La Incubadora de la ECAM ha abierto este lunes 22 de junio la convocatoria de su décima edición, iniciando una nueva etapa en la evolución de uno de los programas de desarrollo cinematográfico de referencia en España. La convocatoria permanecerá abierta hasta el próximo 14 de julio, mientras que el programa arrancará oficialmente el 30 de noviembre de 2026.
Tras una década impulsando nuevas voces del cine español, La Incubadora refuerza ahora su apuesta por la figura del productor y amplía su alcance con un modelo que combina el apoyo al desarrollo de largometrajes con el fortalecimiento de las estructuras productivas que harán posible el cine español del futuro.
Entre las principales novedades de esta edición destaca la creación de La Incubadora – Slate, una nueva línea dirigida a productores y productoras que, independientemente de contar con un proyecto concreto, quieran trabajar sobre la estrategia de crecimiento de sus compañías, su modelo de negocio y su cartera de proyectos. Junto a ellos, el programa seguirá apoyando el desarrollo de largometrajes a través de La Incubadora – Desarrollo, dirigida a proyectos con dirección confirmada y potencial de recorrido internacional.
La décima edición seleccionará un total de ocho participantes: cuatro productores para la modalidad Slate y cuatro proyectos para la modalidad Desarrollo. Los proyectos seleccionados recibirán una ayuda económica de 9.000 euros para su desarrollo, mientras que los participantes de Slate contarán con una dotación de 3.000 euros, además de acceso a mentorías especializadas, espacios de trabajo, instalaciones técnicas de la ECAM y oportunidades de participación en festivales y mercados internacionales.
Otra de las novedades es la adopción de un formato más concentrado e intensivo, articulado en tres workshops presenciales de una semana de duración y un encuentro final en el marco de ECAM Forum, favoreciendo el intercambio de conocimientos entre participantes y un acompañamiento más personalizado.
Para Rafa Alberola, responsable de ECAM Industria, esta evolución supone hacer explícita una vocación que el programa ya venía desarrollando desde sus inicios:
"Esta evolución de La Incubadora viene a reforzar la que siempre fue su misión, pero ahora de manera explícita: formar a la próxima generación de productores de este país. Queremos ayudarles a crear un negocio sostenible, a pensar en sus carreras más allá de un proyecto concreto. Queremos que, pase lo que pase, sigan haciendo películas. Películas de autor valientes, con miradas personales, que encuentren su público."
Alberola destaca también el papel que ha adquirido la comunidad creada en torno al programa durante estos años:
"La Incubadora funciona mejor cuando quienes aprenden también se enseñan entre sí. El conocimiento también se transmite de manera horizontal entre pares con distintas experiencias."
Diez años impulsando el cine español
A lo largo de sus nueve ediciones, La Incubadora se ha consolidado como uno de los principales programas de desarrollo cinematográfico del país. Desde su creación ha acompañado a 45 proyectos, apoyando a productores, directores y guionistas en el desarrollo de algunas de las películas más relevantes del cine español reciente.
Entre los títulos más recientes surgidos del programa destacan Yo no moriré de amor, de Marta Matute, ganadora de la Biznaga de Oro del Festival de Málaga 2026; Anoche conquisté Tebas, de Gabriel Azorín, presentada en Giornate degli Autori de Venecia; o Las líneas discontinuas, de Ánxos Fazáns, estrenada en el Tallinn Black Nights Film Festival.
A ellas se suman títulos como Cinco lobitos, 20.000 especies de abejas, O corno, Ane, La inocencia o Josefina, entre otras producciones que han contribuido a consolidar el prestigio del programa dentro y fuera de España.
En conjunto, los proyectos incubados han obtenido 9 Premios Goya y 38 nominaciones, han recibido apoyo del ICAA en 21 ocasiones y de RTVE en 15, y han participado en festivales internacionales de referencia como Berlinale, Venecia, Toronto, Locarno, San Sebastián, Rotterdam o Visions du Réel. Además, El Páramo fue adquirido como original por Netflix.
Durante esta década, más de 1.000 productores se han inscrito en las convocatorias de La Incubadora, consolidando una red profesional que continúa creciendo edición tras edición.
Las bases completas y toda la información sobre la convocatoria pueden consultarse en la web de ECAM Industria.
