UYARIY (escuchar) dirigido por Javier Corcuera, tuvo su estreno en España este miércoles en la 29 edición del Festival de Málaga, donde participó en la sección Documentales – Pases especiales.
Tras su paso por el certamen malagueño, UYARIY (escuchar) se estrenará solo en cines el 8 de abril.
Coproducida entre Perú y España, UYARIY —’escuchar’ en quechua— aborda las masacres de 2022 y 2023 en Perú, que dejaron 50 civiles muertos durante la represión de protestas antigubernamentales. Su estreno en el país andino estuvo marcado por denuncias de censura, cancelaciones de funciones y horarios restrictivos.
La situación alcanzó tal dimensión que el propio Corcuera denunció públicamente la retirada de la película de varias carteleras y la asignación de horarios inaccesibles. La agencia EFE recogió sus declaraciones, en las que el director alertaba sobre formas de censura “solapada” y solicitaba la restitución de las proyecciones por respeto a las víctimas y al público.
Lo que comenzó con apenas cuatro salas y sin promoción terminó convirtiéndose en un fenómeno de movilización ciudadana: en menos de una semana pasó de cuatro proyecciones a 116 horarios en 14 ciudades, tras la presión pública y el apoyo de colectivos de víctimas.
Reconocida con el Premio APRECI a Mejor Película Peruana 2025, concedido por la prensa cinematográfica del país, la película construye un testimonio inmediato a partir de las voces directas de los familiares. Bajo la fotografía de Mariano Agudo y con la música de Edith Ramos, Corcuera articula un relato donde la denuncia convive con la memoria y la poesía popular.
Ganador de un Goya, una Biznaga de Plata en el Festival de Málaga y reconocido en certámenes como San Sebastián, el Festival de Lima o In-Edit Barcelona, Javier Corcuera ha regresado al certamen malagueño tras presentar el pasado año Mariem.
Corcuera ha señalado sobre su regreso al certamen: “Es muy ilusionante volver al Festival de Málaga, donde siempre me he sentido muy bien desde que estrenamos y recibimos la Biznaga de Plata con Invierno en Bagdad. Estuve hace un año con el cortometraje Mariem y ahora regreso con mi último largometraje documental, Uyariy, una historia muy dura que transcurre en territorios quechuas y aymaras del Perú, una historia de violación de los derechos humanos que podría estar ocurriendo en cualquier lugar del mundo, en esta era que vivimos, donde ya no existen límites, donde los genocidios están permitidos, apoyados y financiados ante los ojos del mundo y donde la impunidad cada vez es mayor.”
El director subraya además el enfoque del filme: “Es una película contada desde la música popular y la poesía de la calle, que va relatando los acontecimientos y hace un viaje de memoria de 200 años de república en esos territorios quechuas y aymaras.”
EL EQUIPO |
UYARIY (escuchar) es una coproducción entre España y Perú impulsada por Intermedia Producciones, Quechua Films, La Mula Producciones, Tamboura Films y el Instituto de Cine de Madrid.
Escrito y dirigido por Javier Corcuera junto a Ana Praga, la película se construye a partir de testimonios directos recogidos en territorios quechuas y aymaras. La fotografía de Mariano Agudo coloca la cámara frente a los rostros y el paisaje, dejando que la palabra tenga el peso.
La música, con la participación de Edith Ramos y composición original de Pedro Rodríguez Chirinos, forma parte del relato.
Con una duración de 95 minutos, el documental recoge las voces de Milagros Santillán Sanga, Asunta Jumpiri Olbea, Yovana Apaza Cutisaca, Elba Mamani Añamuro, Rosa Luque Mamani, Julia Mamani de Luque y Demetrio Aroquipa Mamani, que sostienen la historia con sus propias experiencias.
“Era importante que el equipo trabajara desde la precisión y el respeto al material recogido”, ha señalado Corcuera sobre el proceso de producción.
SINOPSIS |
Tras el estallido social en Perú y la matanza del 9 de enero de 2023 en Juliaca, artistas del ande peruano recorren con su música la región de Puno y su memoria histórica. Un territorio marcado por la represión y las revueltas indígenas donde las heridas siguen abiertas. A través de las voces de los familiares de las víctimas, UYARIY convierte el duelo en testimonio y la memoria en denuncia.
