jueves, 3 de septiembre de 2026

ENTREVISTA A ÓSCAR BERNÀCER, JOANA M. ORTUETA, CRISTINA FERNÁNDEZ PINTADO Y PABLO MOLINERO - "ENJAMBRE (EIXAM)"

Eixam (Enjambre), el primer largometraje de ficción del realizador Óscar Bernàcer, llega a los cines este viernes de la mano de A Contracorriente Films.

Se trata de un thriller rural protagonizado por Pablo Molinero ('Tú también lo harías', 'Chinas', 'La mort de Guillem') y Cristina Fernández Pintado ('Kepler Sexto B', 'Coses a fer abans de morir', 'La promesa').

La película ha celebrado su premier mundial en el marco del Atlàntida Mallorca Film Fest (Talent Balear).

El reparto coral de este intenso y revelador relato contemporáneo sobre una sociedad alternativa se completa con María Maroto ('Los años nuevos', 'L'àvia i el foraster', 'La boda de Rosa'), Pablo Derqui ('Los sin nombre', 'Su majestad'), Marta Belenguer ('La casa', 'Camera Café, la película'), Jordi Aguilar ('La casa', 'El bar'), Glòria March ('Después de Kim', La mort de Guillem', 'La boda de Rosa'), Àngel Fígols ('Coses a fer abans de morir', 'La Forastera'), Abdelatif Hwidar ('Raqa', 'Bird Box: Barcelona'), Elías Hwidar ('Cuéntame cómo pasó') y el debut de June Bernàcer.

Además, Eixam (Enjambre) cuenta con la colaboración especial de Nuria Herrero ('4 estrellas', 'Eva & Nicole'), Neus Asensi ('Padre no hay más que uno 4: Campanas de boda', 'Los del túnel') y Sergio Caballero ('Després de tu', 'La promesa').

La película también incluye la participación de La Maria, cantante y compositora revelación de la escena valenciana, reconocida por fusionar tradición y vanguardia en su propuesta artística. Su presencia aporta un valor añadido a la producción.

Sinopsis: Lluc (Pablo Molinero) lo ha perdido todo cuando Alba (Cristina Fernández) le ofrece una salida: integrarse en una aldea aislada donde un grupo de desheredados convive en aparente armonía. Lluc se agarra a esta segunda oportunidad, aprende a vivir bajo las normas comunitarias y encuentra el amor de Silvia (María Maroto). Pero el espejismo se resquebraja, revelando la perversión del sistema creado por Alba y los oscuros secretos de su origen. En su intento por recuperar su libertad, Lluc se juega lo único que le queda: su vida.

En la oscuridad de la colmena, las normas que rigen la sociedad de las abejas son inflexibles. Todas trabajan para todas, todas tienen una labor asignada, todas se ayudan entre sí. Juntas forman un ente superior que las protege: el enjambre. ¿Cuánto vale la vida de una abeja obrera? Quien pone en peligro a la Comunidad, lo paga.

En estos tiempos convulsos de incertidumbre y miedo al futuro, Eixam (Enjambre) nos traslada hasta el pequeño universo rural de Malpàs, una utopía con la que todos hemos soñado alguna vez. En palabras de la guionista Joana M. Ortueta: "Un paraíso tentador en el que vivir de espaldas al mundo, pero que poco a poco va mostrando su reverso oscuro. La historia se va oscureciendo imperceptiblemente hasta que la necesidad de huir lo impregna todo".

Eixam (Enjambre) pretende reflejar las luces y sombras de nuestra sociedad en un revelador viaje a través de nuestras contradicciones, individuales y colectivas. Un poderoso espejo cinematográfico sobre el fanatismo, el poder y la libertad.

Esta producción de Maqueta Films, Nakamura Films y Corte y Confección de Películas, con la producción ejecutiva de Araceli Isaac Delso ('La casa', ‘Mientras seas tú, el aquí y ahora de Carme Elias’) y Núria Domenech (‘Muyeres’), cuenta con un guion escrito por Joana M. Ortueta ('La casa' - Nominada a los Goya como Mejor Guion Adaptado) y Jorge Juan Martinez ('Salvajes' - Goya al Mejor Guion Adaptado).

Su rodaje se desarrolló en distintas localizaciones de la Comunidad Valenciana, como El Molinar (El Toro), en el término municipal de Bejís, Chelva o Calles.

