Ópera prima, en clave de thriller psicológico, que llega desde México y tiene como protagonista a la reconocida actriz, Mabel Cadena (Black Panther: Wakanda Forever, Avengers: Doomsday). En el elenco destaca también Pablo Cruz, actor, productor y guionista mexicano conocido por sus trabajos en cine y televisión (Chespirito: Sin querer queriendo, Luis Miguel: La Serie). Así como la actriz y cantante Lissa (El Juicio, El Secreto del río), y Sara Díaz (La Mujer que soñaba bajo el agua) en su debut cinematográfico.
Escrito por Carla Sierra y dirigido por ambas cineastas, el filme supone el debut de Ale García y Carla Sierra en el largometraje. El proyecto fue desarrollado con el apoyo de Blood Window-Fant.Latina y recibió el reconocimiento New Talent to Follow durante Fantastic 7, en el marco del Marché du Film de Cannes.
Es una producción mexicana de El Camino Amarillo Films y La Palma de Oro Films. La película se mueve entre el terror, el drama y la tragedia, utilizando el género fantástico para adentrarse en una historia marcada por el duelo, la pérdida y la percepción alterada de la realidad.
La presentación de la película en Sitges se realizó el pasado 17 de octubre, en la nueva sección Foco Iberoamericano, con una sesión programada en la Sala Escorxador, seguida de un Q&A con el equipo y el reparto. La programación contempló además una Popcorn Session el 16 de octubre en la Sala Mercat Vell.
Sinopsis: Tras la repentina muerte de su hijo recién nacido, Olga, convencida que su esposo e hijas han sido reemplazados por impostores, hará lo inimaginable para recuperar a su "verdadera" familia.
DIRECTORAS. Ale García y Carla Sierra son cineastas de Monterrey, México. Ale García cuenta con una amplia trayectoria como productora, con trabajos como Esto no es Berlín, ganadora en el Festival de Málaga, ¿Cómo matar a mamá? y México Bárbaro II, presentada en la sección Midnight X-treme del Festival de Sitges. Carla Sierra es guionista y autora de los largometrajes Después de ti y ¿Cómo matar a mamá?. Su trabajo autoral explora el terror psicológico, la subjetividad femenina y las fronteras frágiles entre la realidad y la percepción. Juntas hacen su debut como directoras de largometraje con La mujer que soñaba bajo el agua.
Gracias a nuestra amiga Violeta Medina de Varanasi Prensa y Comunicación, en el reciente Festival de Sitges, hemos podido entrevistar a sus directoras, Ale García y Carla Sierra,así como a la actriz protagonista de la cinta, Mabel Cadena. Éste es el resultado de la entrevista:
Carlos Penela.- Os quería preguntar primero una curiosidad, el inicio de la película lo veo como un cierto homenaje a "El resplandor", el tipo de plano, el coche por la carretera, las montañas, los paisajes... ¿Es algo deliberado o casual?
CARLA SIERRA.- Es deliberado, es un poco 'The Shining' y aparte también como a todo el cine de terror clásico, que antes empezaba mucho con planos largos, paisajes, como se tomaba su tiempo para empezar.
Carlos Penela.- Una de las cosas que me gusta mucho de la película es ese contraste entre la belleza del paisaje y el horror que se vive dentro de esa casa. ¿Qué tenía esa localización para elegirla y cómo trabajasteis estos dos aspectos?
CARLA SIERRA.- Nosotras somos de Monterrey, Nuevo León, en México, esto es al norte, abajo de Estados Unidos, y justo nosotros como que siempre hemos dicho "vamos a sacar las películas de la centralización" que es en la Ciudad de México, que como en todos los países ahí se centra su cine. Entonces, una cosa importante es llevar el cine a tierra y poder mostrar todo lo que son montañas, estas locaciones que puede haber allá en Nuevo León y, pues obviamente, al estar buscando un lago (que en este caso no es un lago, es una presa), estábamos buscando este lugar que se sintiera lo suficientemente alejado y cuando tú estás viendo la casa más cercana, sientas que es un lugar donde en realidad nadie te puede escuchar lo que quieres, llamar la atención igual que su mente (la del personaje de Olga), como que está ya en lo lejano, que está encerrada, es todo lo que está sucediendo con ella.
ALE GARCÍA.- Era importante también retratar la inmensidad del agua y la inmensidad de las montañas para que el personaje de Olga se sintiera vacía en la casa.
Carlos Penela.- Supongo que para vosotras como directoras y para ti Mabel, como actriz, hubo un evidente trabajo de documentación psicológico sobre lo que le sucede al personaje. ¿Cómo fue ese proceso de documentación para todas?
