jueves, 16 de marzo de 2023

ENTREVISTA A JUAN PONCE DE LEON Y ENRIC BENITO - "HAY UNA PUERTA AHÍ"

El pasado domingo se pudo ver en el Festival de Málaga la proyección del documental Hay una puerta ahí, dirigido por Facundo y Juan Ponce de LeónHay una puerta ahí retrata el nacimiento de una amistad entre dos hombres, mientras uno ayuda al otro a morir. La aceptación del dolor, el sentido del humor, la familia y los amigos, las ideas y las creencias, la vida y el final, atravesarán el tiempo que Fernando y Enric conversaron a través de dispositivos electrónicos, separados por un océano, en mitad de una pandemia que nunca permitió que se pudieran encontrar.

El doctor Enric Benito, es médico especialista en oncología y miembro de honor de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos. Fernando Sureda es la persona a la que ayuda a morir, un reconocido contador uruguayo que protagonizó la lucha por la eutanasia legal en su país, junto a su familia. Hay una puerta ahí es la historia del nacimiento de una inesperada amistad.

Hay una puerta ahí es una producción de Mueca Films, Andrés Rodríguez Colombo, Ramón Cardini y Lucila Bortagaray.

En el seno del Festival del Cine de Málaga hemos tenido la oportunidad de entrevistar a uno de sus directores, Juan Ponce de León, así como al Doctor Enric Benito. Este es el resultado de la entrevista:

Carlos.- Juan, ¿cómo surge la oportunidad de hacer esta película documental?

JUAN PONCE DE LEÓN.- Esta película surge porque mi hermano y yo tenemos una productora, y durante muchos años realizamos documentales para la televisión. Mientras Fernando Sureda y Enric Benito conversaban, a mitad de camino de sus zooms se empezaron a dar cuenta de que podía haber una película en sus conversaciones. En uno de esos zooms nombran a la productora. Fernando (Sureda) dice 'aquí hay unos uruguayos que hacen proyectos que están muy lindos, podrían hacer nuestra película'. Pasa el tiempo, Fernando fallece, y tres meses después Enric Benito nos escribe un mail diciendo 'tengo un mensaje del más allá para ustedes'. Ese mensaje del más allá era un link con todo el material de la película, con todas las conversaciones. Entonces, hacemos un zoom con Enric (Benito), con la familia de Fernando, que ya conocía la productora nuestra, y fue como mágico, porque hubo una conexión muy profunda entre todos, y decidieron enviarnos el material para que viéramos si podía hacerse una película, un cortometraje, una serie, o lo que sea. Nos separamos quince días, vimos todos los zooms, que eran quince horas, y nos volvimos a juntar. Con una mirada ya vimos que el material era una película, y que era una obra maestra. Después vino todo el proceso de montaje, que duró dos años, pero el impacto inicial de las conversaciones de ellos se mantuvo durante esos dos años. Ese es un poco el origen de cómo nace esta historia.

Carlos.- Doctor, ¿cómo llega Fernando Sureda a su vida?

ENRIC BENITO.- Yo soy médico jubilado, doy clases como profesor de cuidados paliativos. En mi periplo formativo voy dando conferencias y cursos en diferentes países, en Latinoamérica he estado dando cursos en Uruguay, en Argentina, etc. En el año 2019, en un Congreso, aparece Laura Ramos, que es una médico uruguaya alumna mía, y me dice que tiene un caso de un paciente muy complicado, muy difícil, porque es un hombre muy especial, es una personalidad en su país. Laura me cuenta la historia, resulta que el hombre está pidiendo la eutanasia en su país, tiene un ELA, y yo la verdad, estaba muy ocupado con muchas cosas, pero le pregunto qué edad tiene y cómo se llama. Me dice que 70 años, los que tenía yo entonces, y que se llama Fernando Sureda. Resulta que Sureda es un apellido mallorquín, yo soy y vivo en Mallorca. Pensé entonces que ese señor era hijo de inmigrantes que se fueron a hacer fortuna a latinoamerica, y sentí una intuición de que a ese hombre tenía que conocerlo. Como estaba tan ocupado, le dije a Laura que le comentara que me mandara un vídeo explicándome qué es lo que quería de mi que yo ya le contestaría. El hombre me manda un par de vídeos a través de los cuales veo que me pide ayuda y que está sufriendo, y yo siento que le puedo ayudar, porque he ayudado a mucha gente en este proceso. Veo que no va a ser un caso fácil, pero eso a mi me motiva, y le planteo desde un principio si le parecería bien que grabáramos nuestras charlas, porque así podría mostrar a mis alumnos el proceso de acompañamiento que yo pretendía hacer con él. A él no solo le parece bien sino que encuentra también un sentido en ello, porque poder ser un ejemplo para estudiantes, que puedan aprender a través de él, le pareció maravilloso. Incluso él se viene arriba durante el proceso y me dice que no solo hay que hacer un documental para mis alumnos, sino que lo que hay que hacer es una serie de Netflix (!) - risas - Con el tiempo me vino a decir que tenía que hablar con Mueca, que son unos productores muy buenos de allí (Uruguay) y, efectivamente, al cabo de un tiempo que murió Fernando, les mandé parte del material diciéndoles 'yo no os conozco de nada pero tengo un mensaje del más allá para vosotros'. Y ahí empezó la historia.