Gracias a nuestras amigas de Revolutionary Press hemos podido entrevistar al director de la cinta, Óscar Bernàcer, a la guionista de la misma, Joana M. Ortueta, y a los actores Cristina Fernández Pintado y Pablo Molinero. Este es el resultado de la entrevista:

Carlos Penela.- Joana, ¿Cómo surge el guion de Enjambre (Eixam)?

JOANA M. ORTUETA.- 
A mí siempre me han fascinado este tipo de historias, coger a un grupo de personas, sacarlas de su zona de confort y ponerlas en una situación de tener que empezar de cero, tener que construir algo solo con las personas con las que cuentan. Me vienen a la cabeza ejemplos como "El Señor de las moscas", "Lost" (salvando las distancias), o una peli que a mí me golpeó siendo muy pequeñita, que fue la adaptación en dibujos animados de "Rebelión en la granja", que no estaba destinada a un público infantil y a mí me la pusieron con seis años. Cuando me llegó el bofetón de la historia de Orwell y vi la violencia, el abuso de poder, la explotación del débil, me quedé muy impactada y creo que es como una idea que se me ha quedado, una obsesión de decir ¿Qué nos pasa? ¿Qué le pasa al ser humano que teniéndolo todo a favor para construir algo justo y equilibrado, acabamos sistemáticamente cayendo en esta violencia, en esta explotación y en esta confrontación constante. Un poco, de esa necesidad y un momento vital en que la crisis financiera se llevó nuestro sustento por delante, que eran las series diarias (se dejaron hacer series diarias en la Comunidad Valenciana), me dije "ya no tengo excusas, ahora tengo tiempo". Le propuse hacer el guion a un compañero de trabajo de aquellas series, que tenía más experiencia que yo y mucha mano con el thriller y con la novela negra, Jorge Juan Martínez, le dije que a mí me apetecía mucho escribir esta historia, le encantó y aquí estamos.

Carlos Penela.- Malpàs nace como refugio para personas que lo han perdido todo, pero termina reproduciendo aquello de lo que pretendía escapar. ¿La película sugiere que el problema no está tanto en el sistema como nuestra propia relación con el poder?

ÓSCAR BERNÀCER.- Bueno, yo creo que el sistema tiene fallos y hay que intentar solucionarlos, pero al final, simplemente con que se cumplieran ciertas cosas del actual sistema a nivel social y a nivel de protección, no tanto de unos pocos, sino de que funcione para que el bien común sea uno de los patrones a seguir dentro de la administración de los recursos, ya avanzaríamos mucho. Yo creo que la peli tampoco está hablando del sistema comunal, sino que lo que hace es reproducir el sistema que tenemos. Todos los fallos del sistema se van allí también, no es que las utopías no funcionen. No hablamos de eso. Hablamos de que ahí se están reproduciendo esos mismos errores y que las mochilas personales de cada uno están siendo también algo que hace que las cosas no funcionen, que acaben por salir los problemas de los que tú guías.

JOANA M. ORTUETA.- Y evidentemente tenemos un problema con el poder.

ÓSCAR BERNÀCER.- Sí, al final los políticos son la correa de transmisión de la sociedad para la sociedad. Si esa correa de transmisión va hacia sólo unos pocos en detrimento de la gran mayoría, la sensación es que el sistema se rompe. La ruptura es muy grande. Y eso es lo que genera que haya discursos como los que hay hoy, que están llenando, están abarcando mucho espacio mediático y están adquiriendo poder.

Carlos Penela.- Cristina, tu personaje, Alba, ofrece refugio y una nueva vida, pero también establece las condiciones de esa salvación. ¿Cómo construiste un personaje capaz de percibirse a sí mismo como protector mientras va privando de libertad a quienes pretende proteger?

CRISTINA FERNÁNDEZ PINTADO.-
Bueno, es que creo que ahí está el peligro. En el momento en que tú sientes que eres la persona que da las segundas oportunidades, que protege, que gracias a ti las demás personas evolucionan, Alba ya se coloca en una situación de poder, una situación de poder que a ella le interesa para poder llevar las cosas hacia donde las lleva. Entonces, yo creo que era un personaje complejo, con muchas aristas, cargada de razón en su momento para crear algo así, pero no en la manera de llevarlo a cabo, ni en la manera de sobrevivir a cualquier ataque o a cualquier amenaza. Entonces, bueno, lo construí a través de la contención, para no mostrar su vulnerabilidad, porque es lo que la puede hacer perder ese poder. Y a raíz de ahí, con los compañeros, sobre todo con las relaciones que íbamos creando, con todo lo que iba surgiendo en los ensayos, también con la guionista, el director, la visión que tenían, porque al final era quienes habían creado estos personajes. Pero vamos, podría decirte que desde la contención.

