero y seleccionado entre los quince cortometrajes finalistas de los Premios Goya.

El proyecto de La mala madre ha tenido además un largo recorrido previo dentro del circuito internacional especializado en cine fantástico, con su paso por iniciativas como Frontières, Blood Window, Festival de Guadalajara (México), Fantastic 7 del Festival de Cannes y Woman in Fan del Festival de Sitges. Tras ese proceso de desarrollo, la película llega ahora a Sitges convertida en la primera incursión de Albares en el largometraje y en el terror desde la dirección.

Thaïs Blume encabeza el reparto

Thaïs Blume
(Sin tetas no hay paraíso, El Príncipe) interpreta a Victoria, el personaje alrededor del que se construye toda la pesadilla. Junto a ella participan Alex Gadea (El secreto de Puente Viejo, 1992), Mariana Cordero (La que se avecina, La novia), Marina Alegre (Favàritx, Ni oblit ni perdó), Lluna Aldasoro (Nena), Jordi Aguilar (El bar, Bajo sospecha) y Javier Pereira (Que Dios nos perdone), ganador del Goya al Mejor Actor Revelación por Stockholm.

Producida por Admirable Films y Mordisco Films con el apoyo de ICAA, Instituto Valenciano de Cultura (IVC) y ÀPUNT Media, distribución a cargo de 39 Escalones Films y con Latido Films como agencia de ventas internacionales, La mala madre se rodó durante seis semanas en distintas localizaciones de la Comunidad Valenciana. Su estreno mundial en Sitges ha representado la primera oportunidad para descubrir una película con la que Alicia Albares lleva al terreno del thriller-drama una historia profundamente ligada a sus propias inquietudes sobre la maternidad, la identidad y las formas que puede adoptar el amor cuando se convierte en obsesión.

sábado, 10 de octubre de 2026

SITGES FILM FESTIVAL - "ADOLESCENCIA, SEXO Y MUERTE EN CAMPAMENTO MIASMA"

Introducción y sinopsis

MUBI, la distribuidora global, servicio de streaming y productora, estrenará en cines de España la esperada nueva película de Jane Schoenbrun (El brillo de la televisión, We're All Going to the World's Fair), Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma, el 20 de noviembre. La película llegará a los cines españoles tras su paso por el Festival de Cannes 2026, donde inauguró la sección Un Certain Regard y se convirtió en la ganadora de la Palma Queer de este año.

La película está protagonizada por la ganadora de un Emmy Hannah Einbinder (Hacks) y Gillian Anderson (Expediente X, Sex Education, La gran exclusiva), y también cuenta en su reparto con Amanda Fix, Arthur Conti, Eva Victor, Zach Cherry, Sarah Sherman, Patrick Fischler, Dylan Baker, Jasmin Savoy Brown, Kevin McDonald, Quintessa Swindell y Jack Haven. Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma está escrita y dirigida por Jane Schoenbrun y producida por Plan B con la financiación de MUBI.

Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma es el tercer largometraje de Schoenbrun, continuando una obra marcada por temas como la identidad trans y el terror queer. Su película anterior, El brillo de la televisión, se estrenó en Sundance en 2024 y se proyectó en otros festivales como la Berlinale, San Sebastián y SXSW, recibiendo múltiples nominaciones en los Independent Spirit Awards de 2025, incluyendo Mejor Dirección, Mejor Interpretación Principal y Mejor Largometraje.

Tras años de secuelas cutres y con un fandom en declive, la franquicia slasher "Campamento Miasma" es puesta en manos de una joven y entusiasta directora para que la resucite. Pero cuando visita a la estrella de la película original, una actriz que ahora vive recluida y envuelta en misterio, las dos caen en una espiral de sangre, deseo, miedo y delirio.

Jane Schoenbrun (elle) es cineasta, escritore y curadore. Sus trabajos de dirección incluyen El brillo de la televisión, We're All Going to the World's Fair y el documental experimental A Self-Induced Hallucination. I Saw the TV Glow fue nominada a seis Independent Spirit Awards, incluyendo Mejor Película, Guion y Dirección, y fue nominada a tres Gotham Awards. Su primera novela, Public Access Afterworld, será publicada por Hogarth en 2026. También tiene previsto escribir, dirigir y producir la adaptación a la TV, para Netflix, de la aclamada novela gráfica Black Hole, con Plan B y New Regency.

