Karateka, la nueva película de Aritz Moreno (Ventajas de viajar en tren), inspirada en la extraordinaria historia de Sandra Sánchez, la mujer que desafió todas las convenciones para convertirse en la mejor karateka de todos los tiempos, se estrena en cines este viernes. La película fue presentada en el Festival de San Sebastián ante más de 2.000 espectadores en el Velódromo, donde recibió un aplauso de más de diez minutos tras la proyección.
En palabras de Sandra Sánchez: "Hay momentos que cuesta explicar con palabras. Estar en el Festival, ver el Velódromo lleno y sentir cómo miles de personas se emocionaban con una historia que durante tantos años fue tan profundamente mía ❤️🩹… Karateka habla de sueños, pero también de heridas, de miedos, de caídas y de todas esas veces en las que tienes que volver a reconstruirte para seguir adelante. Compartir algo tan íntimo da vértigo, pero descubrir que, al hacerlo, otras personas pueden reconocerse en una parte de tu historia hace que todo cobre un sentido diferente. Y solo puedo dar las gracias a todo el equipo que ha hecho esto posible. Ese empujon de Aritz, Andrea, Patrick, todo el equipo… En medio de aquellos aplausos me decían: 'Sandra, sal, esos aplausos son para ti'. Pero yo sabía que no eran solo para mí, eran para todos. Aun así, me regalaron ese momento. Y esa sensibilidad que tienen y esa generosidad les hace únicos... Por eso son tan buenos haciendo lo que hacen y os emocionaran detrás de la pantalla."
Un relato de perseverancia, amor y superación que viaja desde España hasta Japón y Taiwán para contar el camino que llevó a su protagonista a conquistar el oro olímpico a los 39 años.
Más que una película sobre deporte, Karateka es una gran aventura humana. Un viaje que recorre España, Taiwán y Japón para contar la historia de una mujer que decidió desafiar todos los límites cuando parecía demasiado tarde para hacerlo. Una historia en la que conviven la competición, el humor, el descubrimiento de otras culturas, el aprendizaje junto a un maestro, una historia de amor construida desde la admiración mutua y una búsqueda constante de la excelencia. Porque detrás de cada combate hay mucho más que una medalla: hay una manera de entender la vida.
Andrea Ros es la encargada de dar vida en la gran pantalla a Sandra Sánchez desde sus inicios humildes en Talavera de la Reina, hasta el triunfo de conseguir el oro olímpico en Tokio 2020. Patrick Criado interpreta a Jesús del Moral, su entrenador y quien se convertiría en su pareja sentimental, en una combinación única de amor y admiración mutua que trasciende lo deportivo y que acaba transformando sus vidas.
Bajo la mirada de Aritz Moreno, Karateka construye un universo visual poco habitual en el cine español, combinando la espectacularidad de la competición con una puesta en escena de gran personalidad. Las secuencias rodadas en Japón, la fuerza de los combates y una fotografía muy cuidada convierten la historia de Sandra Sánchez en una experiencia cinematográfica que trasciende el biopic deportivo tradicional.
Para interpretar a estos dos deportistas de élite, Andrea Ros y Patrick Criado se sometieron a un severo cambio de hábitos y duros entrenamientos, adaptándose al estilo de vida del kárate. Sandra Sánchez y Jesús del Moral participaron activamente como asesores durante todo el proceso creativo, ayudando a trasladar a la pantalla no solo la práctica deportiva, sino también los valores y la filosofía que definen el karate.
Junto a Andrea Ros y Patrick Criado, completan el reparto, los actores españoles Ernesto Alterio, Antonio Durán "Morris", Pablo Álvarez, Pilar Castro, Vicente Vergara, Edu Ferrés, Marta Pons y Chani Martín y los actores japoneses Mizuki Yoshida, Denden, Ayako Fujitani, Katsuki Suzuki y Hoshimi Asai.
Karateka cuenta con guion de David B. Gil y Pablo Tobías Gavasa con la colaboración de Javier Gullón.
Con una combinación de emoción, humor, romance, aventura y espectaculares escenas de competición, Karateka demuestra que las grandes historias deportivas nunca hablan únicamente de deporte. Hablan de personas capaces de cambiar su destino, de relaciones que transforman una vida y de la búsqueda de un sueño que parecía imposible.
Karateka no habla de una campeona del mundo. Habla de todo lo que ocurre antes de convertirse en una leyenda.
