jueves, 12 de enero de 2023

ENTREVISTA A ESTIBALIZ URRESOLA, DIRECTORA DEL CORTOMETRAJE "CUERDAS", NOMINADO A LOS PREMIOS GOYA 2023

El quinto cortometraje de la cineasta vasca Estibaliz Urresola, Cuerdas, recibió el premio Forqué a Mejor Cortometraje Cinematográfico. El galardón se estregó en la gala de la 28 edición de los Forqué, celebrada el pasado 17 de diciembre Palacio de Congresos de Ifema, en Madrid. Otorgados por EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales), estos premios reconocen las mejores producciones de cine y televisión del año.

Nominado a los 37 PREMIOS GOYA en la categoría de Mejor cortometraje de FicciónCuerdas participará en la próxima edición del Festival Internacional de Cortometrajes de Clermont-Ferrand, que se celebrará entre el 27 de enero y el 4 de febrero de 2023 en la localidad francesa, dentro de la Sección Oficial, en el apartado de Competición Internacional.

Cuerdas continúa así su senda imparable de éxitos con más de una decena de galardones en diversos festivales: 'Le Rails d’or' en la 61.ª Semana de la Crítica del Festival de Cannes, donde tuvo lugar el estreno internacional de este cortometraje; Premio a la Mejor Ficción (Melhor Filme de Ficção) en la 30.ª edición del Festival Internacional de Cinema Curtas de Vila do Conde (Portugal); Primer Premio en la sección de cortometrajes (ex aequo con Loop de Pablo Polledri) en la 24.ª edición del Festival de Cine Independiente, Abycine; Premio del Público en la sección Medioambiente del XXI Avilés Acción Film Festival; Premio SIGNIS al Mejor Cortometraje internacional de ficción en Guanajuato International Film Festival (México); Gran Premio del Jurado en la 44.ª edición de CINEMED, Festival de Cine Mediterráneo de Montpellier (Francia); Premio al Mejor cortometraje en el festival El Meteorito de Molina de Segura; Mejor cortometraje, Mejor actriz para todo el elenco y Jurado Joven en el festival Octubre Corto de Arnedo; Primer premio Ciudad de Alcalá dentro del festival Alcine; Águila de Oro, otorgado por el Jurado Senior, en la trigésimo cuarta edición del Aguilar Film Festival.

Además, 
Cuerdas ha participado en los festivales HollyShorts Film Festival (Estados Unidos), Concorto Film Festival (Italia), Sarajevo Film Festival (Bosnia Herzegovina), Dokufest (Kosovo), ZINEBI y L’Alternativa.

Cuerdas también participó en la 70.ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y forma parte del catálogo KIMUAK de 2022, una selección anual de cortometrajes realizados en Euskadi con objeto de promocionarlos y distribuirlos en los principales festivales de cine y eventos audiovisuales para ponerlos al alcance del público internacional.

A caballo entre su anterior corto - Polvo Somos - y su primer largometraje - 20.000 especies de abejas -, actualmente en fase de postproducción–, en esta obra su directora nos presenta a una coral de mujeres que debe afrontar la decisión de aceptar la ayuda de una empresa contaminante de la región para garantizar su continuidad como formación.

Cuerdas es una producción de Sirimiri Films, Gariza Films y Katz Estudio. Marvin&Wayne se encarga de la distribución. Rodada en castellano con una duración de 29 minutos, Cuerdas está escrita y dirigida por Estibaliz Urresola Solaguren

El rodaje de Cuerdas se desarrolló entre el 9 y el 14 de noviembre de 2021 en las localidades de Muskiz (Bizkaia) y Llodio (Álava). El reparto está integrado por Begoña Suárez Ereño (Rita), Miguel Garcés (Ramón), Xanti Agirrezabala (Marcos), Jone Laspiur (Jone), Oier Zuñiga (directivo), Ainhoa Jauregi Ruizei (directiva). El cortometraje cuenta con la colaboración especial del grupo de teatro Juego de Damas y de la Coral de Mujeres de San Fuentes.

Hemos tenido la oportunidad de entrevistar a su directora. Este es el resultado de la entrevista:

Carlos.- ¿Cómo surge la historia de Cuerdas?

ESTIBALIZ URRESOLA.- La historia de Cuerdas surge en unas charlas en las que escuché a Sara Ibáñez, una médico ginecóloga retirada, en las que hablaba sobre las distintas implicaciones que implica tener instalada una refinería en el centro del pueblo. Hablaba por supuesto de la salud de las personas, de la salud del medio ambiente, pero sobre todo hubo algo que me interesó mucho en esa charla, y es la salud del tejido social del pueblo, el cómo se ve muchas veces deteriorada porque se produce esta táctica de ofrecimiento de patrocinios a pequeñas agrupaciones culturales, sociales o deportivas. Muchas veces, aunque para la empresa sea calderilla, para estas agrupaciones puede suponer su supervivencia o no. Muchos colectivos dentro de ese pueblo donde se daban las charlas se habían visto ante la tesitura de tener que decidir tomar una decisión cuando se les ofrecía esa ayuda. Me interesó mucho, me pareció una idea muy acotable, muy propicia para un cortometraje. Es una decisión que te mete en una disyuntiva que me permitía hablar de muchas otras cosas de las que hablaba Sara, la médico, y de las que hablo también en el corto y que encarno a través del personaje del hijo de Rita, que representa esa dimensión laboral y profesional relacionada con esta enorme empresa, empresa que está prácticamente metida en el pueblo y, en ese sentido, atraviesa la experiencia vital de sus vecinas y vecinos. 

