Introducción y sinopsis
Su propio infierno se estrena en cines de España este viernes 9 de octubre. La película se proyecta este jueves por la tarde en la 59ª edición del Festival de Cine de Sitges, con la presencia del director, Nicolas Winding Refn, y del compositor de la banda sonora, el legendario músico italiano Pino Donaggio. Nosotros hemos podido verla en el pase despertador de esta mañana.
Por otro lado, MUBI, la distribuidora global, servicio de streaming y productora, ha anunciado una serie de proyecciones especiales de Su propio infierno, el nuevo largometraje de Nicolas Winding Refn (Drive, The Neon Demon), que contarán con la presencia del director.
Las proyecciones especiales tendrán lugar los días 10 de octubre (Barcelona), 11 de octubre (Madrid) y 12 de octubre (Valencia). El director Nicolas Winding Refn presentará la película en persona en cines de las tres ciudades. Toda la información y horarios de los pases especiales están en la página mubi.com/supropioinfierno.
Un audaz y provocador thriller vanguardista ambientado en un mundo futurista y sensual, la película está protagonizada por Sophie Thatcher junto a Charles Melton, Kristine Froseth, Havana Rose Liu y Diego Calva. Tras su premiere en el Festival de Cannes el mes pasado, Su propio infierno suscitó un ferviente debate crítico, convirtiéndose en una de las películas más atrevidas y comentadas del festival, y fue ampliamente reconocida por su visión audaz y su estilo sin concesiones.
El venerado cineasta Nicolas Winding Refn (Drive, Only God Forgives, The Neon Demon) regresa a la gran pantalla con Su propio infierno. Mientras una extraña niebla envuelve una metrópoli futurista y desata una presencia mortal y esquiva, una joven actriz (Sophie Thatcher) y un soldado estadounidense (Charles Melton) ven sus vidas entrelazadas en un paisaje hipnótico y bañado en neón donde confluyen la memoria, la realidad y la supervivencia.
Con su atmósfera distintiva y un enfoque muy personal, Su propio infierno marca un nuevo y convincente hito en la filmografía del director. La película tuvo su premiere mundial en el Festival de Cannes 2026.
Sobre la película
Existen cineastas cuyo universo puede admirarse sin necesidad de habitarlo. Mi relación con Nicolas Winding Refn parece condenada a esa distancia. Drive, mi único encuentro previo con su cine, ya me dejó fuera de una propuesta que muchos consideran fascinante. Con Su propio infierno la sensación se repite, incluso se acrecienta: reconozco su personalidad, su enorme capacidad para construir imágenes y la coherencia de su mirada, pero su película no conecta conmigo, y conviene establecer una aclaración, que una película no conecte con uno mismo no significa necesariamente que sea una mala película.
Refn regresa al largometraje levantando una ciudad que parece existir en algún lugar entre el sueño, la pesadilla y el neón. La fotografía de Magnus Nordenhof Jønck convierte los espacios, la niebla y las luces en elementos narrativos, componiendo algunas imágenes de indudable belleza plástica. Hay algo hipnótico en esa metrópolis nocturna, artificial y amenazante, como si sus personajes caminaran por un purgatorio iluminado. Es precisamente aquí, cuando el cine se convierte en textura, atmósfera y composición, donde Su propio infierno encuentra su mayor poder.
El problema aparece cuando detrás de esa extraordinaria envoltura intento encontrar una historia a la que agarrarme. La búsqueda de Elle, la presencia de un asesino que parece emerger de las entrañas de la ciudad y el recorrido del soldado estadounidense evocan inevitablemente ciertos imaginarios del cine urbano, con ecos que por momentos pueden remitir a Taxi Driver, aunque atravesados por el universo extremo de Refn. Sin embargo, sus diferentes líneas narrativas, sus digresiones y su deliberada lentitud nunca terminaron de encajar para mí en un conjunto emocionalmente satisfactorio. La provocación acaba imponiéndose demasiadas veces al relato.
Y, sin embargo, dentro de ese artificio existen seres humanos. Sophie Thatcher sostiene a Elle desde una fragilidad inquietante, atrapada entre el miedo, la búsqueda y una realidad que parece descomponerse a su alrededor. Havana Rose Liu, como Dominique, aporta una presencia magnética y perturbadora, mientras Charles Melton, en la piel de Private K, introduce otra forma de dolor mediante ese padre que atraviesa su propio descenso a los infiernos buscando a su hija. Son interpretaciones que comprenden perfectamente el extraño código de Refn: menos preocupadas por explicar a sus personajes que por convertirlos en presencias dentro de su universo visual.
Quizá ahí esté también la clave para enfrentarse a Su propio infierno. Refn ha explicado su voluntad de combatir la aceleración y la sobresaturación de estímulos mediante un cine que reivindica la pausa, la lentitud y la contemplación. Su película es radicalmente consecuente con esa idea. Yo, sencillamente, no he conseguido entrar en ella. He contemplado imágenes bellísimas desde fuera, admirando su arquitectura mientras esperaba una emoción que nunca llegó. Otros espectadores encontrarán posiblemente en ese mismo viaje una experiencia hipnótica. El cine tiene también esa maravillosa cualidad: una película puede ser el infierno particular de un espectador y, al mismo tiempo, el fascinante paraíso cinematográfico de otro.



No hay comentarios:
Publicar un comentario