Carlos.- La película nos muestra que hasta de las situaciones más duras de la vida surgen cosas positivas y bonitas...

JUAN PONCE DE LEÓN.- Totalmente, y Enric insiste mucho en eso. Él dice una cosa en la película, y es que no hace falta morirse para llegar a más niveles de conciencia. Eso aparece bien al principio, y es como una enseñanza que está muy presente en todos los temas de conciencia, espiritualidad, etc, de decir 'por qué tenemos que esperar a que pase algo tan drástico, tan duro, como para poder aprovechar el tiempo y no estar tan concentrado ni en el pasado ni en el futuro'. Es una condición del ser humano, esperar hasta el final, y es lo que le viene a decir un poco Enric a Fernando, cambia tu mirada sobre lo que te está pasando, hay otra manera de ver lo que te está pasando. Y ahí se da esa química entre ellos, porque en el fondo es una película que es una historia de amor y de amistad entre dos personas. Una se va a morir y pide la eutanasia, y la otra le dice 'espera que hay otra manera de ver esto'. Se puede aprender a morir también. Es muy potente eso.  

Carlos.- Doctor, hay una frase en el documental que me ha calado mucho, y es que la muerte no existe....

ENRIC BENITO.- La muerte no existe, existe el proceso de morir. La muerte como sujeto es un invento de nuestra mente. No hay una señora con una daga que viene a llevarte a ningún sitio. Hay un proceso de nacer y hay un proceso de morir. Hay un nacimiento y un "morimiento". No tenemos una palabra para hablar del nacer como un sujeto, hablamos de nacer como un verbo, que explica el proceso de nacer, pero la palabra morimiento como tal no existe. La muerte es síntoma del miedo y la ignorancia. No hablo desde ninguna creencia religiosa ni ninguna fe, soy un empírico, un académico, soy una persona que al lado de la cama he acompañado a cientos de personas. He aprendido que esto está muy bien organizado. Igual que el nacer está muy bien organizado. En una sociedad en la que hay tanto miedo a la muerte, me gusta dar titulares un poco impactantes para desmontar y poner en crisis a la gente para que entienda que tiene un planteamiento equivocado. Decir que la muerte no existe es una provocación por mi parte, lo sé, pero eso hace que la gente se quede diciendo 'pero qué dice este tío'. Y otra cosa es 'la ignorancia hace creer', porque tú estás identificado como la mayoría de nosotros con nuestro cuerpo, nuestro nombre , nuestra historia, nuestra biografía.... Todo eso es efímero, todo eso es limitado, y tiene fecha de caducidad. Pero la conciencia que te sostiene, lo que tú eres realmente, eso nunca ha estado amenazado, eso no tiene nombre y está fuera del espacio y del tiempo, y eso no tiene ninguna creencia detrás, tiene una experiencia de acompañar a pacientes y ver como eso no se acaba, hay muchísima información sobre eso. Para trabajar en paliativos y acompañar a la gente en el proceso de morir, si tú tienes miedo a la muerte, entre el miedo del enfermo y el tuyo, se va a montar un festival. Tienes que tener una confianza y un coraje que es lo que transmites en las reuniones y en las entrevistas. Yo siempre juego con ventaja con Fernando, porque sé que eso puede acabar de otra manera diferente. Y luego, lo que hago con él es ayudarle a construir el relato de otra forma, porque él tiene un relato inicial donde dice 'esto es una mierda, yo no me quiero quedar en la cama paralizado porque no quiero vivir esto', él comprueba a través del acompañamiento que esto no es como él había imaginado, y al final, no sale en la película, pero él llega a decir que estaba muy equivocado. Eso respecto a que la muerte no existe. 

