sábado, 16 de mayo de 2026

ENTREVISTA A JUAN MANUEL COTELO Y MAJO GIMENO - "LEONAS"

A Contracorriente Films estrena en cines Leonas, la nueva película dirigida por Juan Manuel Cotelo (La última cima, Tierra de María, Tengamos la Fiesta en Paz) presentada en la 29ª edición del Festival de Málaga.

La película presenta la historia en 2013, cuando Majo Gimeno descubre en Valencia una realidad invisible: miles de niños hospitalizados que afrontan la enfermedad completamente solos, sin familia a su lado. Esa constatación le llevó a fundar Mamás en Acción, una asociación que hoy, trece años después, moviliza a miles de voluntarios que operan en 54 hospitales de España bajo una sola misión: ningún niño solo.

Juan Manuel Cotelo construye un relato que, bajo una mirada optimista y cercana, apela a la capacidad del ser humano de cuidar al otro, evocando el instinto más salvaje de las personas: el amor.

La cinta, además, refleja el impacto científicamente acreditado de este acompañamiento. Participan en la película profesionales como el jefe de Pediatría del Hospital La Fe de Valencia o la dirección de Enfermería del Hospital Niño Jesús de Madrid, quienes atestiguan ante la cámara que un gesto tan simple como dar amor influye positivamente en la recuperación de los pequeños.

Producida por INFINITO + 1 y A Contracorriente Films, Leonas trasciende el relato social para convertirse en una cinta sobre el poder curativo del amor.

Sinopsis: En el corazón de la gran ciudad, un cachorro humano amenazado por gigantes: la soledad, la enfermedad, la indiferencia, la burocracia… El desenlace trágico parece inevitable. ¡Pero surge una joven con un arma secreta: su corazón de madre! Y sus rugidos alertan a otras hembras. Si una madre tiene tanto poder... ¿qué no logrará un ejército de madres? Tras 15 años de lucha feroz, ¡han salvado a miles de niños! Y no se rendirán hasta la victoria final: ningún niño solo. Ni uno. Parece ficción. Es realidad. David contra Goliat, versión siglo XXI.

Gracias a nuestras amigas de A Contracorriente Films hemos podido entrevistar al director de la cinta, Juan Manuel Cotelo, y a la Presidenta de "Mamás en Acción", Majo Gimeno. Éste es el resultado de la entrevista:

Carlos Penela.- La película partía de una realidad muy dura. ¿En qué momento sentisteis que esta historia necesitaba ser contada públicamente?

JUAN MANUEL COTELO.- 
Mira, antes de hacer la película yo grabé una entrevista con Majo para un programa online. Cuando vimos los comentarios ya nos dimos cuenta que el tema, más que bonito, impactaba para bien. Cuando te escribe una persona diciendo "he adoptado un niño por lo que vi en esa entrevista", o conoces a personas que se han hecho de la asociación, voluntarios de 'Mamás en Acción", fue el momento de decir "hagámoslo más grande". La sensación que yo tuve es que en lo que hacen ellas está la receta que puede salvar al mundo, que puede s-a-l-v-a-r-n-o-s. A veces uno piensa que los problemas del mundo los tienen que resolver los de arriba y, de repente, te aparece gente como Majo, a pie de calle, y ves cómo están siendo eficaces con uno de problemas más graves del mundo, que tienen que ver con la falta de amor. Entonces dices, ostras, apliquemos esta receta cada uno en su vida y a ver qué pasa. Esto merece una película, el eco de estas mujeres merece ser amplificado para que luego cause el efecto en cada espectador, el que tenga que causar. No hubo una reflexión muy larga, fue una intuición, decir "hay que hacerlo, hay que contar esto".

Carlos Penela.- Una de las lecturas que yo me llevo después de ver la película es el tema de que muchas veces institucionalmente hay muchas trabas, mucha burocracia, y un poco en lo que comentas de suplir con amor al prójimo, viene un poco la idea de que el pueblo es el que salva al pueblo...

JUAN MANUEL COTELO.- Y tú has visto muy poquito de la burocracia que tuvo que vencer Majo, está súper resumida en la película, pero fueron meses de lucha. Ese es otro mensaje que me gustaba destacar: dejemos de mirar para arriba, a ver si los gobernantes, las multinacionales, los ricos, etc hacen algo, ¡haz tú algo! Ese algo no tiene que ser grande, tiene que ser pequeño y de poco alcance. Si cada uno hiciéramos algo pequeño, avanzaríamos mucho. Yo creo que esto contrarresta un poco esa mentalidad de queja, de frustración, de acusaciones... No pierdas tiempo, ¡ponte en acción! Me gusta el nombre que tienen, "Mamás en acción".