Carlos Penela.- Pablo, Lluc encuentra en Malpàs no solo cobijo, sino también amor. Ese vínculo sentimental, ¿le devuelve la voluntad de vivir o paradójicamente hace todavía más difícil que pueda escapar del lugar? 

PABLO MOLINERO.- Yo creo que de alguna manera eso lo devuelve a la vida, a volver a sentir. Vivir es sentir, pero así como en algún momento ese amor es un bien a cuidar y a querer potenciar para tener un proyecto común, intentan escapar de allá, pero finalmente se convierte en una cadena que también hace que él renuncie y sea parte de ese rebaño de abejas, esas abejas obreras de las que habla la película, y sea una abeja más que tenga que quedarse allí en la colmena.

Carlos Penela.- Joana, venías de una historia tan íntima y familiar como La casa. Aquí vuelves a hablar de convivencia, pertenencia y heridas personales, pero desde una comunidad alternativa. ¿Consideras que existe un hilo entre ambas películas: nuestra incapacidad para convivir sin negociar afectos, espacios y poder?

JOANA M. ORTUETA.- A ver, es verdad que cronológicamente "Enjambre (Eixam)"se gesta muchos años antes que "La casa", y luego ha ido evolucionando con el tiempo, pero también que "Enjambre (Eixam)" es un proyecto personal que nace de una inquietud propia. "La casa" es una novela gráfica del gran Paco Roca de la que yo era fan entusiasta y además tenía muchos paralelismos con mi propia vida, acababa de perder a mi padre, tenemos una casita súper similar en una zona muy cercana, y yo me dedico a hacer las cosas que hace el protagonista de la novela y, además, Alex Montoya es amigo y vecino. Entonces, cuando nosotros le coproducíamos la película, cuando supe que estaba ese momento del guion que nos llega a todos, en que de pronto dudas de todo, ya no sabes por dónde meterle mano, le dija "Álex, ¿necesitas una guionista profesional, rápida, que sabe del cultivo y de la pérdida?. Y entonces ahí es cuando entré. Es verdad que el proyecto es de Álex, el trabajo de adaptación lo hizo él, y yo entré más como guionista de hacer versiones y revisiones. Pero al final, sí, las dos son un tipo de historias que a mí me gustan mucho como espectador, que son esas historias en las que puedes ponerte en la piel de los distintos personajes, que no hay buenos y malos, sino que todos tienen sus razones. Yo siempre digo que todos somos los protagonistas de nuestra película. Si tú le preguntas a Darth Vader y te cuenta la película desde su punto de vista, el protagonista es él y el antagonista es el otro. A mí me gusta ese tipo de películas que hablan de las relaciones personales como es en la vida, con tu familia, con tus amigos, que van a contarle esto a tu manera, tú eres el bueno y el que está cargado de razones para ofenderte, pero si le preguntas a la otra persona igual no es tan así. En ese sentido, es verdad que en ambas películas ocurre eso, y a mí me gusta mucho. Creo que son estas películas que luego te dan para tomar algo, hablar con la persona que la has visto, compartir y debatir sobre quién tiene razón en cada momento y por qué.

Carlos Penela.- Óscar, la película se va oscureciendo de manera gradual, casi imperceptible. ¿Cómo trabajaste la puesta en escena para que el espectador sintiera primero la seducción de la utopía y sólo después comenzara a percibir que algo inquietante latía bajo ella?

ÓSCAR BERNÀCER.- Pues había un trabajo de tono con los actores que creo que está bastante logrado. Ese oscurecimiento viene sembrado porque en toda esa primera parte de la película queríamos jugar a generar siempre una incomodidad, un extrañamiento en el espectador, de decir "vale sí, el plano es bonito, el diálogo, la imagen, las sensaciones, pero hay algo raro, algo está en la atmósfera que no acaba de decir esto es la hostia, es perfecto." Eso fue trabajado con los actores a base de posar mucho las escenas, generar momentos de silencio, de mirada, de subtexto en alguna palabra, para que siempre tuviéramos esa carga. Ayuda mucho también la fotografía, el color que tiene la película, jugamos mucho con la entrada y salida de los paisajes para que formen parte de un personaje más, etc. Al principio parece que estás en un espacio libre, pero el mismo paisaje de repente se vuelve un mensaje de que aquí siempre ha estado latente algo que no cuadra, esa era la intención.