Carlos.- ¿Y por qué nos asusta tanto hablar de la muerte?

JUAN PONCE DE LEÓN.- Porque tiene que ver con la incertidumbre, con el miedo. La muerte es el no saber, en cierta manera para mi lo transformador de esta película es que cuando uno acepta esa incertidumbre y ese misterio cambia el entorno. A Fernando le cambian los afectos. Él le tiene miedo a la muerte, lo que pasa es que lo tapa luchando contra eso. Obviamente, es muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo. Hay un montón de frases que suenan profundas, pero después Fernando en el día a día tiene que pelear. Yo creo que nos pasa eso, como personas tenemos miedo a la incertidumbre en general, y creo que la pandemia es un ejemplo de eso. La pandemia hizo también que ellos no se conocieran, pero sin embargo ahí está la magia. Tienes dos maneras de leer eso, 'qué lástima que no se conocieron', pero también 'gracias a la pandemia existe la película', porque si no esto hubiese sido otra cosa. Si Enric iba a Uruguay a visitarlo y a filmarlo, era otra historia, otro formato, otra profundidad. Enric insiste mucho en eso, en cómo miramos lo que pasa. Si vos lucháis vais a sufrir, y sufre tu entorno. Es un tema de aceptación, y aceptarlo no es resignarse, le dice 'deja de luchar', con el ejemplo del boxeo, y con ese toque de humor que también hay en la película, que ayuda a sostenerla, porque si la película fuera solemne sería diferente, porque la película es dura, pero al mismo tiempo que es como luminosa en algún punto. Creo que es una película que cuando la acabas de ver necesitas dejarla reposar, necesitas una ventana de tiempo. 

ENRIC BENITO.- Yo creo que estamos viviendo en una obscena superficialidad, digamos que sin conocer la profundidad de lo que nos sostiene y de lo que somos. En Málaga estoy viendo lo siguiente, hay dos cosas, el espectáculo y la vida. ¿Tú vives en el espectáculo? La vida no es espectáculo. La gente vivimos en la superficie, y si tú no profundizas en lo que eres el día en que te llega la hora en que dicen 'oye, esto se acaba, tienes que irte', estás cagado de miedo. Vivimos en la superficie de la realidad, no conocemos la profundidad de lo que nos sostiene, y a partir de aquí tenemos miedo. Pero una cosa, el miedo a la muerte te impide vivir plenamente, porque es el mismo miedo a la vida. Cuando tú has perdido el miedo a la muerte, vives plenamente. ¿Plenamente que significa? Consciente, despierto, atento, sabiendo que cada momento es único y que mañana ya no existirá, y que ahora lo quiero vivir plenamente. No estar con el Whatsapp, el Facebook o el Instagram, todas estas chorradas. Si estoy con mis amigos estoy con mis amigos, y nos miramos las caras y nos reímos juntos, estamos v-i-v-i-e-n-d-o la vida, y no las tonterías esas de las redes sociales. 

Carlos.- Juan, ¿crees que cambiará algo en el panorama médico y en el panorama social después de que se pueda ver esta película documental, con respecto al tema de la eutanasia y de los cuidados paliativos?

JUAN PONCE DE LEÓN.- El otro día escuchaba a una directora de cine decir que lo más importante del cine no es mirar películas y sentarse a ver cineastas, sino que lo importante es que las películas generen conversación, salir del cine, ir a un bar, tomar cervezas y hablar de la película. Ese es el valor del cine. A mi me parece interesante eso porque creo que la película va a generar conversación. La película tampoco toma partido, no es que esté a favor o en contra de la eutanasia o de los paliativos, lo que hace la película es mostrarte que en un mundo donde parece que tengas que estar o a favor o en contra de algo, aquí se demuestra que pueden caminar de la mano dos opciones distintas. Es muy delicado en esta temática decir si esto está bien o esto está mal, porque es un tema muy profundo y muy personal. Yo creo que cada caso es un mundo. Este caso generó una transformación en Fernando, si bien él tenía una posición muy clara, la película es un claro ejemplo de diálogo y cómo a través de él no todo es blanco o negro, y en ese sentido, el gris que muestra la película para mi es muy interesante, porque cada uno está defendiendo lo suyo pero también entiende al otro. En un momento Fernando pide un atajo y ahí ya Enric lo iba a ayudar, y ahí es una muestra que lo que sobresale en la película es lo humano, la humanidad entre dos personas. No aparece la temática, no aparece la teoría, aparece la amistad. La película es fuerte desde un lugar constructivo.

