jueves, 2 de julio de 2020

ENTREVISTA A GÜNTER SCHWAIGER Y ALEX BRENDEMÜHL - DIRECTOR Y ACTOR PROTAGONISTA DE "EL BUZO"

Este pasado martes, en el marco del BCN Film Fest, hemos tenido la oportunidad de entrevistar  al director austriaco Günter Schwaiger y al actor Àlex Brendemühl. director y actor en la película El Buzo, drama que nos cuenta la historia de Paul, un compositor de prestigio que vive en Ibiza, que es acusado de maltratar gravemente a su ex-compañera Irene, cuya hija, Lena, presenció la agresión. Por miedo a un escándalo público, Paul manipula a su propio hijo Robert para intentar forzar el silencio de la víctima. Pero, cuando el músico parece estar a punto de conseguir su propósito, los acontecimientos toman un giro inesperado.

Película denuncia sobre la violencia de género, que, si puede, nos abre más los ojos todavía sobre este drama social, recordándonos que víctimas y agresores provienen de todas las clases sociales, y el impacto que supone para todos aquellos menores y jóvenes que tienen que crecer y convivir con la violencia en sus familias. Película dura pero necesaria.

Os dejamos el resultado de la entrevista:

Carlos.- Günter, ¿cómo surge El Buzo?

GÜNTER SCHWAIGER.- El Buzo surge a consecuencia de un documental que hice hace seis años, La maleta de Marta, donde me acerqué por primera vez al tema de violencia de género, y allí cuento la historia de una mujer que sobrevivió al intento de asesinato de su ex-pareja, y a partir de ahí ese tema no me ha dejado indiferente. Con el documental el tema de los hijos ya me preocupaba y empecé a pensar en cómo afecta este tema a los hijos y de ahí surge la idea de investigar, conocer, a víctimas, a hijos, y de ahí surge la película.

Carlos.- Àlex, ¿cómo llegas al proyecto?

ÀLEX BRENDEMÜHL.- A mi me contactó Günter, me escribió, me dijo que quería que nos conociésemos y me envió el guión. Me pareció un guión muy duro, muy necesario, un acercamiento muy interesante a este tema. Quedamos un día para comer y me estuvo contando lo que había detrás de la película, se había quedado con ganas de explorar más el tema tras su documental "La maleta de Marta", partiendo de unos personajes, de un entorno social privilegiado, gente con educación, con cultura, con un buen saber, y que de alguna manera no están exentos de poder caer en estos tipos de comportamientos, de dinámicas. Me pareció muy interesante. Günter quería que lo hiciese yo, por el tipo de trabajo mío que había visto hasta la fecha, y el hecho ser yo músico aficionado también facilitaba el acercamiento al personaje. Me planteó lo que se ve en la película, tocar el piano, por otro lado, en principio el personaje tocaba el violonchelo, pero al tocar yo el fagot se cambió a eso, y era un reto interesante, ¿cómo acercarte a este tipo de personaje tan complejo? Tan sensible a la música, al arte, al detalle, tan riguroso y disciplinado en lo suyo, en su trabajo, tan recto y tan bien, y tan apasionado, pero que es incapaz de empatizar con el otro, es incapaz de controlar sus impulsos más bajos cuando no le dan lo que él quiere. Ese desprecio hacia el otro, esa absoluta capacidad de ningunear al otro, de dejarlo, de insultarlo, esa capacidad de manipular y herir al otro son comportamientos muy complejos.

Carlos.- ¿Cómo ha sido la preparación de esas escenas de una intensidad, agresividad y carga emocional mayor?

GÜNTER SCHWAIGER.- Los actores han estado fantásticos, todos, Àlex sobretodo, tiene un papel enormemente complejo. Lo primero fue hablar, hablar sobre esa experiencia, si la conocen, si la han tenido cerca, reflexionar sobre ello, y luego poco a poco sensibilizarlos, es una experiencia muy dura, muy difícil, tanto por parte de las víctimas, como del agresor, por lo que hacer una película de algo así es muy complejo. Es muy importante meterse a fondo en esa complejidad psicólogica del tema, y poco a poco hay que profundizar en esas pequeñas facetas donde sale y se expresa el dolor, la incukpación, la autolesión, también la necesidad, la manipulación, el amor, etc. Por eso no hay que quedarse en la superficie, hay múltiples capas, hay mucho trabajo de detalles, cada elemento es fundamental y cada elemento habla por algo y lo expresa.

ÀLEX BRENDEMÜHL.- Yo, sinceramente, a veces no preparo ni perjuicio excesivamente cómo voy a ejecutar ciertas escenas, sino que intento que el personaje hable a través de mi y se manifieste... ¡¡manifiestate!! (risas). Dejo que todo lo que he ido cocinando surja, generalmente tienes unos meses para pensar y preparar tu personaje, y si lo has ido cocinando bien, buscar referentes que te sirvan o situaciones que te recuerden este tipo de momentos por ejemplo, entonces surge la rabia, la violencia. La verdad es que no fue nada cómodo, nada bonito, sobre todo las escenas de violencia que tengo con Franziska Weisz. Me traslado a un lugar de mucha oscuridad, recuerdo muchas horas de soledad en el hotel mirando el mar, entrando en ese clima de densidad, de soledad, de vacío que hay en la película.