Sobre la película

Hay películas que te conquistan desde el primer minuto, otras te desconciertan hasta el punto de no saber si acabas de presenciar una genialidad o un experimento que se ha perdido en sus propias ambiciones. Para mi, Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma, de Jane Schoenbrun, pertenece a esa incómoda categoría de obras que uno no sabe si amar u odiar, pero que siguen dando vueltas en la cabeza mucho después de abandonar la sala.

Tras We're All Going to the World's Fair y I Saw the TV Glow, Schoenbrun vuelve a explorar las relaciones entre ficción, identidad y percepción de uno mismo. Esta vez lo hace a través de una imaginaria franquicia de terror nacida al calor de los slashers de los ochenta: una joven directora, Kris, recibe el encargo de resucitar la saga y decide buscar a Billy Presley, la enigmática actriz que protagonizó su primera entrega y que lleva décadas alejada de los focos. Los primeros veinte minutos son, probablemente, los que más he disfrutado: una deliciosa declaración de amor al cine de terror de finales de los setenta y principios de los ochenta, con referencias evidentes a Viernes 13 y a aquellas producciones donde los campamentos, la sexualidad adolescente y la muerte parecían condenados a encontrarse. La recreación de una franquicia inexistente, su iconografía y su memoria cinematográfica resultan tan convincentes que casi dan ganas de buscar sus viejas cintas en algún videoclub desaparecido.

Sin embargo, bajo ese envoltorio nostálgico se esconde una propuesta mucho más incómoda. Schoenbrun parece preguntarse hasta qué punto el cine de terror convirtió el cuerpo femenino en un territorio de castigo, especialmente cuando el deseo o la pérdida de la virginidad entraban en escena. Hay algo perturbador en esa asociación entre placer, exposición y violencia, y también en la posibilidad de que determinadas imágenes, celebradas durante décadas como entretenimiento, oculten experiencias mucho menos inocentes para quienes las protagonizaron.

La película invita igualmente a reflexionar sobre nuestra manera de juzgar el cine del pasado
. ¿Es justo examinar una obra de hace cuarenta años exclusivamente con los códigos morales y sociales del presente? ¿Podemos reconocer sus representaciones problemáticas sin olvidar el contexto histórico en el que nació? La homofobia, la transfobia y los convencionalismos sexuales forman parte de ese debate. Comprender una época no significa justificar todos sus prejuicios, pero tampoco debería impedirnos analizar sus películas con perspectiva histórica.

Otro de los grandes ejes del relato es el deseo femenino, entendido no como un elemento decorativo al servicio de la mirada ajena, sino como una fuerza compleja, contradictoria y profundamente personal. La virginidad, el despertar sexual, la represión y la necesidad de apropiarse del propio cuerpo adquieren una dimensión casi alegórica. El terror deja de residir exclusivamente en el asesino que acecha entre los árboles para instalarse también en las normas que determinan quién puede desear, cómo debe hacerlo y qué consecuencias tendrá por ello.

En el apartado interpretativo, Hannah Einbinder sostiene buena parte de la película con una Kris fascinante por su mezcla de entusiasmo cinéfilo, inseguridad y obsesión. Frente a ella, Gillian Anderson construye una Billy Presley extraordinariamente magnética, capaz de transmitir fragilidad, ironía, seducción y una inquietante sensación de que siempre sabe más de lo que está dispuesta a contar. La relación entre ambas funciona como el verdadero corazón de una historia que juega constantemente a confundir admiración, dependencia y atracción.

Visualmente, la propuesta es deslumbrante por momentos
. La fotografía de Eric Yue, las texturas que evocan el cine analógico, los colores intensos y una puesta en escena que oscila entre el homenaje y la ensoñación convierten la película en una experiencia sensorial muy particular. Schoenbrun demuestra un conocimiento profundo del lenguaje del terror, pero también una voluntad de deformarlo, de hacerlo suyo y de convertir sus imágenes en un espacio donde realidad, recuerdo y fantasía dejan de tener fronteras claras.