En palabras de Aritz Moreno: "Por fin puedo compartir la historia de la mejor karateka de todos los tiempos. Una historia de amor, amistad y aventuras. Un BioEpic diseñado en lo visual y lo sonoro para disfrutar del imponente karate de Sandra a lo grande, en una sala de cine. Ya queda poco. Tomad asiento. Smile and relax."
Sinopsis: Esta es la historia de Sandra Sánchez, una mujer que nunca dejó de creer y que desafió todas las convenciones. De ser descartada por el sistema a convertirse en la mejor karateka de todos los tiempos. Con la guía de Jesús del Moral, su entrenador y compañero de vida, Sandra emprendió un viaje imposible: conquistar el oro olímpico a los 39 años y redefinir el significado de la perseverancia en un deporte donde los más veteranos se retiran a los 30 años y que siempre habían dominado los japoneses. Un relato de amor, grandeza y lucha que trasciende el Karate y se convierte en leyenda.
Karateka es una producción de Atresmedia Cine, Sr.&Sra. y Karateka A.I.E, en coproducción con Wrong Men, Apaches Entertainment y Colosé Producciones. Con la participación de Atresmedia y Netflix, la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, con el apoyo de Creative Europe MEDIA y Wallimage (La Wallonie) y la financiación del Gobierno de España-ICAA. Distribuida por Warner Bros. Pictures Spain.
Esta semana, junto a nuestra gran amiga y compañera Gemma Ribera (@comoxplicarte), y gracias a nuestras amigas de DYP Comunicación, hemos tenido la oportunidad de entrevistar al director Aritz Moreno y a la actriz principal de la película, Andrea Ros. Este es el resultado de la entrevista:
Gemma Ribera.- Aritz, ¿Hubo algún momento en especial de la vida de Sandra Sánchez que te pareciera increíble y que pensaste "guau, aquí hay una película entre manos"?
ARITZ MORENO.- Sí, bueno, fue un poquito la visión general de todo, lo variada que era su experiencia y que todos los elementos de la misma eran como muy de película. Sobre todo, para mí el elemento importante fue que era una película de aventuras, que era una cosa que me apetecía mucho hacer, pero si me tengo que quedar con un momento, mí sería la relación de rivalidad que tiene con su máxima rival japonesa. Eso para mí fue mí determinante, esto lo tengo que contar, era algo que no lo había visto tan a menudo, esta rivalidad entendida de esta manera, como desde la admiración mutua e incluso de amistad. Eso es para mí lo que hace la peli más especial.
Carlos Penela.- Andrea, ¿Qué fue más difícil para ti, aprender a mover el cuerpo como una karateca de élite o aprender a pensar, sentir y reaccionar como alguien que lleva toda su vida luchando por un sueño?
ANDREA ROS.- Pues creo que las dos cosas. Iba de un lado a otro en cada momento del proceso. El proceso fue tan largo.. Fueron 16 meses de entrenamiento, donde claro, ahí te diría que lo difícil fue lo físico, el cuerpo, porque ahí es donde estaba, en ese punto. Pero una vez nos pusimos a rodar, se puso sobre la mesa la otra dificultad, que es hablar de todo lo que Sandra vive, porque Sandra vive muchas cosas que duelen muchísimo. En especial, yo creo que lo que más costó, lo que más fue un reto para mí o lo más doloroso para mí, fue la escena (que no destripó nada para quien lea esto, pues todo el mundo sabe porque Sandra lo ha contado) en la que ella vivió una agresión grupal. Ese día de rodaje fue un día de rodaje muy intenso porque fue de noche, una jornada muy larga, nocturna, en mitad del bosque, todo el mundo muy cansado, fueron muchas horas, era muy complejo. Cuando tocó grabar el último plano, que es cuando yo entro corriendo al coche y pego ese grito, yo me vi a las cinco de la mañana, después de toda la jornada laboral, en ese sitio tan oscuro (no os podéis imaginar lo oscuro que estaba eso), y tenía que hacer eso, como escapar de ese lugar y entrar en el coche, entrar en un lugar seguro. Ahí pensé en todas las mujeres que han vivido eso, pero especialmente en las que no lo pueden contar. Ese fue el momento más difícil del rodaje, de hecho, era incapaz de rodar ese último plano. Estaba todo el equipo esperando que yo entrara corriendo al coche y me fui corriendo al coche donde estaba Aritz, le abrí la puerta y le dije "tengo miedo". Aritz siempre ha estado a mi lado y gracias a él puedo hacer las cosas más difíciles que he hecho. Pero ahí te diría que fue el momento más complejo, contar cosas que todas entendemos bien.