JAVIER CORCUERA | TRAYECTORIA Y COMPROMISO
Javier Corcuera Andrino es uno de los documentalistas más relevantes del ámbito iberoamericano. A lo largo de su trayectoria ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Goya de la Academia de Cine, el Premio FIPRESCI en el Festival de San Sebastián, la Biznaga de Plata del Festival de Málaga y el galardón a Mejor Película Documental en el Festival de Cine Latinoamericano de Lima.
El año pasado presentó su cortometraje Mariem en el Festival de Málaga, donde inició su recorrido antes de obtener el premio a Mejor Cortometraje Documental Musical en el Festival IN-EDIT.
Su último largometraje, UYARIY (Escuchar), ha sido reconocido como Mejor Película Peruana por la Prensa Cinematográfica del Perú.
En su filmografía figuran títulos como La espalda del mundo, Invierno en Bagdad, La guerrilla de la memoria, En el mundo a cada rato, Invisibles, Sigo siendo, El viaje de Javier Heraud y No somos nada.
LA ENTREVISTA
Gracias a nuestras amigas del Ana Ros Comunicación hemos podido entrevistar a Javier Corcuera, director del largometraje. Éste es el resultado de la entrevista:
Carlos Penela.- Este documental nace de un acontecimiento muy reciente y doloroso. ¿Cómo encontraste el equilibrio entre la urgencia de contar lo ocurrido y la necesidad de tomar distancia para que el cine pueda reflexionar?
JAVIER CORCUERA.- Bueno, en realidad fue una película que se fue haciendo poco a poco. Nosotros entramos al lugar donde sucedieron los acontecimientos sin la intención de hacer una película. Llegamos con un equipo muy reducido y empezamos a rodar los días posteriores a lo que había sucedido, pero no había una intención real de hacer una película en ese momento. La intención era registrar los testimonios de lo que había pasado. Luego fuimos haciendo varios viajes y la película fue como tomando forma. Consideramos la idea de hacer un largometraje a partir de unas reflexiones que nos decían los protagonistas del lugar, que eran básicamente "hace 200 años que nos matan". Por eso es que la película hace ese viaje de memoria y es una reflexión sobre 200 años de República en esos territorios. Ahí es donde la película crece y toma una distancia también de los acontecimientos, primero sin dejar de ser el corazón de la película, pero hace ese viaje de memoria que yo creo que invita a una reflexión de otro tipo.
Carlos Penela.- Como decías, la película no es un documental al uso, en el sentido de que tire de archivo de imágenes para ir recomponiendo unos hechos y hacer entrevistas a las personas que se vieron involucradas en esos hechos, sino que estáis ahí en el foco del conflicto. ¿Cómo fue la relación con los manifestantes? ¿Tuvisteis alguna dificultad con la policía?
JAVIER CORCUERA.- Bueno, habían dificultades porque la represión era muy fuerte y había que tener mucho cuidado. Tomábamos las medidas del caso, arriesgar lo mínimo, pero poder registrar lo que había que registrar. Evidentemente habían situaciones delicadas pero todo fue muy bien, no hubo un susto muy grande. La verdad es que fuimos muy arropados por los familiares de las víctimas, que nos ayudaron a hacer la película, y también todo el entorno de los músicos, de los activistas, que también hicieron posible que la película se rodara.
Carlos Penela.- Quisiera destacar la importancia de esta película en un mundo saturado de imágenes y noticias, sobre todo a través de las redes sociales, donde los jóvenes están acostumbrados a que su nivel de atención para un tema concreto sea muy limitado. En este sentido, ¿Qué crees que pueda aportar este tipo de películas o el cine documental que no puedan ofrecer los informativos o las redes sociales?