Mi principal problema aparece cuando la película comienza a acumular ideas, símbolos y cambios de registro hasta hacerme perder parte de la conexión emocional que había conseguido establecer. Entiendo su voluntad de escapar de las narraciones convencionales, pero en determinados momentos esa libertad creativa parece imponerse sobre la propia historia. No todo lo que resulta sugerente termina siendo necesariamente satisfactorio, y hay pasajes en los que la fascinación inicial deja paso a una considerable perplejidad.

Quizá ahí resida, precisamente, su mayor virtud y también su mayor debilidad. Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma no es el slasher que aparenta ser, ni pretende ofrecer respuestas sencillas sobre el sexo, la identidad o el cine que heredamos de otras generaciones. Es una obra provocadora, irregular, visualmente poderosa y difícil de clasificar. Salí de la proyección sin saber si me había gustado tanto como esperaba, pero con la certeza de que había visto algo que merecía ser pensado. Seguramente, en tiempos de películas que se olvidan antes de llegar a casa, eso ya sea mucho decir.

SITGES FILM FESTIVAL - "BOIÚNA: LA LEYENDA DEL AMAZONAS"

Introducción y sinopsis

Boiúna: la leyenda del Amazonas
es la vertiginosa propuesta de supervivencia y terror dirigida por Mike P. Nelson (Noche de paz, noche de horror, V/H/S/85, Wrong Turn: Sendero al infierno) y producida por el responsable de la saga Resident Evil, Jeremy Bolt.

Esta sangrienta e implacable lucha por la supervivencia revive el mito de una colosal serpiente prehistórica que despierta en las profundidades del Amazonas para reclamar su territorio y decidir quién vive y quién muere.

Boiúna: la leyenda del Amazonas está protagonizada por Logan Marshall-Green conocido, entre otros, por sus papeles en La odisea (Christopher Nolan) y Prometheus (Ridley Scott), Jessica Rothe, conocida por interpretar a Tree Gelbman en el slasher Feliz día de tu muerte y su secuela y Kiana Madeira conocida por las trilogías de La calle del terror y After.

El 17 de septiembre, Boiúna: la leyenda del Amazonas celebró su premiere mundial en el Fantastic Fest y, hoy, dentro de la 59º Sitges Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya, tiene lugar su premiere española, antes de llegar a los cines españoles el próximo 16 de octubre, de la mano de Vértice 360, distribuidora del grupo Squirrel.

Sinopsis: En lo más profundo del Amazonas, una misión médica se convierte en una lucha por la supervivencia cuando Boiúna, una colosal depredadora ancestral, despierta para reclamar su territorio. En la selva, donde la naturaleza ejerce un poder absoluto, ella decide quién vive y quién muere.

Este proyecto surgió de una idea llamada «Titanoboa», que es el término científico real de la serpiente prehistórica que existió y que hace 60 millones de años era el depredador más importante del Amazonas.

El título hace referencia a la mitología brasileña. En las leyendas amazónicas, la Boiúna (o Cobra Grande) es una serpiente gigante y terrorífica que habita en los ríos de la región creando los canales y arroyos (igarapés) al arrastrarse por la tierra y que además tiene la capacidad de transformarse en barcos para atraer, engañar y devorar a los navegantes desprevenidos.

Boiúna: la leyenda del Amazonas se rodó en las selvas de Colombia.

Robert Kulzer, de Constantin Film (responsable del reboot de Resident Evil), produce esta película de terror y supervivencia ambientada en Brasil junto a Jeremy Bolt (Adicción perfecta, Black Beauty), de JB Pictures (colaborador creativo de Paul W. S. Anderson desde hace mucho tiempo) con un equipo de productores ejecutivos formado por Mike P. Nelson, Simon Beltrán Echeverri, Warren Goz, Samuel Hall, Michael Rothstein y Juan Pablo Solano.