Carlos Penela.- 
Majo, cuando fundaste "Mamás en Acción". ¿Imaginaste alguna vez que aquella iniciativa acabaría convirtiéndose en una película?

MAJO GIMENO.- ¡Ni en una película, ni en dos hospitales! No, que va, que va. Es que además yo nunca emprendí, ni siquiera tuve conciencia de que estaba emprendiendo una organización. Es lo que ha ocurrido cuando hemos llegado muy lejos y he mirado hacia atrás, y no la quiero mirar mucho, porque si lo miro mucho me asusto y me voy. A "Mamás en Acción" la miro de reojo, hemos llegado aquí sin darme cuenta realmente.

Carlos Penela.- Juan Manuel, tu cine suele moverse en un territorio muy delicado, emocionar sin caer en un sentimentalismo fácil. ¿Cómo se trabaja ese equilibrio en una historia tan sensible como esta?

JUAN MANUEL COTELO.- Creo que partiendo del final, aquello que buscas, a donde quieres llegar, que es ofrecer esperanza al espectador. Si tienes claro el norte vas orientando los distintos sentimientos que afloran una película para seleccionar aquellos que dan una imagen o que comunican algo positivo. Porque un niño enfermo y solo, bueno, puedes crear un final feliz que sea "vaya, vaya, pobrecito, qué mal está todo, qué mal está este niño", y acabar la película. También puedes centrarte en la administración o centrarte en la sociedad egoísta. Entonces me dije, yo tengo que pasar por ahí, no puedo evitar el problema, pero quiero llegar a que el espectador se vaya del cine contento y esperanzado. Si tienes claro ese norte, luego creo que los sentimientos los vas ordenando y dejas fuera cosas que son muy valiosas pero que despistan. Una realidad como la de "Mamás en Acción" realmente se puede afrontar desde muchos prismas y todos son interesantes. Podríamos haber hecho una película solo sobre la batalla burocrática, hubiera sido un peliculón. O una batalla solo sobre la historia de un niño y una mamá. Todas hubieran sido buenas películas. Pero nuestra decisión fue desde el principio: hagamos que la película salpique o invite a cualquier persona a hacer algo en su vida por alguien. Y que "Mamás en Acción" sea la punta del iceberg, que lo que muestra es la capacidad que tenemos todos de amar en concreto a alguien, y que amar no sea solo un sentimiento, sino un acto de servicio. Ese ha sido un poco el único guion que había antes de empezar, el resto se ha ido construyendo solo, no había una estructura clara, íbamos acumulando material y luego decidiendo cómo ordenarlo.

Carlos Penela.- Majo, después de tantos años acompañando a niños hospitalizados, ¿Qué es lo más importante que has aprendido de los propios niños?

MAJO GIMENO.- Que e
l amor cura, eso es lo más importante. Lo veo cada vez. Puede parecer una frase así como un eslogan, pero ojalá pudieras ver lo que yo veo cada vez que entro en una habitación y hay un niño herido. Da igual lo que le pase al niño, da igual si es una apendicitis, si es un maltrato o si es una fase oncológica, no importa, porque por encima de la patología por la que está en el hospital, lo que estos niños traen es una herida enorme de falta de amor. Son niños que han sido rechazados o renunciados o tutelados por la administración porque no les han sabido cuidar. Sea por lo que sea, estos niños nunca se han sentido importantes para alguien. Lo ves cada día y no solamente cuando hablan. Por ejemplo, cuando tenemos un caso de un bebé muy pequeño y te dice el pediatra "mira, estamos en una fase peligrosa porque no come, no come y está sondado, no aprende a succionar, tenemos un reto, tiene que coger peso en poco tiempo porque hay una operación muy delicada y el niño está muy débil". Entonces empiezas a dedicarle horas, estás dándole el biberón y estás dos horas para que tome 30 ml, le enseñas a succionar con un cariño, una paciencia, tú estás agotado mentalmente y la espalda te quema, pero ves como en el siguiente turno toma un poquito más y ves como al día siguiente cuando llegas te dicen "te entro un poco más porque ayer se lo acabó", y a los cuatro días vuelves y dices "me lo han cambiado", ¡ha cogido peso!. Ahí también ves el efecto del amor, el alimento físico estaba igual en la sonda, pero el niño no cogía peso. Sin embargo, el mismo alimento cuando se administra de otra forma empieza a crear efecto y el niño empieza a coger peso, a tener una mirada, conectar y es que se me ha regalado ver esto. Eso solo lo hace el cariño que tú estás inoculando ahí. Exactamente igual, por ejemplo, con los recién nacidos que nacen con síndrome de abstinencia. Es tremendo, yo no lo había visto en mi vida, ni podía pensar que un bebé de tres kilos le temblara la barbilla a esa velocidad, y tú lo achuchas, lo aprietas, mi arma secreta son los pollitos, la canción de los pollitos. ¡Los pollitos pueden con todo, es mi arma secreta! (risas). Quiero decir que todo esto es extraordinario. Para mí lo que más he aprendido es el poder transformador del amor, y ojalá llegue un momento en el que podamos trasladar esto fuera, estoy convencida que el impacto que vemos en el hospital es igual en los equipos de trabajo, en los equipos directivos, en los profesores de colegio, en los padres de familia.

