jueves, 30 de junio de 2022

ENTREVISTA A ANNA M. BOFARULL, NORA NAVAS Y GUIM PUIG - "SINJAR"

Sinjar es el tercer largometraje de la directora Anna M. Bofarull, y el mismo pudo verse dentro de la Sección Oficial del pasado BCN FILM FEST, tras su paso por el Festival de Málaga. Sinjar llega este viernes a nuestras carteleras de la mano de KABOGA.

La película está escrita, dirigida y producida por la propia Bofarull y muestra hasta dónde están dispuestas a llegar tres mujeres para recuperar a las personas que aman, en una ficción basada en historias reales en torno al Estado Islámico.

Sinjar está protagonizada por la reciente ganadora del Goya, Nora Navas (LibertadDolor y gloriaPa negre) y por la actriz Halima Ilter (JiyaZagros). Junto a ellas, participa en la película Eman Eido, una víctima real del Estado Islámico, secuestrada y vendida con 9 años. Eido se pone por primera vez frente a cámara para este proyecto.

El filme se ha rodado en el Kurdistán iraquí, escenario de dos de las historias, grabadas en localizaciones reales en Oriente Medio. También cuenta con secuencias grabadas en las localidades de Barcelona, ​​Tarragona y Sant Boi de Llobregat.

Los largometrajes documentales Notas al pie (2009) y Hammada (2011) de Anna M. Bofarull han sido premiados y proyectados en festivales internacionales como Montréal, Sao Paulo, Thessaloniki, Reykjavik, Dubai y Las Palmas, entre otros. Su primer largometraje de ficción, Sonata para violonchelo (2015), fue proyectado y premiado en más de 20 festivales internacionales -Montréal, Málaga, Filipinas, Valladolid, Milán, Gijón, Londres, etc. Su segundo largometraje de ficción, Barcelona 1714, se estrenó en salas en 2019. 
Sinjar es su tercer largometraje de ficción, seleccionado en L’Atélier - Cinéfondation del Festival de Cannes 2019 y premiado en el European Work In Progress Cologne 2020.

SinopsisEn Barcelona, Carlota emprende desesperadamente la búsqueda de Marc, su hijo adolescente que ha huido de casa sin dejar rastro. A miles de kilómetros, Sinjar, la región situada en la frontera entre Irak y Siria, vive bajo la amenaza de la guerra. Allí, Hadia es obligada a vivir como esclava junto a tres de sus hijos al servicio de una familia. En cambio, Arjin consigue escapar del cautiverio y, en su intento de regresar a casa, terminar uniéndose a las milicias kurdas. Tres mujeres separadas de sus seres queridos. ¿Hasta dónde estarán dispuestas a llegar para recuperarlos?

En el marco del pasado BCN FILM FEST tuvimos la oportunidad de entrevistar a su directora, Anna M. Bofarull, y a los protagonistas Nora Navas y Guim Puig. Éste es el resultado de la entrevista:

CARLOS.- Anna, ¿qué es Sinjar?

ANNA M. BOFARULL.- Sinjar es una historia de tres mujeres que pone de relieve cómo se puede sobrevivir después de un golpe muy duro vinculado a la guerra internacional, de cómo las mujeres con sus familias y con los vínculos emocionales que tienen se pueden sobreponer y cómo intentar sobrevivir cuando hay algo que no controlan y les destruye la vida.

CARLOS.- Nora, Guim, contadnos por favor cómo llegáis al reparto de la película y qué pensasteis la primera vez que leísteis el guión.

GUIM PUIG.- A mi de entrada el tema ya me perturba, me gusta mucho. El hecho de llegar al reparto surge de un casting muy informal que hago con Anna, del tipo "envíame un vídeo y a ver qué pasa". A partir de ese casting nos sentamos, tomamos un café, hablamos un poco de la situación y se me quedó algo dentro que me llevó a la necesidad de querer contar esta historia.

NORA NAVAS.- En mi caso me llamó Anna, me envió el guión y tuve las mismas sensaciones que Guim. Del tema del fundamentalismo islámico sabía más o menos lo que conoce básicamente todo el mundo, pero realmente a través del guión me encontré con unas historias muy potentes. En mi trabajo me gustar adentrarme en mundos desconocidos para mi, que pueda investigar, y me gustó mucho el personaje de Carlota. También, cuando son temas tan comprometidos, me gusta ir de la mano de alguien que realmente los conozca, haya hecho un trabajo de campo potente y que tenga un respeto hacia la historia, y en ese sentido, Anna tenía clarísimo la película que quería hacer.

CARLOS.- Anna, en el proceso de preparación de la película, ¿cómo fue el proceso de documentación sobre la religión musulmana y el Islam?