Sobre la película

El cine fantástico lleva décadas enseñándonos que adentrarse demasiado en la selva nunca suele ser una buena idea. Mike P. Nelson, responsable de Wrong Turn: Sendero al infierno y Silent Night, Deadly Night, recupera esa tradición con Boiúna: La leyenda del Amazonas, una aventura de supervivencia eficaz que encuentra en la mitología amazónica una excusa para volver a enfrentarnos a uno de nuestros miedos más primitivos: descubrir que, en determinados lugares, el ser humano ha dejado de ocupar la cima de la cadena alimentaria.

Una expedición médica se adentra en el Amazonas con una intención aparentemente noble: prestar asistencia a comunidades necesitadas. En paralelo aparecen otros hombres cuyos intereses están mucho más relacionados con la explotación de la tierra que con proteger a quienes viven en ella. Pero la película introduce aquí su idea más interesante: a la naturaleza le importan muy poco nuestras categorías morales, para Boiúna no existen buenos y malos, existen aquellos que pertenecen a la selva y aquellos que no perteneciendo han decidido penetrar en sus dominios.

Es probablemente en esa idea donde la película encuentra una personalidad que, por desgracia, no siempre consigue desarrollar. Porque Boiúna acaba recorriendo muchos caminos que ya conocemos. La selva hostil, el grupo atrapado, los intereses económicos, personajes destinados a convertirse en víctimas y una gigantesca serpiente acechando entre la vegetación remiten inevitablemente a Anaconda y a toda una tradición de creature features. Nelson intenta revestir el conjunto de una dimensión mitológica y ecologista, pero los tópicos terminan pesando más de lo deseable.

Eso no significa que la propuesta no funcione como entretenimiento. Técnicamente está bien resuelta, aprovecha la humedad, el barro, el río y la vegetación para transmitir la sensación de un entorno que puede engullir literalmente a sus personajes, y algunas secuencias de supervivencia consiguen generar una tensión considerable. Cuando la película deja respirar al espacio y convierte la propia selva en una amenaza, resulta bastante más interesante que cuando recurre a los mecanismos previsibles del ataque de la criatura.

También cumple un reparto encabezado por Jessica Rothe, Kiana Madeira y Logan Marshall-Green, aunque es especialmente Kiana Madeira quien gana presencia a medida que avanza la historia. Junto a ellos merece destacarse el colombiano Juan Pablo Shuk, que interpreta al doctor Miguel y aporta naturalidad a ese componente latinoamericano que evita que la película contemple el Amazonas únicamente desde los ojos de quienes llegan de fuera. El reparto funciona con solvencia, aunque el guion tampoco concede demasiada profundidad a buena parte de sus personajes.

Boiúna: La leyenda del Amazonas cumple, entretiene y ofrece algunas imágenes suficientemente poderosas para satisfacer a los amantes del terror de criaturas, pero, en mi opinióm, difícilmente permanecerá demasiado tiempo en sus memorias. Su mejor idea está menos en el tamaño de su serpiente que en aquello que representa: una naturaleza ancestral que no necesita justificar sus actos ni distinguir entre inocentes y culpables. Nosotros establecemos quién viene a ayudar y quién viene a destruir. La selva simplemente sabe que hemos entrado en su territorio.

viernes, 9 de octubre de 2026

SITGES FILM FESTIVAL - "CIUDAD DE MUERTOS"

Introducción y sinopsis

Ciudad de muertos
, dirigida por J.M Cravioto, acaba de tener su estreno en España en el Festival de Sitges, dentro de la sección Noves Visions. Producida por Península Films & Entertainment, la película propone un thriller psicológico con ecos del cine negro que parte del universo de la fotografía forense para construir una historia de ficción sobre la muerte, la investigación criminal y la fascinación por las imágenes. J.M. Cravioto, director y guionista; Jero Medina, actor protagonista; y Eduardo Díaz Casanova, productor, han estado presentes en el Festival de Sitges. Quique Rangel y Mike Sandoval, responsables de la música original, concebida e interpretada para dos contrabajos, los han acompañado en la presentación.