ALE GARCÍA.- La historia está ligeramente basado en un síndrome que es el síndrome de Capgras, un síndrome que es muy poco probable que le suceda a alguien, pero para quienes lo sufren, lo que les sucede es que se les desconecta en su cabeza lo visual con lo emocional. Entonces, tú estás viendo a la persona (y normalmente sucede con sus familiares) y la ves idéntica, todo, habla igual, camina igual, pero como no está ese vínculo emocional están convencidos de que no son ellos y que han sido reemplazados por un impostor. Esto me parece sacado de una ficción, súper horrorífico, y está ligeramente basado en eso y en estudios acerca de ese síndrome.
Carlos Penela.- Mabel, como actriz, ¿Cómo trabajaste el tema de la mirada y la actitud del cuerpo para ver que en esos momentos estabas pasando por ese ese síndrome? Al principio pensé que era como una especie de brote psicótico, no sabía el qué y por eso os quería hacer la pregunta.
MABEL CADENA.- Pues la verdad es que soy una obsesiva del trabajo con las miradas y con las manos, es lo que más me obsesiona de mi trabajo como actriz. Y Ale y Carla, la verdad es que hicieron una documentación muy, muy detallada de todo el rodaje que iban a emprender, y me compartieron un par de documentos que transitaban por toda la historia. Para mí fueron muy útiles porque yo llegué al set ya sabiendo el recorrido emocional que ellas buscaban del personaje y que yo a la hora de hacer mi trabajo de mesa, lo único que hacía era llenar de detalles técnicos como las miradas o tratar de pensar que esas miradas se podían sostener de principio a fin y no perderlas en ningún momento, porque no es un síndrome que se pierda en ningún momento, es un brote que una vez que sale a flote no hay vuelta atrás. Entonces, tal y como se desencadena la historia, me parecía interesante que Olga nunca dejara de dudar, no se abriera la posibilidad de que si recobró o no la compostura, más bien era como sostenerla en principio a fin. Eso me lleva a mí siempre a enfrentarme, a observarme, a revisarme todo el tiempo.
Carlos Penela.- ¿Y qué te aportó que Olga fuera cirujana para interpretar a este personaje que empieza a desconfiar de su percepción?
MABEL CADENA.- Fíjate que es una pregunta bien interesante, porque es de lo que más me atrajo del guion. No era una persona cotidiana cualquiera, no era una mujer que estaba sin oficio, dedicada al hogar, no era una mujer donde normalmente estereotipamos este tipo de brotes, ni tenía carencias. Estaba rodeada de una familia, tenía una red de personas que estaban buscando sacarla adelante, y que cuando leí el guion, una de las cosas que más amé es que se dedicara a esa profesión. Dije qué interesante que se pueda abordar una historia no desde la miseria, sino desde un ser humano que puede tener, sin importar que tenga herramientas intelectuales, emocionales, familiares, redes de contención, etc., este tipo de quiebres mentales.
Carlos Penela.- Respecto la violencia que se ve en la película, hay escenas que resultan difícil digerir. ¿Qué criterios os permitieron decidir, como directoras, cuánto mostrar y cuánto dejar fuera de campo? ¿Hubo discusión sobre ello?
ALE GARCÍA.- El deseo siempre fue de que eso es lo que se quería mostrar, un poco también como platicaban con producción, de decir, hasta dónde se nos va a permitir que esta película llegue a todos lados siendo así de gráfica. Una parte importante era también que que se quería que Olga no se viera perpetrando todas estas acciones, esto se comprenderá al ver la película, no quiero hacer spoilers. Al final también era parte importante que ella, pues se ha dicho en otras entrevistas, intenta ser la heroína de su familia, pero también está siendo la villana de su misma familia. Entonces sí, teníamos claro que hasta ahí íbamos a llegar.
Carlos Penela.- ¿Cómo preparabais y cerrabais esas jornadas donde el trabajo era más intenso por ese tipo de escenas?
MABEL CADENA.- No hubo un día en que el trabajo no fuera intenso (risas), lo que pasa es que ese tipo de escenas más intensas, la particularidad es que eran planos secuencias, entonces Ale y Carla plantearon muchos días de ensayo y aún así el día de la filmación fue una locura. No recuerdo cuántas tomas hicimos de ese plano secuencia, pero coordinar los tiempos, luchar contra el viento, el lago, la canoa... era agotador. Pero al mismo tiempo les platicaba hace unos días que yo dupliqué mis sesiones de terapia esa semana, yo tenía dos terapias a la semana y es la primera vez que decidí como trabajar con ese esquema un rodaje y la forma en la que pude llegar a dormir fue espectacular. Es de los rodajes más amables que he transitado con esta carga emocional.
Carlos Penela.- ¿Cómo construisteis con Pablo Cruz y las dos jóvenes actrices esa confianza previa al miedo que viene después?