Carlos.- Juan, ¿qué has aprendido de Fernando Sureda y de Enric Benito? 

JUAN PONCE DE LEÓN.- Es una buena pregunta esa. Yo creo que aprendimos muchas cosas, pero hay una cosa para mi muy clara en la película, y es la importancia de las buenas conversaciones, la importancia de hablar de lo que duele. Es un manifiesto la película en ese sentido. Cuando tienes buenas conversaciones, incómodas, pero profundas, sales renovado. Es como abrir la ventana del apartamento y que entre aire fresco. Después está el tema de aprender a morir, donde hay incluso belleza en el proceso, pero eso es más de los cuidados paliativos como herramienta. Pero insisto, más allá de la eutanasia y de lo que son los paliativos, la película está por encima de eso, para mi lo importante es el aprendizaje, el identificar las sombras para ponerles luz. También es una película que le habla a una generación, a la de nuestros padres, que fue una generación más dura, donde llorar estaba mal visto, y cuando aparecen los hijos queda en evidencia eso. 

Carlos.- Y usted Doctor, ¿qué aprendió de Fernando Sureda?

ENRIC BENITO.- Mira, te voy a decir que como médico, como terapeuta y como acompañante descubrí que lo mejor que pude hacer era mantener mi honestidad y autenticidad en todo momento, porque cuando yo acabé mis recursos, que no sabía más qué hacer, allá por el mes de junio cuando él ya está en crisis, yo pierdo los papeles como médico y como terapeuta, pero me mantengo a su lado como ser humano. Entonces es cuando casi me rompo y le digo 'me siento incompetente, Fernando, no sé más pero estoy contigo, me siento incompetente', y él me dice 'somos dos incompetentes pero estamos juntos'. La capacidad de ayuda surge no tanto de la sabiduría del médico, sino de la honestidad de la persona que se muestra como es, y en la máxima vulnerabilidad, sin soltar la relación, en la conexión humana y afectiva él sale por sí mismo y yo con él. Yo aprendí con Fernando que  la máxima fortaleza está justo al lado de la máxima vulnerabilidad.

Carlos.- Juan, ¿qué has aprendido y con qué te quedas después de haber hecho "Hay una puerta ahí"?

JUAN PONCE DE LEÓN.- Aprendí que generalmente estamos bastante nublados con nuestra mente, con nuestro ego, y que si uno logra transcender y ver las cosas de otra manera, puede haber un poco más de paz, y no hace falta como bien dice Enric que te diagnostiquen una enfermedad terminal. Se puede estar en una zona mucho más luminosa si uno tiene más consciencia. Hay frases de Enric que me llevaré a la tumba, me vienen solas. Al igual que el humor como dosis para aflojar un poco. Mira, cuando antes preguntabas porqué le tenemos miedo a la muerte es porque parece como solemne, y parece gigante, inalcanzable, profunda, oscura, y estos dos tipos se están cagando de risa mientras uno está en la cama, y eso también tiene como un aprendizaje de que a veces hay que aflojar un poco. Ese 'afloja afloja' es aplicable a cualquiera en cualquier situación, por ejemplo a esa persona que va a la oficina y llega estresada porque perdió el tren, se peleó con la mujer o el marido o el hijo se olvidó la merienda... vivimos en una tensión permanente. Hay algo ahí muy interesante. 

2 comentarios:

  1. Yo creo en Dios y aquí se me aparece permanentemente en como se van dando los hechos que hacen crecer y creer a Fernando. Aparece Enric que se decide a llamarlo y también lo hace crecer, da lo máximo, hace que Fernando cambie su mirada. Logra vencer el miedo a la muerte y enriquece a toda la familia.

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  2. Antes de leer la entrevista, he visto el trailer y leído la sinopsis de las noticias en tu blog. Ya en ese momento quedé impactado. Ni puedes imaginar cómo estoy ahora tras leer la entrevista.
    Gracias Carlos.

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