La película está inspirada en la obra del fotógrafo Enrique Metinides, que fotografió la muerte durante décadas en Ciudad de México. A partir de su legado profesional, Ciudad de muertos crea un personaje de ficción y un relato propio, en el que la fotografía se convierte en una herramienta para adentrarse en los territorios más oscuros de la ciudad.

Sinopsis: Cuando aparece un cadáver dentro de una maleta, Enrique, un reconocido fotógrafo forense, se ve involucrado en la investigación de un agente del servicio secreto que persigue a un asesino en serie. Lo que comienza como un encargo relacionado con su trabajo desemboca en una investigación poco ortodoxa, en la que los límites entre la realidad, la intuición y lo sobrenatural comienzan a desdibujarse.

La película nace de la fascinación de J.M Cravioto por el cine de género, y combina así thriller criminal, cine negro y elementos parapsicológicos para construir una mirada singular sobre una ciudad marcada por los terremotos, los accidentes y los crímenes, pero también por una extraordinaria tradición cinematográfica y fotográfica.
  • J.M Cravioto, entre el cine de género y la producción independiente
J.M Cravioto (Ciudad de México, 1981) es director, guionista y productor. Ha desarrollado una trayectoria vinculada al cine de género y a la producción independiente. Ha dirigido títulos como Los últimos héroes de la península (2008), Mexican Gangster (2014), Bound to Vengeance (2015), Olimpia (2019), Corazonada (2022), Invitación a un asesinato (2023) y Autos, Mota y Rocanrol (2025), además de Ciudad de muertos. Fundador de Pirexia Films, ha trabajado también con plataformas y compañías internacionales como Netflix, Disney+ y Paramount. Sus películas han pasado por festivales como Morelia, Cannes, Sundance y Sitges.

Ciudad de muertos
está producida por Península Films & Entertainment (Eduardo y Gabriel Díaz Casanova), productora mexicana independiente, en coproducción con Cinemex Distribución. Entre sus obras se encuentran Los sueños que compartimos, de Valentina Leduc; Binnizá, los seres de las nubes, de Juan Carlos Rulfo; El guardián de las monarcas, de Emiliano Ruprah, estrenada en Netflix y nominada al Ariel; y Cartas a distancia, de Juan Carlos Rulfo, estrenada también en Netflix y nominada al Ariel. En televisión, Díaz Casanova produjo la serie Nadie nos vio partir para Netflix, en coproducción con Alebrije Producciones.

Sobre la película

José Manuel Cravioto lleva años moviéndose con soltura entre géneros y formatos. Director de Mexican Gangster, Bound to Vengeance —presentada en Sundance y premiada en Sitges— y Olimpia, también ha dejado su huella televisiva en El Chapo, Diablero, Monarca o Señor Ávila. En Ciudad de muertos encuentra, sin embargo, uno de esos proyectos donde forma y fondo parecen destinados a encontrarse. A su lado, Jero Medina —Narcos: México, Somos, Soy tu fan— asume el desafío de interpretar a un Enrique inspirado en el legendario fotógrafo mexicano Enrique Metinides. Y lo hace desde la contención, dejando que sean sus ojos, sus silencios y la relación casi obsesiva con la cámara los que construyan al personaje.

La película nos traslada al México de los años cincuenta, concretamente a una Ciudad de México de 1957 marcada por accidentes, crímenes y por el terremoto que aquel año derribó incluso el Ángel de la Independencia. Cravioto utiliza este escenario mucho más allá de la reconstrucción histórica: las calles, los automóviles, los periódicos, las comisarías y las escenas de sucesos parecen pertenecer a un mundo suspendido entre el recuerdo y la pesadilla. Sobre ese paisaje se mueve Enrique, fotógrafo de nota roja acostumbrado a contemplar la muerte a través de un objetivo hasta que la frontera entre aquello que fotografía y aquello que imagina comienza lentamente a desdibujarse.