Carlos Penela.- En una época donde, por desgracia, el cinismo está a la orden del día, Leonas apuesta fundamentalmente por la ternura y por la empatía. ¿Sentís que hacer una película así hoy en día también es, de alguna manera, un acto de resistencia?

JUAN MANUEL COTELO.- Yo diría que de provocación. Lo que sí creo es que hoy hay mucho ruido, todos hablamos mucho, hablamos a la vez, te llega demasiada información por redes sociales, etc. En ese ruido hay mensajes que destacan, y son los que invitan al pesimismo: "qué mal está todo, que si las guerras, que si los virus, que si la corrupción, que si la economía, que si el precio de la vivienda", etc. Entonces, hablamos mucho de lo malo y de los malos. Cuando alguien hace algo muy malo, inmediatamente es famoso y es portada,  sabemos su nombre y apellido. No le conocíamos hasta ahora, pero ahora ya es famoso porque hizo algo mal. Entonces para mi "Leonas" sí que es una provocación a decir  "bajemos el nivel de ruido", porque estoy convencido, y esto sí que es un acto de fe total, que hay mucha más gente buena que mala, ¡mucha más! Pero los buenos no llaman la atención porque hacen las cosas sin esperar un aplauso, sin esperar un premio, un reconocimiento ni una portada. Y en el caso de las Leonas, empieza Majo, pero son miles las personas que ahora están detrás. Son miles los niños acompañados, son 54 hospitales los adheridos a la Asociación. Y, efectivamente, no se habla de ello porque es como si nos hiciéramos el harakiri con la información. Al final nosotros mismos somos adictos a lo negativo, amplificamos el efecto negativo contándolo. No mires tanto lo negativo, a tu lado tienes gente buena haciendo el bien, gente sufriendo que te necesita a ti. No tienes que irte muy lejos, no tienes que irte a otro país, a una guerra, lo tienes en tu casa, lo tienes en tu barrio, lo tienes en tu ciudad. Si este mensaje cala en una persona y en otra, y en otra y en otra, yo me doy por satisfecho. España es líder mundial de trasplantes de órganos, no ya en términos relativos, sino en términos absolutos, más que Canadá, más que Estados Unidos, más que Francia, ¿no podríamos ser entonces líderes mundiales en adopciones de niños? Yo creo que sí, lo podríamos ser. 

Carlos Penela.- ¿Qué tipo de impacto real puede tener esta película para asociaciones y proyectos sociales como "Mamás en Acción"?

JUAN MANUEL COTELO.- Es imprevisible, será un efecto obvio, va a pasar, no hay posibilidad de que no suceda. Ahora, la cantidad de bien que pueda hacer no te sé decir, pero pequeña no va a ser. Lo he visto en los tres pases que ha habido, en el Festival de Málaga, en Madrid y en Barcelona, tres pases con público. veo los comentarios que hace la gente, como aquella persona que te dice que adoptó a un niño tras ver la película, lo cual para mí es una bomba de amor. Su expansión es imprevisible, pero es real, va a impactar, va a suceder y ojalá suscite otros movimientos que no se llaman "Mamás en Acción", sino "Mamás por los Ancianos", por ejemplo.

MAJO GIMENO.- Creo que dar visibilidad a las situaciones que no se sabe que ocurren siempre es bueno, y, por ende, poder ver que hay alguien que sí que mira hacia ahí, ello siempre va a favorecer las organizaciones que trabajamos en estas situaciones, que no dejan de ser carencias sociales, que la gente no conoce y que la Administración no atiende. Sufrimos de soledad no deseada, porque en el Tercer Sector, por ejemplo, yo no quepo. No tengo un lobby en el Tercer Sector porque no comparto la forma de trabajar en general. Nos toca ser muy valientes muchas veces para no perdernos en la forma de trabajar generalista del resto de ONG's para mantener nuestros valores. Lo fácil es sostenerte de fondos públicos y acomodarte, tienes un modelo de negocio montado y dices "¿estoy haciendo un bien?" ¡Claro que sí! Pero es que yo quiero dejar de existir, es que yo no quiero hacer falta. Entonces, para eso, no puedo estar sostenida por fondos públicos porque pierdo libertad, ya no voy a trabajar para mis niños sino para donde me diga la Administración, y eso me dificulta, con lo cual no puedo vivir de fondos públicos. Me hace tener que trabajar más como una empresa y conseguir lo que necesito para poder llegar dónde mi niño necesita. Si la película nos ayuda también con la transparencia, fenomenal.