CARLA SIERRA.- Pues fue muy bonito, con Mabel también, cada uno estábamos en diferentes partes del mundo. Mabel estaba en Ciudad de México, Ale estaba en Ciudad de México y Monterrey, yo estaba en Monterrey, Pablo en Mérida, Lisa estaba en Miami, Sara en Cuernavaca... No tuvimos un trabajo en persona, pero tuvimos muchas sesiones de Zoom con cada uno leyendo todo el guion, trabajando escena por escena, también escuchándolos a ellos, cuáles eran sus aproximaciones al personaje, cómo querían llevar las escenas, cómo nosotros las estábamos planteando, porque sí, como dice Mabel, como había también muchos planos secuencias era importante hacer todo este trabajo desde antes, para en set ser ya más lo físico y tener muy claro ya lo emocional. Y con las niñas también, con Sara y Lisa tuvimos sesiones cada una solas, después juntas para que se hiciera esta hermandad, y después tuvimos una familiar donde les presentamos a sus padres.
ALE GARCÍA.- Y algo importante es que les mostrábamos no solamente desde la parte de dirección, qué es lo que buscábamos, sino la parte de los demás departamentos, de cómo queríamos que fuera la evolución del color en la película, el tipo de lentes, etc. para que también se fueran imaginando qué es lo que iba a suceder y no solamente dijeran, ah, yo actúo así, pero cómo son los planos, cómo va a ser esta progresión. Y creo que eso funciona, así ya todos estamos pensando en la misma película y podemos llegar al resultado final.
Carlos Penela.- Después de acompañar a Olga durante todo el rodaje, ¿Qué comprendiste de ella que no hayas visto cuando leíste el guion por primera vez?
MABEL CADENA.- Creo que el último día que grabamos ese plano secuencia a mí me generó muchísima empatía, porque finalmente Olga no es como que estuvo destinada a generar este nivel de maldad en su ser. Justo en este caminar final yo pensaba mucho en cómo podía ser capaz de seguir en la escena con lo que pasa ahí... La realidad es que sí me llevó a pensar que las verdades absolutas son nulas, no existen, y que lo que puede habitar en un cerebro así, con un nivel de destrucción como este, es una posibilidad que no necesariamente está a la vista de todos. La salud mental ha sido una prioridad en el mundo desde hace siglos y me parece increíble que al día de hoy sigamos sin ponerle la atención adecuada. Además, creo que como todos los problemas de salud de las mujeres, la medicina le ha importado muy poco seguir investigando y generando soluciones eficientes para el cuerpo de una mujer. Creo que Olga, no sabemos si una depresión postparto puede durarte toda esa cantidad de años y te puede llevar a tener este tipo de brotes. No sabemos lo que habita en estas realidades, pero que me parece importante que en medio de la diversión y el entretenimiento se siga poniendo el dedo sobre la salud mental.
Carlos Penela.- ¿Qué habéis aprendido y con qué os quedáis de haber hecho La mujer que soñaba bajo el agua?
ALE GARCÍA.- Yo he aprendido, ahora que se está mostrando la película, es que sí, teníamos la noción de que la película era fuerte hacia el final con todo lo que sucede, pero me ha sorprendido (tal vez uno por filmarlo, como que le vas agarrando confianza a lo que está sucediendo), que está generando un impacto fuerte. Lo que sucede o no se lo esperan o no creen que vayamos a llegar hasta allá, y eso también se demuestra que uno puede contar historias que van fuera de lo más convencional.
CARLA SIERRA.- Yo aprendí a escuchar mucho a todos mis compañeros y a hacerlos parte del proceso, porque yo tenía muchos años escribiendo esta historia y como yo la tenía muy pensada, muy perfecta y, obviamente cuando empiezas a sumar a todo el equipo, a toda la gente, ellos traen sus propias ideas. Te das cuenta que todo esto suma a la historia. Entonces fue un camino muy bonito el aprender a hacer algo que es tuyo y compartirlo con todos los demás.
MABEL CADENA.- Justo, creo que mi aprendizaje va enfocado a la importancia de los procesos. Se nos olvida en esta industria que es tan grande y tan llena de egos, que la creatividad y lo audiovisual es colaborativo. Para que exista una película tiene que haber aportaciones, y para que existan aportaciones alguien tiene que creer en tu historia, y para que alguien crea en tu historia tú tienes que ejecutar un proyecto. Es una cadena de colaboraciones que nos olvida que tienen que existir para el resultado final de una película y que a veces se reduce solo a la presencia de un director o a la presencia de un guionista o a lo que sea. Creo que esta película a mí me dio lo que buscaba en su momento, que era recordar por qué hago lo que hago y que encontrarme con Ale y con Carla y con todo el equipo que han formado hasta el día de hoy, no hay un solo día que haya dejado de aprender de ellos. Entonces creo que yo me llevo para mi vida como actriz y como mujer el seguir buscando, poner mi creatividad en espacios colaborativos que me sigan inspirando.






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