Carlos.- En la película hay varias metáforas a través de imágenes, por ejemplo la utilización del espejo o el ver una planta dentro de una jaula. Supongo que son elementos que se han puesto en la película de forma consciente, ¿no?

GÜNTER SCHWAIGER.- Totalmente, ya que tengo la ficción para mi es muy importante utilizar la metáfora, sin duda. Es un elemento añadido donde el cine puede narrar muchísimas cosas. Por ejemplo lo que comentas de la planta, la belleza encerrada que se muere porque no puede respirar, o el tema del espejo, como narcisista. Hay muchos elementos que nos han de ayudar a palpar la complejidad de los elementos que conforman las relaciones humanas, sobre todo cuando son dolorosas.

Carlos.- Haciendo un símil, así como para un abogado puede resultar difícil defender a alguien que sabe que es culpable, ¿pasaría lo mismo con el actor que tiene que interpretar un personaje tan oscuro? 

ÀLEX BRENDEMÜHL.- La verdad es que este tipo de personajes te genera un dolor importante, porque te consumen, pero también pienso que hay alguien que los tiene que hacer, alguien tiene que encarnarlos para poder poner un poco el espejo delante de la sociedad y de las personas, para que puedan identificarse, y hacerlo con todo respeto y responsabilidad lo más creíble y cercano. Es un proceso duro pero a la vez gratificante cuando ves que está cumpliendo una función concreta en una película que para mi tiene sentido.

Carlos.- Respecto a la música, en la película, para crear momentos de tensión e incertidumbre, simplemente con el piano y pocas notas repetitivas ya se conseguía crear esa atmósfera, y eso es algo que me ha llamado mucho la atención.

ÀLEX BRENDEMÜHL.- Sí, hay una serie de elementos que ayudan a eso. Por ejemplo, rodar en Ibiza, que es la isla del hedonismo, del placer, del sexo, del amor, de las risas, de la diversión, y por otro lado plantear una película así de rígida, de sobria y de frialdad, con esa luz de invierno (la rodamos en febrero y, en ese sentido, no es la Ibiza que conocemos), con esos personajes que son, en mi caso, un músico que consigue crear mundos y destruirlos a la vez, ahí la música creo que está muy bien elegida, y acompaña mucho en la incomodidad, en los ambientes sonoros que se generan. Creo que también se ve muy claro en el origen de los personajes, que proceden de centro Europa, de Austria, la cuna de la música clásica, Mozart o tantos otros músicos, los vals vieneses de Strauss , esa música de la Corte civilizada, comedida, controlada, que parece que no debería dejar lugar al salvajismo que brota en estos personajes.

GÜNTER SCHWAIGER.- Yo estoy muy contento con la música. Roland Hackl es un joven músico austriaco que era capaz de hacer lo que yo le pedía, que es tener un espectro musical de música contemporanea, minimalista, con pocos elementos a crear a una música tecno que reflejara el propio mundo de los personajes con mucha fuerza. La música como seducción pero también como amenaza, elementos necesarios para la película.

Carlos.- ¿Creéis que son necesarias más películas sobre esta temática para dar más visibilidad a este drama social?

GÜNTER SCHWAIGER.- Yo creo que ayuda mucho. Es un tema muy delicado, difícil, es un tema que gran parte de la sociedad no quiere ver, o les duele acercarse aunque lo conocen. En todos los años que llevo tratando el tema no he conocido a nadie que no haya tenido al menos contactos personales o indirectos con estos temas. Una película ayuda, por su inmediatez, a sentir el tema más rápido, en todo su contexto, con todas las complejidades que supone el tema desde muchos puntos de vista. 

ÀLEX BRENDEMÜHL.- Sí, desgraciadamente este tema está cada día más candente en la prensa. Esta mañana mismo leía un señor que había quemado con ácido a su mujer y a su hija... Es que cada día hay alguna noticia al respecto, y parece que no aprendemos. no estamos encontrando la manera de ponerle freno a esto ni que los hombres entendamos que este no es el camino, que la sociedad está cambiando, los roles están cambiando y que con esos cambios hay que adaptarse a lo que viene, y hay que ver cómo controlar toda esa oscuridad que está muy latente. Yo creo que el que es maltratador no se ve como tal, no quiere verlo, no quiere aceptar el horror, y siempre se justificará a sí mismo la manera de actuar, o se colocará él en el lugar de víctima porque lo estarán juzgando mal, y eso creo que es lo más terrible, la incapacidad de mirarse a su interior, esto lo tiene mi personaje y muchos hombres actualmente.



2 comentarios:

  1. Siempre es difícil tratar un tema tan sensible. Y si hay películas que reflejen realidad y ayuden a reflexionar con dinámicas para mejorar nuestra sociedad, siempre es de agradecer.
    Las preguntas de la entrevista me parecen acertadísimas. Las respuestas aportan luz sobre la dificultad de hacer un a película de esta índole.
    Siempre te lo digo, pero en esta ocasión con más contundencia...
    MUY BUENA ENTREVISTA.
    Gracias Carlos.

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