ANDREA ROS.- Pues mira, estuve mucho tiempo sin hacerle preguntas porque al principio solo estaba observando. Pero cuando ya supe qué pregunta quería hacerle, le pregunté qué pensó ella justo antes de salir al tatami en la final de Tokio. Y ahí me dio una clave de quién es ella. Ella me dijo "yo pensé que más de lo que había entrenado no podía entrenar, entonces que si ganaba, guay, y si no, que por mí no iba a ser." Entonces creo que Sandra en esencia es esa respuesta, o sea que creo que hice una muy buena pregunta. (risas)
Carlos Penela.- Aritz, visto desde fuera, Ventajas de viajar en tren, Moscas y ahora Karateka. Has pasado de explorar los rincones más oscuros del ser humano a contar una historia profundamente luminosa. ¿Es una decisión consciente o tú sí que ves un punto de conexión con tus otras dos películas?
ARITZ MORENO.- No, yo creo que no hay una conexión, pero sí es una decisión consciente que me pasaba ya con los cortos. Normalmente en el siguiente proyecto intento hacer lo más opuesto a lo que he hecho anteriormente. Como te digo ya me pasaba con los cortos, lo acuerdo. Yo venía de hacer Bucle, que es un corto de un minuto con 23 planos en un minuto, que era un ejercicio de montaje, y el siguiente corto fue un plano secuencia. Entonces, ya sea automáticamente, formalmente o lo que sea, intento buscar eso. Yo venía de hacer dos pelis bastante oscuras y, concretamente, Moscas, que era como el retrato de una persona lo puto peor que te puedes encontrar, deleznable, y de repente encontrarme con la historia de alguien completamente admirable me llamó la atención. Aparte que también me quería como probar de si yo era capaz de emocionar, de hacer una peli que le gustase a mi madre. Por ejemplo, las dos anteriores mi madre no las recomienda bajo ningún concepto a nadie. Yo sé que eso ya lo puedo hacer y de hecho volveré enseguida, a mí es lo que me gusta. Imagínate lo que puede llegar a ser lo siguiente, porque si tiene que ser lo opuesto a Sandra, pues imagínate. Entones, como digo, quería probar si podía ser capaz de hacer una peli emocionante, es verdad que la historia de Sandra ayuda, era una muy buena base, pero sí, es una decisión consciente y no sé por qué me apetecía. Estoy como en una fase más humanista, que me durará poco, pero que está ahí. Y, efectivamente, la palabra es luminosa, porque además me pasó con Javi Aguirre, el director de foto con el que he hecho todas las pelis, y esta ha sido la única vez que nos ha pasado, estábamos en la fase de postproducción y de color, y cada vez que llegábamos al plano siempre era "más luz, un poquito más para arriba", y nos mirábamos los dos como diciendo "¿quiénes somos?", no nos reconocíamos.
Gemma Ribera.- La trayectoria de Sandra está muy ligada también a Jesús del Moral, obviamente, que es entrenador y pareja. ¿Cómo trabajasteis los dos desde los diferentes puntos de vista de esta relación sin restar protagonismo a la carrera de Sandra y a su papel?
ARITZ MORENO.- Es que creo que fue Sandra ya la que nos marcó bastante bien el camino desde el principio, cuando yo le contacté para hacer la peli ella me dijo la peli "tiene que ser de los dos. Yo no he conseguido o no he logrado lo que he logrado, no podría haberlo hecho sin él", y al igual que él no podría haber conseguido eso sin ella. Entonces el desafío era ese, y para mí el desafío a nivel como director y puesta en escena era un poquito el equilibrar los puntos de vista y quién protagonizaba más unos momentos u otros. Pero eso me divertía mucho. Por ejemplo, en mi cabeza, para mí el viaje a Taiwán está contado desde el punto de vista de Jesús y el viaje a Japón está contado desde el punto de vista de Sandra, y tiene ese sentido a nivel también narrativo y real, quiero decir que realmente fue así: Jesús es un genio en lo suyo y está como buscando el kata perdido, y Sandra es una friki de Japón y en Japón conoce al Sensei que le cambia la vida por completo. Fue de esa manera, y por mi parte fue así y fue fácil.