Carlos Penela.- La película tiene un título muy poderoso, Leonas, ¿Qué significa exactamente esa palabra para vosotros dentro de la historia?

JUAN MANUEL COTELO.- 
Bueno, es una palabra sugerente que no hay que explicar. Está en la mente colectiva, cuando se dice "esta persona es una leona" es un piropo que se asocia, creo yo, a la fuerza y a la ternura en igual medida. Esa mezcla de fuerza y ternura es lo que tienen las leonas y hace que se convierta en un piropo. A mí me gusta contar que yo tenía otro título (que no era especialmente bueno), era el que se me ocurrió, y cuando una de las protagonistas le pedí que se presentara como ella quisiera, "cuéntame lo que quieras de ti", le dijo, y sin dudarlo dijo "yo soy una leona", empezó a describir toda su biografía, desde que no sabe que tiene garras, hasta que las utiliza para defenderse, las utiliza para atacar y finalmente para trepar en la larga escalera de la vida y en la escalera del amor. Cuando la escuché me dije, "tengo título", lo cambié así sin decir nada. 

Carlos Penela.- Majo, convivís diariamente con historias emocionalmente muy intensas. ¿Cómo se protege una psicológicamente para poder seguir ayudando sin romperse por dentro?

MAJO GIMENO.- No te proteges, si te proteges no puedes hacerlo. Muchas veces me dicen "¿cómo lo haces para no involucrarte?". Pero es que si yo no me involucro, cómo voy a darle cariño, cómo voy a darle darle amor a ese niño/niña que lo necesita. Lo que no podemos perder de vista es nuestra misión, qué es lo está en tu mano, en la mía, en la tuya, en la de los voluntarios, y ojalá esto se lo preguntaran los políticos, porque cada uno tenemos que hacer únicamente lo que está en nuestra mano. En mi mano no está que se curen, en mi mano no está que se salven, en mi mano está que el tiempo que esté conmigo se sienta seguro, acompañado, que se sienta importante y, si puedo, hasta que se sienta querido. Si yo consigo eso he cumplido mi misión y ahí tengo que descansar. Entiendo que esa es la forma más fácil de protegerte, quiero decir, cuando tú sales del hospital y, a veces, tardas mucho rato en subir a tu casa, o te quedas en el garaje mucho rato porque tienes que llorar todo lo que necesitas sacar, porque las emociones están ahí y hay que gestionarlas y no pasa nada, pero luego vuelves a tu centro pensando "he hecho lo que estaba en mi mano y nadie me pide más, ni puedo hacer más". Creo que muchas veces lo que nos lleva a claudicar, lo que nos lleva a desesperarnos es cargar con unas maletas que no nos corresponden, vamos por la vida pensando que tenemos un poder que no tenemos, y cuando puedes mirar y decir "bueno, es que no podía hacer más", tengo que dejar de culparme y tengo que dejar de culpar a nadie, porque esta situación simplemente es como es, pero mi impacto ahí ha estado y he de agradecerlo. La mejor terapia para mí es agradecer siempre, da igual cómo tú acabes, da igual cómo te sientes después de esa reflexión, siempre, siempre, vas a tener algo que agradecer. A mí me gusta llegar ahí, agradecer lo que el niño me ha enseñado, agradecer su vida porque es buena igualmente, agradecer que hoy se me ha regalado poder servir y pensar que llegará un día en el que me tendrán que servir a mí, y entonces creo que las cosas serán más difíciles.

Carlos Penela.- 
La película pone en valor algo aparentemente sencillo, estar al lado de alguien. ¿Se está infravalorando el poder de la presencia humana en una sociedad tan acelerada y digitalizada?

