Introducción y sinopsis
Tras celebrar su estreno mundial el pasado mes de junio en el Festival de Tribeca de Nueva York, Dante, el nuevo largometraje escrito y dirigido por Hugo Ruiz, tendrá su estreno europeo en la 59ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya-, que se celebrará del 8 al 18 de octubre. El thriller, protagonizado por Chino Darín y Ester Expósito, junto a Vicente Romero y Enrique Arce y con la colaboración especial de Asier Etxeandia, competirá en Òrbita, sección dedicada a los thrillers y al cine de acción y aventuras que transitan en territorios próximos al fantástico. La película se proyectó anoche en el Auditori, la sala principal y uno de los espacios más emblemáticos del Festival.
Dante, una producción de Gilda Productions y El Sueño Eterno Pictures en coproducción con Sissi Films y Jarana Films, llega a Sitges tras la destacada recepción de la crítica internacional durante su paso por Tribeca, donde FANGORIA la incluyó además entre las mejores películas de terror de la 25ª edición del certamen neoyorquino.
Con su presentación en Sitges, Dante continúa el recorrido internacional iniciado en Nueva York y descubre por primera vez ante el público español, que podrá descubrir el regreso de Hugo Ruiz a la noche madrileña. Su segundo largometraje transcurre, de hecho, durante la misma noche que Una noche con Adela, su ópera prima, con la que el cineasta obtuvo en 2023 el premio a Mejor Director Novel del Festival de Tribeca, certamen al que ahora regresa para presentar por primera vez en España su segunda película.
Chino Darín interpreta a Eduardo, un técnico de emergencias atrapado en un turno donde nada es lo que parece. Con una carrera consolidada entre Argentina y España, Darín ha protagonizado títulos como El reino, La odisea de los giles o La noche de 12 años, y asume aquí un papel que pone a prueba tanto su resistencia física como sus principios.
Ester Expósito, uno de los rostros más conocidos del audiovisual español contemporáneo (Élite, Venus, El llanto, Veneno, El talento), da vida a Mak, un personaje clave en el conflicto interno del protagonista, y cuyo papel con los hechos se revela a lo largo de la noche.
Vicente Romero (Modelo 77, Celda 211 o La unidad) encarna a Santo, un personaje ligado a los bajos fondos cuyo destino desata la trama de la película. Enrique Arce (La casa de papel, Terminator: Destino oscuro, Amor en polvo) se suma al elenco interpretando a un personaje del entorno más turbio de la historia, mientras que Asier Etxeandia (dos nominaciones a los Premios Goya por sus interpretaciones en La novia y Dolor y gloria) realiza una colaboración especial, dando Chemi.
Sinopsis: Eduardo, un afable técnico de emergencias sanitarias que conduce una ambulancia en el turno de noche, acude a una llamada. Un hombre llamado Mario, perteneciente a los bajos fondos de la ciudad, se encuentra muy grave en su casa. Al llegar, Mario está en las últimas, pero antes de morir dejará a Eduardo en una situación en la que, con cada segundo que pasa, resulta más difícil que él mismo termine la noche con vida.
Hugo Ruiz comenzó su trayectoria cinematográfica en 2011 de forma autodidacta, dirigiendo su primer cortometraje, Loli el poli. A este le siguieron títulos como Taxi fuera de servicio, S.O.S y La cena, todos premiados en festivales nacionales e internacionales.
En 2012 se formó en escritura de guion con Fermín Cabal y participó en el programa de TVE ‘Oficios de la cultura’ junto a Antonio Onetti y el propio Cabal. Ese mismo año fundó el Centro Musical y Artístico ‘Las Armas’ en Zaragoza, un referente cultural con escuelas de cine, radio, música, interpretación, doblaje y danza, que dirigió hasta 2015. Ese mismo año se trasladó a Madrid para estudiar dirección cinematográfica en el Instituto del Cine de Madrid, mientras trabajaba como asesor de guion, corrector y realizador de publicidad. Entre 2015 y 2021 rodó los cortometrajes La cena, Kauyfú y yo y La duda.
En 2022 escribió y dirigió su primer largometraje, Una noche con Adela, seleccionado y premiado en el Festival de Tribeca, fundado por Robert De Niro y Jane Rosenthal, como Mejor Director Novel, consolidando a Hugo Ruiz como una de las voces emergentes más prometedoras del cine contemporáneo. Posteriormente, Ruiz recibió también el Premio Ópera Prima Ficción Jimmy Sierra en el Festival de Cine Global de Santo Domingo. La película también fue nominada a Mejor Dirección de Fotografía en los Premios Goya 2024 y, además, ha sido vendida y estrenada en Portugal (Alambique) y Japón (Nettai Museum). También se ha proyectado en festivales de prestigio como Reikiavik, São Paulo, Friburgo y Abycine, donde tuvo su estreno en España. Y a finales de 2025 se incluyó en el catálogo de Tribeca Films, además de estrenarse en las principales plataformas digitales de Estados Unidos y Canadá.