ANDREA ROS.- Es que yo no les entiendo como separados, son un binomio. Sandra está donde está porque Jesús está detrás, y al revés, Jesús puede volverse así de loco e ir a perfeccionar porque tiene una máquina delante que es infinita, a Sandra da igual cuánto le pidas que va a seguir, va a seguir entrenando y va a seguir esforzándose. Yo siempre les he entendido como un binomio y así hemos trabajado Patrick y yo. Creo que eso lo hemos logrado en la película, que hay algo entre Patrick y yo de entender que es la historia de los dos, no sólo es la historia de Sandra.
Carlos Penela.- En ese sentido, la película también cuenta una historia de amor. Un amor construido desde la admiración, la complicidad y una exigencia compartida. ¿Cómo trabajaste con Patrick Criado esa relación para transmitir no sólo desde lo sentimental, sino también desde lo deportivo, que son dos cosas que parecen inseparables en esa relación?
ANDREA ROS.- La suerte que hemos tenido Patrick y yo es que hemos pasado mucho tiempo con ellos. Eso nos ha permitido muchísima observación, cosas que no sabrías explicar, pero que a través de mirarles y mirarles van haciendo como poso, como que se va construyendo ahí de a poco. Creo que cada uno hemos hecho ese trabajo por separado de ir observándoles, y al ponerlo juntos, al mirarnos, es como que ya estaba ahí. Trabajar con Patrick yo creo que es de las cosas más fáciles que me han pasado en la vida. Precisamente por eso, porque es un actor que trabaja, se pone y te mira, entonces si tú trabajas igual, pues ahí te encuentras. Y yo creo que lo que nos ha funcionado es todo ese tiempo que hemos compartido con ellos. Porque entonces todas las cosas que aprendíamos de ellos estaba casi en el inconsciente, ya estaba aprendido. De hecho me acuerdo un día rodando en el C.A.R., que había karatekas que conocían a Sandra de hacía mucho tiempo, se me acercaban y me decían "tía, te levantas del suelo igual que Sandra". Y yo pensaba "¿Pero cómo se levanta del suelo Sandra?", te quiero decir, no es algo que yo haya elegido copiar como actriz. Ahí yo creo que es donde se nota todo el tiempo, como que hemos ido creando sedimento a sedimento y se ha ido solidificando.
Gemma Ribera.- Aritz, ¿Cómo se recrea una final, una competición real, cuando el espectador ya sabe el resultado? ¿Cómo se encuentra esa tensión, ese dramatismo?
ARITZ MORENO.- Pues imagino que contando todo lo que rodea al resultado. A mi no me interesaba contar la historia de alguien que gana la medalla, yo quería contar todo lo demás. Y la suerte que hemos tenido es que como han estado implicados desde el minuto uno, desde la primera versión de guion, es que a mí cada detalle que me contaban de ese momento era oro puro porque a ninguno de los guionistas ni a nosotros se nos hubiese ocurrido esas cosas: el cambio de normas a última hora va a beneficiar a Japón (eso fue real), la frase absolutamente mítica que le dice antes de salir al tatami es real, la final olímpica fue el día de su aniversario de bodas (eso también es real). ¡Es que es todo de locos! Entonces, en un estadio que estaba vacío por la pandemia, etcétera, etcétera, es todo tan delirante que básicamente poco tenía que hacer. Lo que hemos hecho es estar lo más pegados posible a la realidad, porque era la versión más loca que se podía hacer de la peli. Y luego, no sé, pues a nivel también técnico, para mí la peli sí que está un poco diseñada y estructurada. Yo tenía muy claro que la final olímpica, el kata de la final, yo lo quería contar del tirón, en plano secuencia y sin cortes, en el sentido de aquí está el karate de Sandra. Entonces la peli está diseñada un poco en ese camino, donde todo el rato vamos viendo pinceladas de karate, pero no un kata completo, hasta llegar a ese momento donde encima me llevo todo el sonido para que fuera el resultado de un estadio vacío, pero también para que luzca todo eso. Yo creo que esa es mi vena vasca, en el sentido de "tengo a la mejor karateca de la historia delante de la cámara, mi trabajo es intervenir lo menos posible". Entonces fue como yo pongo la cámara aquí y lo demás lo hace ella.
Carlos Penela.- Sandra representa la perseverancia, pero también la capacidad de reinventarse cuando parece que las oportunidades se están agotando. Después de convivir durante tanto tiempo con su historia, ¿Hay algo de su filosofía vital que hayáis incorporado o a vuestra manera de ver el cine o sobre todo a vuestra manera de ver la vida?