JUAN MANUEL COTELO.- Tal vez no a nivel teórico, no se cuestiona a nivel teórico, pero en la práctica vamos tan despendolados que se nos olvida lo importante. No es que no queramos, sino que no nos paramos. Uno de los protagonistas, Pablo, en la película lo expresa así de un modo muy espontáneo, dice "che, párate, párate". Cuando dices que tengo que hacer esto y tengo que hacer lo otro piensa qué es lo importante, en un instante se va esa niebla y lo pillas. Tal vez lo que se nos olvida es el valor de la pausa y del silencio, que al final es lo que puedes hacer cuando estás con un enfermo, estar y escuchar. Cuántas veces también hemos oído que solamente el hecho de ser escuchado a veces disipa el problema, la facultad de ver que no era tan grave. El valor de la escucha. Esto sí creo que es importante, escuchar más, hablar menos.

MAJO GIMENO.- Yo creo que se nos ha vendido un modelo de éxito que se aleja totalmente de lo que proyecta "Leonas". Creo que la sociedad ha comprado un modelo de éxito en el que el éxito son TUS logros personales, TUS metas, alcanzar TUS objetivos, TU desarrollo personal, TU proyección, y claro, para todo eso eres tú tu propio ídolo, tienes que vivir para ti y tienes que vivir para lo que tú quieres conseguir. Yo creo que cuando tú tienes un objetivo personal está genial, porque te da fuerza para un tiempo, pero pueden pasar dos cosas, que lo consigas y entonces tienes que fijarte otro objetivo, o que no lo consigas y tengas que recalcular con el correspondiente duelo que vas a pasar ahí. En cambio, cuando tú trabajas por un propósito mayor que tú mismo el motor no se apaga nunca, porque tú quieres rendirte, tú quieres abandonar, tienes tentaciones de "guay, creo que aquí hemos llegado bien, si yo ahora me voy esto lo he dejado fenomenal. Creo que a mí me darían otra oportunidad y ganaría más y sufriría menos", pero es que en nuestro caso los niños y niñas se quedarían solos, ya está, no hay más. Entonces, creo que la sociedad vive en el modelo de éxito del yo para mí, y eso tiene una fecha de caducidad, vas a tener que seguir buscando tu propia gasolina para no apagarte. Creo que es importante que todo el mundo descubra cómo cambia tu motor, lo que a ti te lleva, lo que a ti te impulsa, cuando estás agotado, cuando no puedes más, y cuando lo haces por tus hijos no hay fin, cuando lo haces por tus padres, nunca se acaba, cuando lo haces por tu ciudad, no puedes rendirte porque sabes que hay muchas más personas que dependen de ti. Creo que sí, que es un poco acto de valentía el salir al mundo diciendo que este es el éxito cuando la sociedad está vendiendo otra cosa. Por ejemplo, en mi oficina, para que no se me olvide nunca, tengo una pizarra donde tenemos puesto en grande "no somos croquetas", es decir, no vas a gustar a todo el mundo. Ese es otro peligro, el ir perdiendo tu esencia y adaptando tu mensaje para gustar a todos, y al final te diluyes y, ¿quién eres? No lo sabes ni tú. Para mí lo más importante es esto, tener claro qué es el éxito para ti, da igual lo que diga el mundo, para ti, ¿qué es el éxito? ¿Te vale la pena tener un puesto de responsabilidad, irte a otro país a viajar, a otra ciudad, trabajar a costa de ver a tus hijos un día a la semana, un día al mes? Si es lo que a ti te mueve, fenomenal, pero igual es que lo estás haciendo por inercia y no has mirado hacia adentro, porque mirar hacia adentro incomoda. Por eso siempre digo que "Mamás en Acción" nació de una pregunta muy incómoda. Yo no buscaba emprender, yo me encontré en una situación y dije, ¿y ahora qué hago? Y eso te interpela. ¿Ahora qué vas a hacer? ¿Te vas o te quedas? Me podía haber ido, nadie me debía nada, yo no debía nada a nadie, ni nadie me pagaba, y hubiera estado bien. Las personas que han visto situaciones y no han hecho nada no son culpables de nada. Pero fíjate, si es que lo único diferente que yo hice fue quedarme, ni soy extraordinaria, ni soy una santa, ni soy súper buena, ni es que Majo es maravillosa por ello. Majo es como tú, solo que bueno, más imprudente igual. Lo único que yo hice diferente fue quedarme, pero para quedarte tienes que ser consciente de que hay una pregunta dentro de ti que tienes que responder. Y creo que la gente va evitando esas preguntas, vamos en piloto automático, proyectándonos hacia lo que la sociedad nos vende como éxito, y estoy segura de que si tú te preguntas qué no quieres mirar, ahí, ahí, empieza tu nueva etapa personal creo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ENTREVISTA A JUAN MANUEL COTELO Y MAJO GIMENO - "LEONAS"

A Contracorriente Films estrena en cines Leonas , la nueva película dirigida por Juan Manuel Cotelo ( La última cima, Tierra de María, Ten...