Introducción y sinopsis
Las Ciegas Hormigas (Inurri Itsuak), tercer largometraje del cineasta Igor Legarreta (Ilargi guztiak (todas las lunas), Cuando dejes de quererme), tuvo su estreno en cines el pasado 9 de octubre, con distribución de Buena Vista International.
La cinta está protagonizada por Urko Olazabal (Goya al Mejor Actor de Reparto por Maixabel, nominado a Mejor Actor Protagonista por Soy Nevenka), Itziar Ituño (La casa de papel, Intimidad, Irati), Josean Bengoetxea (Balenciaga, Errementari, Loreak), Miren Gaztañaga (Los últimos románticos, Ane, El hoyo) y Carlos Santos (El refugio atómico, Invisible, 1992).
Completan el reparto de la película Unax Hayden (20.000 especies de abejas, Irati), Patxi Bisquert (Oreina, Tasio), Daniel Cabrera (Querer), Kimetz Etxabe (Go!azen), Markel Cocó (Nosotros), Anuk Puértolas y Elena Uriz (Irati).
Escrito en euskera por Legarreta y Andoni de Carlos (Faisaien irla, Altsasu, Goya por Handia), el guion de Las Ciegas Hormigas (Inurri Itsuak) se basa en la aclamada novela Las ciegas hormigas de Ramiro Pinilla, editada por Tusquets Editores, S.A., una historia de supervivencia en la España de los años 30 del siglo XX que mereció el Premio Nadal en 1961. El film se ha rodado en distintas localizaciones de Bizkaia (Bilbao, Elorrio, Galdakao, Getxo, Gorliz, Sagasta, Mundaka) donde se combinan algunos de los parajes naturales más impresionantes del País Vasco junto a la construcción de grandes decorados.
El director Igor Legarreta explica que “es un verdadero honor haber llevado al cine una de las novelas más importantes de la literatura vasca”. Y estoy muy satisfecho porque por fin vamos a estrenar la madre de todas las tormentas. No creo que se haya rodado una tormenta tan épica, ha sido una hazaña técnica”.
Las Ciegas Hormigas (Inurri Itsuak) es una producción de Lamia Producciones, Lamia Films, LAZONA Zinema, LAZONA Producciones, Bruja del norte AIE, Buendía Estudios Bizkaia y Sideral Cinema; en coproducción con Caviar Antwrp B.V. La película cuenta con la participación de EITB, Atresmedia y HBO Max; con la colaboración del Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco, Gobierno de Navarra y Diputación Foral de Bizkaia; y con la financiación del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), Elkargi, S.G.R. y Kutxabank. Playtime se encarga de las ventas internacionales de la película.
Dirigida por Igor Legarreta, la película cuenta con Imanol Nabea (Tratamos demasiado bien a las mujeres) como director de Fotografía. Mikel Serrano (Goya por Akelarre y Handia) es el director de Arte. Maite Tarilonte (La fortuna, Patria) se encarga del Vestuario. Abigail Machado (Vampire Academy) se ocupa del Maquillaje, y Clara Domínguez (Las invisibles), de la Peluquería. Maialen Sarasua (Faisaien Irla, Marco) es la Montadora. Pascal Gaigne (Nosotros, La trinchera infinita, Goya por Handia) firma la Banda Sonora Original. La cinta cuenta con producción ejecutiva de Pablo Barinaga, Luis Ferrón e Iker Ganuza. Está coproducida por Robin Kerremans y Bert Hamelinck; y producida por Gonzalo Salazar-Simpson, Luis Ferrón, Iker Ganuza, Ignacio Corrales, Roberto Butragueño y Helena Taberna. Y coproducida por Robin Kerremans y Bert Hamelinck.Sinopsis: Bizkaia, 1935. Un duro temporal hace encallar un barco inglés con toneladas de carbón en su interior. Durante la noche, los vecinos de Algorta se agolpan en la costa para rescatar el oro negro. Sabas Jauregui lo ve como un golpe de suerte; Josefa, su esposa, como un mal presagio. Sin atender sus ruegos, Sabas arrastra a sus hijos hacia la violenta tormenta. La familia hará lo impensable por proteger el carbón que podría salvarles del invierno… o condenarles para siempre.
Licenciado en Audiovisuales por la Facultad de Bellas Artes del País Vasco/ EHU, Igor Legarreta (Bilbao, 1973) escribe y dirige varios cortometrajes, entre los que destacan El Trabajo (1998, premios del jurado en los festivales de Montpellier y Locarno); y El Gran Zambini (2005). En 2002 dirige dos capítulos de la serie Urban Myths Chillers. Es autor del guion de la película para televisión Regreso a Moira (2006), dentro de la serie Películas para no dormir producida por Filmax para Tele 5; y del guion del largometraje Autómata (2014) producido e interpretado por Antonio Banderas, y donde dirige la dirección de la segunda unidad durante el rodaje. También dirige la segunda unidad del largometraje Zipi y Zape y la isla del Capitán (Oskar Santos, 2016). Es coautor de los guiones de Aries (2005) y 9 Santos (2018), ambos subvencionados por el Gobierno Vasco, y Rondo (2011), subvencionado por el ICAA. En 2017 dirige su ópera prima, Cuando dejes de quererme. En 2020 rueda su segundo largometraje, Ilargi guztiak (todas las lunas). Las Ciegas Hormigas (Inurri Itsuak) es su tercera película. También ha dirigido seis capítulos de la serie Operación Marea Negra (2023, 2024).