JAVIER CORCUERA.- Esta es una película que invita a una reflexión profunda y que invita a escuchar (de ahí el título de la cinta), a tomarte el tiempo de reflexionar escuchando a las personas que lo han vivido. También yo creo que invita a reflexionar sobre el mundo en que estamos, porque es una película que cuenta una masacre local en Perú, a 4.000 metros de altura, al lado del Lago Titicaca, pero no es muy distinto a lo que pasa en el resto del mundo, Es decir, la impunidad reina en el mundo en este momento. Podemos ver un genocidio delante de nuestros ojos y no pasa nada. Los países miran a otro lado, cuando no son cómplices. Entonces no es muy distinto. Estamos en una era en donde el desprecio por el otro, el desprecio por la vida del otro, la deshumanización del otro, es parte del relato de la ultraderecha, esa es la realidad. Y entonces yo creo que la película desde una historia local, un sitio alejado, cuenta una historia universal en este momento de la era que estamos viviendo.
Carlos Penela.- ¿Te interesaba provocar algún tipo de escucha en el espectador? ¿Te interesaba la escucha del espectador hacia las víctimas o la escucha de un país hacia una memoria que todavía está abierta, tal y como podemos ver en la película?
JAVIER CORCUERA.- Todo, me interesaba todo. Escuchar de manera directa a los familiares de las víctimas, hacer ese viaje de escucha a la memoria. Escuchar también la música popular que en esa zona del país hace de cronista de los acontecimientos, siempre ha sido así, la música popular, la poesía popular, el arte popular, son parte de la memoria, son testigos, cuentan las historias del presente y del pasado.
Carlos Penela.- En la película la música y las tradiciones culturales tienen una presencia muy fuerte. ¿Puedes profundizar en el tema? ¿Hasta qué punto la cultura popular se convierte aquí en una forma de resistencia frente al olvido?
JAVIER CORCUERA.- Sí, completamente. En realidad en la película yo no busqué introducir la música popular. La música popular se coló en la película porque estaba en todas partes, estaba en las movilizaciones, estaba en los cementerios, cantaban los familiares. Entonces entra de manera natural en la película porque estaba presente, totalmente presente. Y eso es muy importante en la cultura popular de la zona, la gente canta sus historias, canta a sus seres queridos. Es una manera de dejar memoria porque las canciones perduran. Hay una canción que habla de lo que pasó en el 65, hay otra que canta Rita Poma, heroína de unas luchas hace 100 años. Es cultura viva, en esos lugares hay cultura viva, son cronistas de lo que pasa.
Carlos Penela.- Javier, ¿Qué supone para ti volver a Málaga?
JAVIER CORCUERA.- Bueno, pues muy contento, la verdad, a mí me gusta mucho el Festival de Málaga, tengo buenos recuerdos y la verdad es que encantado de proyectar la película antes de que salga en salas, que sale el 8 de abril.
Carlos Penela.- A lo largo de tu carrera has filmado historias marcadas por la injusticia, la identidad y la memoria. Si tuvieras que resumir en una frase qué te impulsa a seguir este tipo de cine, ¿Cuál sería?
JAVIER CORCUERA.- Bueno, en realidad he intentado ser un poco testigo de historias que creía yo que era fundamental dar visibilidad. Es el cine documental, independiente, que hago, intentar poner la mirada en estos sitios donde difícilmente se cuentan sus historias. Esta película no hubiera existido, no se iba a rodar y hubiera pasado eso sin quedar registrado. Ahora hay un documento que quedará y que perdurará, la película ya es un trozo de memoria.
Carlos Penela.- Si dentro de 20 años alguien vuelve a ver Uyariy, ¿Qué te gustaría que esta película siguiera diciendo sobre el Perú de hoy y sobre la memoria de quienes aparecen en ella?
JAVIER CORCUERA.- Bueno, me gustaría que se pudiera ver como algo que nunca más volvió a suceder, como algo que sucedía en el pasado. Pero quiero decir que las películas que hago, cuando las ruedo, intento que no sean películas con fecha de caducidad, es decir, que se puedan volver a ver después de mucho tiempo, porque intento no caer en lo coyuntural, intento que las películas sean reflexiones sobre la esencia de lo que cuenta la película y lo he hecho así siempre, con "La espalda del mundo" o con "Invierno en Bagdad", por ejemplo. "Invierno en Bagdad" es una película sobre la guerra, no es una película sobre la guerra de Irak y la coyuntura del momento, es una película que reflexiona sobre la guerra. Entonces eso es lo que yo intento, porque creo que las películas no deben tener fecha de caducidad, creo que el cine es emoción y la emoción no caduca. Emoción y reflexión también, intento invitar a pensar.