ANNA M. BOFARULL.- En el año 2014 me interesó muchísimo todo el avance del estado islámico, estaba muy pendiente de las noticias, y el hecho de descubrir que estaban convirtiendo a las mujeres yazidíes en esclavas sexuales fue un elemento que me quedó muy marcado y sobre el que estuve pensando y documentándome mucho. Pronto se empezaron a publicar entrevistas y libros sobre el tema, por lo que  estuve estudiando sobre el entorno e intentando comprender lo que pasaba. Son mujeres que han vivido hechos terribles vinculados a elementos tácticos y bélicos que no les corresponden, pues no pueden controlarlos de ninguna manera. Aquí descubrí un poco los personajes que después fui desarrollando. Me interesaba mucho el punto de las esclavas sexuales, de cuáles son sus condiciones de vida, no solo el momento en el que son secuestradas sino cómo después pueden vivir el día a día. Luego el personaje de las guerrilleras kurdas, estas mujeres que,  metidas justo en el centro de una de las zonas más conservadoras del planeta, son capaces de coger un arma para decir "hasta aquí hemos llegado". Para mi son un referente, intentaba entender cómo habían llegado hasta el punto de estar dispuestas a morir. Por otro lado, descubrí el personaje de las madres que en Occidente, sea Europa, Canadá o Estados Unidos, tenían hijos que de un día para otro habían huido de su país y se habían convertido al estado islámico, cuando ellas no les habían transmitido esta ideología. Al final eso acaba siendo un duelo muy difícil de digerir para una madre. Yo justo en ese momento estaba embarazada, tuve a mi hija, y construí el guión y decidí que necesitaba sentir si todo aquello era real. Por eso en el año 2016 me fui al Kurdistan iraquí, era la época de la batalla del Mosul, por lo que la situación estaba "controlada", pero hasta cierto punto. Estuve unos días conviviendo con las guerrilleras, pero sobre todo estuve en muchos campos de refugiados entrevistando a muchas mujeres. Me sorprendieron mucho sus casos. Muchas habían estado sufriendo abusos constantes durante dos años, te explicaban detalles de tu intimidad que te llegaban muy adentro. Aquí me di cuenta lo difícil que era para las que además tenían niños pequeños, pues convivían con ellas, por eso ganan tanta importancia en la película los niños  de la esclava sexual que aparece en la película. Los niños lo aprenden todo, y al final cuando el referente masculino es un abusador, los niños también acaban convirtiéndose en abusadores. Ver esto para una madre es muy duro, por lo que algunos elementos de la película se han ido matizando. En este sentido, 
Sinjar es una historia sobre cómo afecta el fundamentalismo islámico a las mujeres desde diferentes puntos de vista: la represión, la actitud combativa o la resignación. 

CARLOS.- ¿Tuvisteis miedo en algún momento de poder herir sensibilidades o de resultar incomprendida en algún tramo de la película?

ANNA M. BOFARULL.- No, la verdad es que miedo no. En ese sentido siempre he sido bastante valiente, considero que esta historia debía explicarse. Sí que ha sido un proceso largo durante el cual han aparecido algunas películas que de una manera u otra han tratado el tema, pero sí que es verdad que para mi era muy importante explicar la película desde un punto de vista muy sensible, no ir a buscar la crudeza más espectacular, dramática y obvia de las violaciones, sino que lo que quería es que todo fuera muy sensible, y a la vez reflexionar sobre el hecho de que, más allá de la primera violación, cuando una mujer vive encerrada durante dos años convertida en esclava sexual no es lo mismo el primer día que el día cien. Esa reflexión era a la que quería llegar, y lo he querido hacer de una manera muy sensible y realista. El miedo era que a veces el trazo grueso puede ser muy peligroso. Después de tantas entrevistas, al final la realidad es mucho más dura que la ficción, por lo que has de encontrar el punto exacto que mostrar pero no pasarte de más. Luego otra dificultad ha sido hablar de una realidad que no es la realidad musulmana genérica, que eso quedara claro, que no se trata de entrar a criticar porque sí. Por eso el personaje que interpreta Nora en Barcelona quería que fuera un personaje que no fuera musulmán de entrada, y se viera el proceso que hacía el hijo, ya que sino tenía miedo de caer en la acusación fácil. Cuando investigas la realidad, te das cuenta que al igual que hay jóvenes convertidos hay otros que no lo son, viviendo en el mismo entorno, y que hay otro entorno igual de respetuoso con independencia de la religión.

NORA NAVAS.- Bueno, como haces un trabajo previo... Yo por ejemplo me leí dos libros que eran relatos exactos de situaciones que aparecen en el película, vi un documental que también me dejó muy compungida sobre un padre alemán en búsqueda de su hija desaparecida durante cuatro años. Vas cogiendo un poco los momentos que le has de dar a tu personaje, y en ese sentido, yo como actriz siempre me gusta ser muy de verdad. Es un tema muy serio, porque estás hablando de situaciones por las que algunas personas han pasado y sufrido. 

CARLOS.- ¿Qué habéis aprendido y con qué os quedáis después de haber hecho la película?

ANNA M. BOFARULL.- El proceso de hacer la película forma parte ya de mi vida, tanto la documentación como el hecho de conocer personas con experiencias tan duras y que han compartido contigo momentos tan íntimos, de alguna manera estableces con ellas unos lazos muy profundos que a mi me han cambiado como persona. 

NORA NAVAS.- Yo me quedo con las ruedas de prensa en Málaga con Iman, porque es una niña de 14 años sobre la que pensabas en cómo había ido su vida, le obligaron a casarse a los 9 años, pasó por situaciones horribles, y piensas que es tan injusta la vida, es tan dura. Hemos de sentirnos afortunados. Yo espero que la gente la vea no solo a nivel informativo, entretenimiento, sino también a nivel denuncia, si pasa eso algo habremos aportado.

GUIM PUIG.- Yo, lo mismo que dice Nora. Te vas de donde rodamos con la sensación de que no vas a volver más y es una pena, me quedo con la sensación de la gente de allí, que ayudaba a que la película fuera muy viral y conocida, porque tu no te posicionas con nada pero das a conocer lo que pasa allí, la situación de los yazidíes y de muchas otras tribus y etnias que hay allí y de las que se habla muy poco en otras películas. El musulmán siempre es el antagonista en las películas heroicas, y en este caso, mostramos como no es todo blanco o negro. 


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