Pero Ciudad de muertos entra primero por los ojos. La magnífica fotografía de Diego Tenorio convierte el blanco y negro en algo más que una decisión estética: parece devolvernos al interior de las propias fotografías de Metinides. Cravioto compone imágenes de enorme fuerza y utiliza un formato cercano al de la fotografía impresa que encierra a sus personajes dentro del encuadre. Entonces aparece el rojo del cuarto de revelado, prácticamente expulsado del resto de la película, como si allí las fotografías recuperasen por unos instantes la sangre que el blanco y negro les había arrebatado. Hay planos que podrían detenerse, imprimirse y colgarse de una pared.

Bajo esa extraordinaria construcción visual se esconde un noir que progresivamente abandona las certezas del relato policial para acercarse al fantástico, a la obsesión y a los fantasmas interiores de su protagonista. La aparición de un cadáver y la investigación de varios crímenes funcionan como puerta de entrada, pero Cravioto parece interesado en otra pregunta mucho más perturbadora: qué ocurre dentro de alguien que ha pasado buena parte de su vida mirando la muerte. Porque Enrique fotografía cadáveres, pero también observa a quienes los contemplan. Víctimas y curiosos comparten así el mismo encuadre, componiendo un extraño retrato colectivo de nuestra fascinación por la tragedia.

Jero Medina entiende perfectamente ese tono y construye un protagonista vulnerable, obsesivo y progresivamente desconcertado ante aquello que sucede a su alrededor. Su interpretación evita el exceso y permite que sean la mirada y los pequeños gestos quienes expliquen la transformación del personaje. Alisson Santiago, Gustavo Sánchez Parra y Gerardo Trejoluna completan un reparto muy bien integrado en ese universo, donde incluso los personajes aparentemente secundarios parecen formar parte de una vieja fotografía encontrada décadas después en algún archivo olvidado.

Ciudad de muertos me ha sorprendido gratamente porque detrás de su envoltorio de thriller fantástico existe una película sobre algo mucho más profundo: nuestra necesidad de conservar aquello que inevitablemente desaparecerá. Cravioto convierte la cámara fotográfica en testigo, refugio y condena, y transforma el trabajo de Enrique Metinides en materia cinematográfica sin limitarse a reconstruir su biografía. Quizá por eso sus mejores imágenes permanecen después de abandonar la sala, como las fotografías de los muertos que obsesionaban a Metinides, uno siente que algunos de esos rostros todavía continúan mirándonos cuando la pantalla ya se ha quedado a oscuras.

SITGES FILM FESTIVAL - "FOUND ALIVE"

Introducción y sinopsis

El Sitges - Festival Internacional de cinema fantàstic de Catalunya ha acogido la premiere mundial de Found Alive. La película ha inaugurado la 59ª edición de certamen y compite en la Sección Oficial Fantàstic.

El largometraje está dirigido por Carlota Pereda y protagonizado por Chloë Grace Moretz, Rupert Friend y Dana Millican. Con esta elección, Carlota Pereda se convierte en la primera directora española que inaugura el Festival de Sitges. Es, además, la cuarta ocasión en la historia del certamen en que la película de apertura esté dirigida por una mujer.

La película supone el regreso de Carlota Pereda al cine de género tras Cerdita y La ermita, ambas presentadas también en Sitges. Con Found Alive, la cineasta da el salto a una producción internacional, rodada en Estados Unidos, sin renunciar a la mirada que la ha convertido en una de las voces más reconocibles del género europeo. En esta ocasión, la cineasta propone un thriller psicológico trepidante y sobrecogedor que profundiza en la supervivencia, el terror que nace del cuerpo y los vínculos que se establecen entre quienes han atravesado experiencias extremas.

Basada en la premiada novela The Edge of Normal, de la escritora estadounidense Carla Norton, Found Alive sigue la historia de Reeve LeClaire, una joven que todavía vive marcada por el secuestro que sufrió durante su adolescencia. Mientras trata de reconstruir su vida, su psiquiatra le pide que acompañe y ayude a otra víctima que acaba de ser rescatada. Lo que comienza como una oportunidad para compartir su experiencia y facilitar la recuperación de la joven acabará arrastrando a Reeve hacia una peligrosa cuenta atrás que amenaza con devolverla a la pesadilla de la que apenas logró escapar.