Plazo de inscripción: del 22 de junio al 14 de julio de 2026
Más información: https://ecam-industria.es/
Gracias a nuestr@s amig@s de MADAVENUE Pr Communications, este mismo lunes hemos tenido la oportunidad de entrevistar al responsable de ECAM Industria, Rafa Alberola, éste es el resultado de la entrevista:
Carlos Penela.- La incubadora cumple 10 años en un momento de grandes cambios para el sector audiovisual. Mirando atrás, ¿Qué es lo que más te enorgullece de esta década de trabajo?
RAFA ALBEROLA.- Pues han pasado muchas cosas en estos últimos 10 años. Yo creo que lo que más me enorgullece es, por un lado, ver que vamos dando con la tecla para ayudar a cuanta más gente posible. Y luego ver que las productoras a las que ayudamos y apoyamos van encontrando su camino y van estableciéndose, siguen haciendo películas y vuelven de alguna manera, bien sea reconvertidas en mentoras o vuelven a participar en otras iniciativas que tenemos como el ECAM Forum. Creo que estamos sabiendo crear un ecosistema que funciona.
Carlos Penela.- Películas como Cinco lobitos, 20.000 especies de abejas u O Corno han pasado por La Incubadora. ¿Hay algún denominador común que compartan los proyectos que terminan conectando tanto con el público como con la crítica?
RAFA ALBEROLA.- Yo creo que todas estas películas llegan en un momento muy concreto. Todas tienen la virtud de aparecer en el momento adecuado, en el lugar adecuado. Eso es una cosa que creo que el mérito es 100% de las propias películas. Nosotros lo que tuvimos es la suerte de encontrárnoslas por el camino y poder poner nuestro granito de arena. Y hay otra cosa que tienen en común y es que además de unas miradas muy personales, tienen unas visiones autorales que saben conectar con el público, pero que a la vez crean su propio universo, un universo que estamos viendo que está creando escuela, pues ya son inspiración para nuevos y nuevas cineastas. Creo que además de todo eso, lo que une a todas es que están acompañadas desde el primer momento por unas productoras que han apostado por ese talento, han sabido acompañarlo y hacer todo el camino con ellas sin pervertirlo, encontrando la manera de sacarlas adelante y sabiendo posicionarlas de una manera brillante.
Carlos Penela.- ¿Consideras que la figura del productor/a es una de las profesiones menos visibles dentro de la industria cinematográfica o que hemos avanzado en ese sentido?
RAFA ALBEROLA.- Bueno, yo creo que cada vez es más evidente que la labor de los productores es fundamental. Esto también es un aprendizaje que he hecho yo mismo, que he tenido yo mismo muchas veces. Hay una concepción completamente errónea y por suerte cada vez más menos habitual de los productores, como esas personas que tienen o consiguen dinero y ya está, y que muchas veces incordian más que otra cosa, cuando realmente son los motores del cine. El talento es una cosa que muchas veces se da por sentado, pero hacer que ese talento florezca y encuentre su camino (una cosa que a veces es desagradecida) es fundamental. Un buen guion acompañado de un buen director está muy bien, pero nunca va a llegar a la gran pantalla si no es acompañado de productores que lo hagan posible.
Carlos Penela.- Pensando en los jóvenes productores, con tu experiencia, ¿Qué errores suelen cometer cuando intentan abrirse camino en el sector y qué consejos les dais desde EAM Industria?
RAFA ALBEROLA.- Pues mi mayor obsesión ahora mismo es que los productores que están empezando a darse camino, empezando con sus productoras, que no se quemen intentando hacer una única película. Es decir, que igual lo más importante es que la productora tenga el músculo para poder seguir haciendo películas. Y por músculo no me refiero a que sean productoras grandes, pueden ser productoras muy pequeñas, tenemos muchísimos ejemplos de gente que es solo una persona, pero sí, que tengan la visión de saber desarrollar varios proyectos a la vez, de tener un plan de negocio sostenible. Porque aquí hay una cosa fundamental, y todo esto también lo hablo desde mi propia experiencia, yo soy el primero que abrió una productora y cometió todos esos errores y la tuvo que cerrar. Por eso hablo con ese conocimiento. Igual de importante que hacer una película es poder sacar adelante la siguiente y tener un modelo de negocio que sea sostenible en el tiempo para poder seguir haciendo películas, que a veces pensamos que una única película es el fin último, pero no lo es. Los productores tienen una dualidad muy grande, son creativos, pero también son empresarios. Y la inmensa mayoría de los productores que yo conozco no se metieron en esto por la parte de empresa, porque si no nadie haría películas, nos metemos en esto porque amamos el cine, las películas y nos encanta hacerlas, pero claro, una cosa muy distinta es hacer una película y otra tener una empresa. Nadie nos enseña a ser empresarios. Y esa parte es la que nosotros, desde La Incubadora, tratamos de fortalecer para que esos productores que pasan por aquí puedan sostenerse en el tiempo y seguir haciendo películas.