Carlos Penela.- Pablo y Cristina, ¿hubo alguna escena o ensayo en el que descubristeis algo de Lluc o Alba que no estaba expresamente escrito en el guion y que cambió vuestra manera de interpretarlos?

PABLO MOLINERO.-         

Carlos Penela.- Óscar, el paisaje rural suele asociarse cinematográficamente con la libertad y el regreso a lo esencial, pero aquí también genera aislamiento y amenaza. ¿Cómo convertisteis las localizaciones valencianas en una prolongación del estado psicológico de los personajes?

ÓSCAR BERNÀCER.- Pues era muy importante que no parecieran muy mediterráneas, porque eso creo que en el imaginario común funciona de otra manera: el pino mediterráneo, el sol, la piedra más terrosa... Entonces íbamos más hacia una zona más continental, más de piedra gris, más dura, donde el tipo de árboles son diferentes. Creo que eso en el imaginario colectivo funciona de otra manera. Pero no por ello deja de ser un paisaje evidentemente valenciano, porque lo que se ve en pantalla es la comarca del Alto Palancia y allí la verdad es que ha sido un hallazgo, buscábamos algo como eso, las aldeas que buscábamos eran como esas paredes de piedra, que las propias paredes tuvieran un peso específico en quién ha hecho esa casa, en quién ha decidido vivir ahí.

JOANA M. ORTUETA.- Lo que sí que teníamos clarísimo es que ese aislamiento que requería la historia fuera real en el propio rodaje, porque si no en sala no os lo ibais a creer.

Carlos Penela.- El mundo rural normalmente se representa en el cine como algo idílico, algo bonito, pero aquí es muy diferente. ¿Cómo fue rodaje? ¿Cómo convivisteis con el entorno rural?

CRISTINA FERNÁNDEZ PINTADO.- Nos
 ayudó muchísimo llegar al espacio, estar en los ensayos, en el plató, de repente estar trabajando no solo en la ciudad. Estabas trabajando en espacios cerrados y de repente llegas con aquella comunidad que también tiene las luces y las sombras de nuestro paisaje (quemado por los incendios que hubo hace cuatro años), y de repente notas ese poder salvaje que tiene ese lugar. Lo hablábamos todo el rato, era muy importante sentirnos aislados. Y allí te sentías aislado, era un espacio muy alejado de todo, para llegar allí teníamos un recorrido de furgoneta muy concreto, llegamos a espacios que eran angostos. Luego dormíamos allí en un hotel rural que estaba cerrado (se cerró por los incendios) para el turismo, estábamos todos juntos. De repente sentíamos esa potencia de estar allí, aislados, sentir la potencia del bosque, de la naturaleza... El paisaje es un personaje más en esta película.

Carlos Penela.- Cristina, Pablo, ¿Qué habéis aprendido y con qué os quedáis de haber hecho Enjambre (Eixam)?

CRISTINA FERNÁNDEZ PINTADO.- Me quedo con lo maravilloso que es seguir haciéndose preguntas. A veces se nos olvida hacernos preguntas porque vamos a tal velocidad que no nos paramos a pensar, también es incómodo hacerse preguntas y esa incomodidad creo que es necesaria. En esta peli yo me he hecho muchas preguntas desde cuando empecé a leer el guion hasta ahora, como espectadora, y eso es fantástico.

PABLO MOLINERO.- Sí, cuestionarte un poco las decisiones de los personajes, de muchos de ellos. No creo que sea una película que sea dogmática en ese sentido,  priori los personajes tienen buenas intenciones, pero no todo es como toca, la otra persona quiere otra cosa. Me parece que hay algo de cuestionarnos en los personajes que te puede ayudar a pensar en la complejidad de nosotros como seres individuales y en relación con el otro. Cuestionar un poco cómo lo hacemos, por qué a veces ponemos la supervivencia por delante a algo que podía ser no tan animal sino un poquito más evolucionado como seres y que nos iría mucho mejor, enseguida nos atacan con los miedos y ya nos ponemos cerebro de reptil y a defender, matar y a luchar. Seamos más civilizados.

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