Al frente del reparto se encuentra Chloë Grace Moretz, una de las intérpretes más reconocibles del cine fantástico contemporáneo gracias a títulos como Déjame entrar y Carrie. La actriz se enfrenta al papel más exigente de su carrera al encarnar a Reeve LeClaire en un personaje marcado por la vulnerabilidad, la resistencia y la necesidad de enfrentarse a un pasado que continúa condicionando su presente.

Junto a Moretz completan el reparto principal Rupert Friend, conocido por películas y series como Asteroid City, La muerte de Stalin y Homeland, y Dana Millican (Josephine, Leave no trace).

Producida en España por Nostromo Pictures, Found alive será distribuida en los cines españoles por DeAPlaneta próximamente.

Sinopsis: Tras sobrevivir a un traumático secuestro durante su adolescencia, Reeve LeClaire intenta reconstruir su vida. Cuando su psiquiatra le pide que ayude a otra víctima recientemente rescatada, Reeve se ve atrapada en un peligroso juego que amenaza con arrastrarla de nuevo a la pesadilla de la que apenas consiguió escapar.

Sobre la película

Carlota Pereda regresa al Festival de Sitges por la puerta grande con Found Alive, un thriller psicológico que supone un importante salto cualitativo en su trayectoria cinematográfica. Después de sorprender con Cerdita y consolidar su particular universo con La ermita, la directora madrileña afronta su primera producción internacional, demostrando una madurez narrativa y una solvencia técnica que la sitúan entre las cineastas españolas más interesantes del género.

Inspirada en la novela The Edge of Normal, de Carla Norton, la película nos presenta a Reeve LeClaire, una joven que, diez años después de sobrevivir a un terrible secuestro, se ve involucrada en la búsqueda de otras mujeres desaparecidas. Una historia que combina el thriller criminal con el drama psicológico, explorando las heridas que deja la violencia y la dificultad de reconstruir una vida marcada por el miedo.

Uno de los grandes aciertos de Found Alive es su magnífica construcción del suspense. Pereda administra la información con inteligencia, mantiene la tensión durante buena parte del metraje y consigue que el espectador permanezca atrapado en una trama que avanza con firmeza. La puesta en escena resulta precisa y elegante, demostrando un notable dominio del ritmo narrativo y de los mecanismos del thriller contemporáneo.

Chloë Grace Moretz ofrece una interpretación extraordinariamente convincente, transmitiendo con pequeños gestos, silencios y miradas toda la fragilidad y fortaleza de una mujer obligada a enfrentarse nuevamente a sus fantasmas. Su trabajo encuentra un excelente complemento en el resto del reparto, especialmente en Rupert Friend, contribuyendo a dotar de credibilidad y profundidad emocional a una historia que podría haberse limitado al suspense más convencional.

También merece destacarse la evolución visual de Carlota Pereda. Si Cerdita y La ermita desarrollaban buena parte de sus historias en entornos rurales y espacios relativamente delimitados, Found Alive amplía considerablemente sus horizontes narrativos y cinematográficos. La directora se mueve con absoluta comodidad en una producción estadounidense de mayores dimensiones, sin renunciar a esa sensibilidad hacia los personajes y sus conflictos que caracteriza su filmografía.

En definitiva, Found Alive es un thriller sólido, intenso y magníficamente ejecutado que confirma el excelente momento creativo de Carlota Pereda. Una película que funciona tanto por su capacidad para mantenernos en tensión como por la humanidad de sus personajes. Su elección para inaugurar Sitges 2026 no podría resultar más acertada: estamos ante una directora que ha dado un paso adelante verdaderamente importante y que demuestra estar preparada para afrontar proyectos de gran envergadura.

SITGES FILM FESTIVAL - ENTREVISTA A BÁRBARA REY

Bárbara Rey también tiene un lugar en la memoria del miedo del cine español. Su trayectoria como actriz, que recorrió la comedia y el cine ...