ARITZ MORENO.- Yo te lo voy a enseñar. Este proyecto lo arranco en 2022, que es cuando me fui a Buenos Aires a rodar 'Moscas'. Ahí estábamos arrancando a escribir la primera versión de guion. Fue un trámite durillo, en general, a nivel vital. Yo por ejemplo, en Buenos Aires, durante todo ese proceso, este era mi fondo de pantalla de móvil, que es el maestro Inoue real, con su frase "Smile and relax", porque básicamente a mí cada mensaje de WhatsApp que me entraba era una movida, era infernal. Por ejemplo, cuando me llegaba uno, se encendía la pantalla y yo lo primero que leía era "Smile and Relax", y parece una tontería, pero fue una gota malaya leer eso y luego los mensajes no parecían tan graves. Es una cosa que he integrado ya en mi vida a nivel filosófico, pero vamos, 100%.
ANDREA ROS.- Yo, lo que me ha pasado al conocer a Sandra es que he conocido a alguien que se parece a mí en algunos aspectos, como que esta forma que tiene ella de no rendirse es algo que reconozco mucho en mi forma de estar en el mundo, no solo en mi trabajo, sino esta cosa de creer en algo y no parar de hacerlo hasta conseguirlo. En ese sentido ha sido muy guay llevarme a una que piensa como yo y reforzarme en que eso es posible, porque caso realmente ha conseguido llegar donde ella quería. Yo me llevo eso, su compromiso, su disciplina, su amor, su empatía... Ella tiene una capacidad de escucha en el mundo, tiene una capacidad de construir, todo el rato está creando cosas, es como infinita en ese sentido.
Gemma Ribera.- ¿Qué os gustaría que una niña que sueña con dedicarse al deporte, que tiene un referente de este tipo, se llevara al ver la película?
ANDREA ROS.- Pues que el mundo también le pertenece, que yo creo que es algo que a las niñas todo el rato se les está diciendo que no, que el mundo no es suyo, que no caben. Ya desde la forma en la que vestimos a las niñas, una niña con un vestido no puede tirarse por el tobogán, se le queda pegada a la piel, no es guay. Entonces desde niñas les estamos no cabes no cabes, el mundo no es para ti, tienes que estar todo el rato pidiendo permiso o dando las gracias. Y a mí me gustaría que las niñas o las chicas jóvenes que vieran esta peli entendieran que tienen que dejar de pedir perdón y permiso y que el mundo les pertenece igual que a sus compañeros. Ojalá sí, ojalá no duden y ojalá no se encuentren a una Federación como se encontró Sandra.
Carlos Penela.- Aritz, un aspecto crucial de la película es el sonido. ¿No puedes hablar de él?
ARITZ MORENO.- Sí, yo no tenía ni idea de karate antes de hacer esto (y sigo sin tener ni idea), pero sí que tuve mi mayor impacto la primera vez que yo conocí a Sandra. La visité en su casa y me hizo karate delante mío, y a mí lo que más me impactó en ese momento fue el sonido. Desde ese momento yo tuve claro que teníamos que trabajar esto de una manera muy especial. Es súper importante para contar la historia, sobre todo porque además, que también lo aprendí durante el proceso, no todos los karatekas suenan igual, y cómo suena Sandra, yo creo que nadie suena como ella. Entonces ha sido un trabajo muy riguroso en ese sentido. Todo el sonido de karate, incluso las respiraciones y el kiai, los gritos del kata que están en la película, esas respiraciones y esos gritos son de Sandra. Y por supuesto el restallido de la ropa, todo es el sonido que produce Sandra cuando hace un kata, que lo grabamos aparte con sonido para poder montarlo sobre las imágenes. Era un poquito también una manera de homenajearles y que estuviesen en la peli. También esta rutina diaria que tiene Patrick (Jesús en la película) de hacer el Sanchin por las mañanas, que es como un kata muy de activación, principalmente de respiración, esas respiraciones son de Jesús practicando ese Sanchin, porque cada persona practica Sanchin de una manera. Entonces yo tengo que contar cómo lo hace Sandra y cómo lo hace Jesús. Me vino un poco por una peli de Ghibli, que es 'Cuando el viento se levanta', ahí el sonido de los aviones está hecho con la boca. Ahí me dio esta idea de me gustaría que Sandra y Jesús estuviesen presentes en la peli de alguna manera, y el sonido fue una de ellas.


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