Carlos Penela.- Precisamente hoy, 22 de junio, se abre la convocatoria para la edición número 10. ¿Nos puedes hablar de las dos líneas de participación?
RAFA ALBEROLA.- Sí, La Incubadora en esta décima edición se divide en dos convocatorias. Una que es La Incubadora Proyectos, que es la incubadora clásica tal y como la conocemos. Está dirigida a productoras, directores, directoras noveles con un proyecto de largometraje en desarrollo que cuentan ya con un guion y vienen aquí para fortalecer ese proyecto, sacarlo adelante, mientras a la vez trabajan sobre sus perfiles. Y añadimos una nueva línea que es La Incubadora - Slate, que está dirigida a productoras estando también en un momento de salto en su carrera. Igual tienen un poquitito más de experiencia y lo que buscan no es tanto incubar un proyecto como incubarse a sí mismas. El programa está construido de tal manera que es igual para las dos líneas. Para mí es importante que vayan de la mano las productoras que están trabajando sobre sus perfiles con las productoras que están trabajando sobre un proyecto concreto. La diferencia va a ser sobre todo la manera en la que se relacionan con los mentores. Y luego la idea aquí también es que se creen sinergias entre esas productoras que vienen solas y las que vienen con proyectos. Una cosa que hemos descubierto o ido aprendiendo a lo largo de estos años es que cuando hay gente con distintos niveles de experiencia se crea una transmisión del conocimiento horizontal que es muy bonita y muy saludable. Entonces, con este nuevo formato, al meter a más productores de lo que solemos tener, lo que hacemos es potenciar esto.
Carlos Penela.- Uno de los aspectos más interesantes de La Incubadora es precisamente este, el aprendizaje entre iguales. ¿Qué te han enseñado esos años observando cómo los propios participantes comparten experiencias y conocimientos?
RAFA ALBEROLA.- Pues es muy bonito ver cómo en un sector que está muy dominado desde fuera por dinámicas que son muy competitivas (los premios, los festivales, las propias ayudas que a veces generan un clima un poco hostil para algo que no debería haberse contaminado por eso, porque al final estamos hablando de cultura, estamos hablando de arte), pues es muy bonito ver cómo detrás de todo eso hay mucha gente que realmente lo que quiere es ayudarse entre ella y ser ayudada. Es muy bonito ver como productoras que tienen un poco más de experiencia actúan como semi-mentoras de otras que igual tienen menos recorrido y tienen más necesidad de adquirir conocimientos. Esa es una de las cosas más bonitas que hemos visto en La Incubadora y que creo que es lo que hay que potenciar, por eso estamos yendo por este camino.
Carlos Penela.- Muchas de las películas surgidas del programa han tenido recorrido internacional. ¿Qué características crees que buscan actualmente los festivales y mercados internacionales en nuestro cine?
RAFA ALBEROLA.- Esta también es una pregunta muy difícil, porque todo lo que sea intentar encontrar fórmulas nos acaba llevando, nos puede acabar llevando a lugares que quizá no querríamos transitar. Pero sí que es cierto que el cine español está viviendo un momento muy dulce a nivel internacional. Creo que precisamente porque han surgido voces muy personales, y lo cierto es que no han surgido de la nada, que parece como que de repente hay un boom de cine español. Yo creo que ha crecido de manera muy fuerte en los últimos años, pero porque venía ya impulsado por gente que venía haciendo películas desde hacía muchísimos años y que ya estaban ahí. Quizás no habían asomado la cabeza, o quizás sus nombres sonaban más fuerte fuera de España que dentro, o que triunfaban en festivales pero no llegaban al gran público y ahora empiezan a asomar la cabeza. Y eso también tiene un efecto tirón, que no es casualidad que este año haya habido tres películas españolas en Sección Oficial de Cannes, más una en Semana Crítica, más todas las coproducciones con participación española que ha habido a lo largo de todas las secciones. Tenemos una industria muy robusta que ha venido muy apoyada por el sector público, por políticas instauradas hace ya bastantes años, que como todas las políticas, tardan en florecer y en ver resultados. Y creo que esto es lo que estamos recogiendo ahora, el fruto de todo este trabajo.
Carlos Penela.- Desde tu experiencia, ¿Qué historias o temáticas crees que están emergiendo con más fuerza entre las nuevas generaciones de cineastas y productores y productoras?