Dante es su segundo largometraje.
Sobre la película
Una noche de locura, sangre y personajes sin frenos. Hugo Ruiz convierte el turno de noche de un paramédico en un descenso a los infiernos tan salvaje como divertido. Un thriller canalla que lleva el sello de Sitges escrito con sangre.
La noche puede convertirse en el escenario perfecto para sacar a pasear nuestros peores instintos. Y si alguien parece sentirse especialmente cómodo explorando los rincones más oscuros del ser humano, ese es Hugo Ruiz, que después de sorprender con Una noche con Adela regresa con Dante, un thriller tan desquiciado como entretenido, donde la violencia, el humor negro y los personajes llevados al límite se dan la mano en una auténtica montaña rusa cinematográfica. Una propuesta que parece concebida para desatar el entusiasmo del público del Festival de Sitges.
Después de conseguir el premio a la mejor dirección novel en el Festival de Tribeca de 2023 con Una noche con Adela, protagonizada por Laura Galán y rodada en un impresionante plano secuencia, Ruiz vuelve a demostrar que las noches interminables son su territorio natural. Su segundo largometraje, estrenado mundialmente también en Tribeca, abandona aquel ejercicio formal para apostar por una narración más dinámica, imprevisible y abiertamente gamberra. Dos películas, dos noches infernales y una personalidad cinematográfica que empieza a resultar perfectamente reconocible.
La historia arranca cuando Eduardo (Chino Darín), un joven paramédico que trabaja en el turno de noche, acude a una llamada de emergencia para atender a un hombre gravemente herido. Lo que debería ser una intervención rutinaria se convierte en una pesadilla cuando termina atrapado en un enfrentamiento entre delincuentes de muy pocos escrúpulos. A partir de ese momento, todo se precipita hacia situaciones cada vez más extremas, donde la supervivencia depende tanto de las decisiones que se toman como de las imprevisibles reacciones de quienes le rodean.
Uno de los grandes atractivos de Dante reside precisamente en su galería de personajes, auténticas criaturas de una fauna nocturna donde la moralidad parece haberse tomado unas vacaciones. Chino Darín funciona como el punto de referencia del espectador dentro de semejante locura, mientras Ester Expósito se desenvuelve con soltura en un registro especialmente agresivo. Pero merece una mención particular Vicente Romero, que construye uno de los personajes más extremos y deliciosamente perturbadores de su trayectoria, combinando brutalidad, excentricidad y un inesperado sentido del humor. La presencia de Enrique Arce termina de reforzar un reparto que entiende perfectamente el tono excesivo de la propuesta.
En el apartado visual, la fotografía de Teo Delgado aprovecha la oscuridad y los espacios cerrados para construir una atmósfera opresiva, sucia y amenazadora. La noche no funciona únicamente como marco temporal, sino como un personaje más, un territorio donde todo parece permitido y donde la violencia puede estallar en cualquier instante. Hugo Ruiz imprime a la puesta en escena una energía nerviosa, casi febril, que acompaña a unos personajes incapaces de controlar el caos que ellos mismos generan. La sangre, los sobresaltos y las situaciones grotescas terminan componiendo un espectáculo visual tan incómodo como estimulante.
Pero detrás de toda esta orgía de excesos también encontramos una mirada irónica sobre la condición humana. Dante juega con las apariencias, con esa delgada frontera que separa a las víctimas de los verdugos y con la facilidad con la que una situación desesperada puede sacar a relucir lo peor de cada individuo. El humor aparece en los momentos más insospechados, incluso cuando la violencia alcanza sus cotas más disparatadas, proporcionando a la película ese carácter irreverente que permite disfrutar de situaciones que, fuera de la pantalla, resultarían absolutamente espeluznantes.
Dante es cine de género sin complejos, descarado, sangriento y orgullosamente excesivo. Hugo Ruiz no pretende que salgamos de la sala con el pulso tranquilo, sino que nos dejemos arrastrar por una noche de pesadilla donde cualquier disparate parece posible. Una película que abraza el espíritu más gamberro del Festival de Sitges, de esas que provocan risas nerviosas, alguna que otra exclamación y la satisfacción de haber asistido a un espectáculo tan salvaje como difícil de olvidar. Porque, a veces, para disfrutar del cine basta con dejarse llevar hasta el mismísimo infierno.





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