Sobre la película
En la costa vizcaína de los años treinta, el mar no solo arrastraba temporales, sino también las esperanzas de quienes apenas tenían nada que llevarse a la boca. Las ciegas hormigas, el nuevo largometraje de Igor Legarreta, adapta la novela homónima de Ramiro Pinilla y nos sumerge en una sociedad castigada por la pobreza, donde la supervivencia no entiende de escrúpulos y la necesidad puede convertir al vecino de toda la vida en el peor enemigo. Un relato áspero, profundamente humano y de una intensidad creciente que tuvo su estreno mundial en el Festival de San Sebastián, dentro de Zinemira.
La historia arranca con un violento temporal que hace encallar un buque inglés cargado de carbón frente a las costas de Algorta. Lo que podría parecer un accidente marítimo se convierte rápidamente en una oportunidad inesperada para una población que malvive entre privaciones y dificultades económicas. Ese carbón, convertido en auténtico oro negro, despierta las ambiciones de unos vecinos que ven en él la posibilidad de afrontar el invierno con cierta tranquilidad. Pero Legarreta tiene la inteligencia de transformar esa circunstancia en algo mucho más inquietante: un retrato de cómo la desesperación descompone la convivencia, alimenta las rivalidades y hace saltar por los aires las normas no escritas de una comunidad. La solidaridad se resquebraja cuando todos necesitan lo mismo y nadie está dispuesto a renunciar a su parte.
Uno de los grandes aciertos de la película reside en su extraordinaria capacidad para reconstruir una época sin caer en el artificio de las recreaciones históricas excesivamente pulcras. Aquí hay barro, frío, oscuridad, ropa castigada y rostros que parecen llevar toda una vida soportando las inclemencias del tiempo. La magnífica fotografía de Imanol Nabea convierte la costa vasca en un escenario tan hermoso como amenazante, mientras que la dirección artística de Mikel Serrano y el vestuario de Maite Tarilonte completan una ambientación de enorme credibilidad. La cámara encuentra belleza en la crudeza, en las sombras y en la fuerza de un paisaje que parece conspirar contra sus habitantes. A ello se suma la sugerente partitura de Pascal Gaigne, que acompaña la tensión dramática sin arrebatar protagonismo a las imágenes.
Pero bajo esa lucha colectiva por hacerse con el carbón late otro conflicto, mucho más íntimo y no menos devastador: el que enfrenta a Sabas Jauregui, interpretado con una contundencia extraordinaria por Urko Olazabal, y su esposa Josefa, a quien da vida una espléndida Itziar Ituño. Él representa una autoridad patriarcal cimentada en la convicción de que corresponde al hombre tomar las decisiones, incluso cuando estas ponen en peligro a su propia familia. Ella encarna la lucidez de tantas mujeres condenadas a sostener el hogar sin disponer de verdadera capacidad para decidir sobre su destino. Sus enfrentamientos retratan una desigualdad profundamente arraigada, donde la obediencia femenina se daba por descontada y cuestionar al marido suponía desafiar todo un orden social. Josefa se convierte así en uno de los personajes más interesantes de la película, una mujer cuya fortaleza no nace del poder, sino de su resistencia frente a él.
Legarreta acierta también al evitar una lectura simplista de sus personajes. Sabas no es únicamente un hombre autoritario y obstinado, sino alguien consumido por la responsabilidad de sacar adelante a los suyos, incapaz de reconocer que su empeño por protegerlos puede terminar destruyéndolos. Esa contradicción alimenta buena parte de la tensión psicológica del relato y permite que la película funcione tanto como drama familiar como estudio de una comunidad al borde del colapso moral. Las disputas por el carbón, los recelos entre vecinos y la progresiva pérdida de humanidad revelan hasta qué punto la miseria puede convertir una oportunidad de salvación en una condena. Y ahí reside una de sus reflexiones más incómodas: cuando el miedo a perderlo todo se apodera de nosotros, incluso aquello que hacemos por amor puede acabar siendo profundamente cruel.
Las ciegas hormigas es, en definitiva, una notable muestra de ese cine vasco que sabe encontrar en sus raíces historias de alcance universal. Una película de atmósfera poderosa, interpretaciones convincentes y una puesta en escena que exprime admirablemente las posibilidades dramáticas del paisaje y de sus personajes. Puede que su dureza y su deliberada incomodidad no la conviertan en una propuesta especialmente complaciente, pero precisamente ahí radica buena parte de su personalidad. Igor Legarreta firma un relato de supervivencia, orgullo, desigualdad y desesperación que deja un poso amargo y nos recuerda que, en determinadas circunstancias, la frontera entre la dignidad y la barbarie puede ser tan frágil como una noche de tormenta. Una película que no necesita levantar la voz para dejar una huella profunda.
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