RAFA ALBEROLA.- Bueno, siempre hay una gran querencia por los temas que nos tocan personalmente. En estos momentos es lógico que veamos muchos proyectos que hablen sobre la crisis de la vivienda, sobre crisis de identidad. Vivimos en un mundo en crisis y el cine, como todas las artes, refleja eso. Lo que sí que hago yo es un pequeño llamamiento a no perder de vista que lo que hacemos es un arte que busca trascender la realidad y que necesita cuestionarse a sí mismo y no ser complaciente con uno mismo. Siento que a veces vivimos en una tiranía del yo, y que porque algo nos haya pasado a nosotros ya merece ser contado. Creo que es muy bueno hablar de las cosas que nos preocupan, pero que tenemos que salir un poquito de nuestra burbuja y tratar de hacerlo de una manera que trascienda a nosotros mismos o que busque formas genuinas, que los cineastas no se acomoden en formas de hacer miméticas y no se crean que porque algo les haya pasado a ellos merece ser contado. Creo que lo que hay que hacer es buscar las formas de contarlo.
Carlos Penela.- Vivimos en una época con más oportunidades de desarrollo que nunca, pero también con una enorme competencia. ¿Tú crees que hoy es más fácil o más difícil levantar una película de autor que hace 10 años?
RAFA ALBEROLA.- Creo que ahora es más fácil que hace diez años, sin lugar a dudas. Hace diez años era muy, muy difícil conseguir apoyo institucional para cine independiente de autor. Ibas a mercados internacionales y te encontraba solo. Eso ha cambiado, ha cambiado muchísimo. Ahora hay una presencia institucional y un apoyo a todo tipo de cine tremendo. ¿Qué sucede? Pues como es lógico, que al crecer, pues crece todo también. Crece la cantidad de proyectos, crece la competencia interna. Al final se siguen generando cuellos de botella a la hora de acudir a ayudas o mesas de valoración de televisiones, pero es completamente normal, y tampoco creo que se deba a que hay una sobreproducción, porque creo que no la hay. Creo que este es un problema que si miramos hacia atrás, siempre se ha dicho lo mismo, siempre se ha dicho que se hacen demasiadas películas. Siempre se dice que ahora se hacen más que antes y eso siempre se va a seguir diciendo.
Carlos Penela.- ¿Qué consejo le darías a un joven productor o productora que sueñe con dedicarse su vida al cine, pero que dude ante la incertidumbre del sector?
RAFA ALBEROLA.- Que tenga paciencia, que tenga perseverancia y que sea muy tozudo, que no ponga todos los huevos en una misma cesta y que trate de ser creativo, que no nos miremos al ombligo, que busquemos rodearnos de gente que nos quiera, que nos apoye. Creo mucho en la coproducción, no solo en la coproducción internacional, sino en la coproducción nacional, entre gente que comparte una misma visión. Creo que el trabajo colectivo siempre va a llegar más lejos.
Carlos Penela.- Para finalizar, después de 10 años viendo pasar cientos y cientos de proyectos por La Incubadora, sé que es difícil o injusto quedarse solo con un momento, pero ¿Ha habido algún momento o alguna película en especial que te haya hecho pensar 'esto es exactamente para lo que existe este programa'?
RAFA ALBEROLA.- Bueno, creo que hay una sucesión de momentos. Creo que el primero es para mí cuando yo me presento a La Incubadora y no entro. El segundo es cuando me vuelvo a presentar y no entro. Y el tercero es cuando entro a trabajar en La Incubadora y descubro por qué no entré y entender qué es lo que estaba haciendo mal. Y luego, pues cuando veo a ciertas productoras, como por ejemplo la gente de Mamut, que participó en la primera edición de La Incubadora con una película estupenda que nunca se llegó a hacer, y veo que están haciendo películas que estrenaron San Sebastián, "Por donde pasa el silencio", la película de Sandra Romero, y que están desarrollando la siguiente película de Sandra. Cuando veo a productoras como Silvia Fuentes de Sétima y Anxos Fazáns, que estuvieron en la cuarta edición de La Incubadora con "Las líneas discontinuas", que se estrenó el pasado Festival de Gijón, y han vuelto este año a ECAM Forum con un proyecto nuevo que ya va cogiendo vuelo. Cuando veo que la gente que pasa por La Incubadora sigue haciendo películas y cuando veo que están coproduciendo entre ellos eso me parece muy bonito.


