Carlos.- ¿Cuánto cuesta, y no me refiero solo a lo económico, sacar adelante un proyecto de estas características? Y por otro lado, ¿te has encontrado algún tipo de traba o limitación a la hora de contar la historia?

ESTIBALIZ URRESOLA.- Nosotras sabíamos que ese peligro podía estar ahí, pero al mismo tiempo no me preocupaba. Como estas charlas de las que te hablaba al principio tuvieron lugar en el marco de unas jornadas de ecofeminismo, en ellas venían mujeres de todos los lugares del planeta, y cada una en representación de una lucha medioambiental diferente, algunas veces contra instituciones, otras veces contra organismos supranacionales, otras veces contra empresas, etc. Al final, lo que me llevé de esas charlas es que no se trata de UNA empresa en concreto, es un problema global, por lo que en este caso, en el cortometraje, el hecho de no haber puesto nombre y apellidos a la empresa en cuestión me ha permitido también generar un relato más universal y que podía resonar con cualquiera de las realidades de las mujeres que estaban allí explicando, compartiendo y reivindicando sus causas. 

Respecto a lo que cuanto cuesta, lo que más cuesta es tiempo. Trabajar con personas naturales de la zona, que son las que conocen perfectamente el problema y llevan en la sangre este debate y reflexión que contiene el corto, al final lo que implicó fue mucho más tiempo de ensayos, de conocernos mutuamente, de establecer una relación de confianza, de que conocieran poco a poco el dispositivo de rodaje, los tiempos, los procesos. Obviando toda la parte de documentación y entrevistas, en las que me basé mucho para escribir el guión, a nivel de ensayos estuvimos dos meses y medio, que es mucho tiempo para un cortometraje. Nos veíamos semanalmente dos veces, porque el coro que retrato en Cuerdas no es una agrupación que exista, sino que está formada por dos grupos que sí existen, un grupo es el grupo "Juego de Damas", que es un grupo de teatro amateur de mujeres de Muskiz, y la otra parte es una coral de mujeres de Sanfuentes, que es un pueblo aledaño. Generar la confianza entre estos dos grupos de mujeres, que muchas de ellas ni se conocían, que las de teatro tenían que subir al pueblo de las otras a cantar y ensayar las partes cantadas o bailadas del corto, y las de la coral bajaban al pueblo de las primeras para ensayos más de escenificación, todo eso llevó un tiempo.

Carlos.- ¿Cómo fue el proceso de casting y, en concreto cómo dais con Begoña Suarez (personaje de Rita)? Si la ves desde fuera, cuando no está en acción, transmite esa vulnerabilidad de persona mayor, de ancianita dulce, pero en el cortometraje es espectacular la energía que tiene con todo lo que hace, dice o calla, gana muchísimo el cortometraje con su actuación.

ESTIBALIZ URRESOLA.- Sí, la verdad es que fue una suerte contar con ella. Begoña Suárez es la presidenta honorífica de la Asociación Meatzaldea Bizirik, es una asociación de Muskiz que está constantemente peleando para conseguir una mejora de la calidad de la vida, del aire y de las condiciones de allí. Al final era una entrevista obligada que tenía que hacer en el proceso de documentación. Sara Ibáñez, de la que te he habado al principio, empezó a presentarme a personas del pueblo con distintas vinculaciones con la empresa, y entre ellas yo ya conocía la Asociación Meatzaldea Bizirik y quería entrevistar a Begoña Suárez. Sabía que tenía 91 años en aquel momento, y entonces pensé que ella habría visto ese paisaje antes de que fuera instalada la refinería, por lo que tenía una perspectiva y un histórico que me interesaba. Así la conocí y la verdad es que me quedé fascinada con esa combinación que has descrito, qué mujer tan mayor, pero qué capaz que es, con esa facultad de estar con los pies en la tierra y de poder conversar, escuchar, y tirar adelante con los problemas. Para mi eso fue algo muy significativo de mi primera cita con ella. Fue maravilloso, porque entendía todo, me preguntaba, respondía, no perdía el hilo de la conversación, qué fácil fue hablar con ella, esa fue la sensación que me llevé. Además es una persona muy cariñosa, por lo que rápido establecimos vínculos, me invitaba a su casa, un día a merendar, otro a comer, etc. así fue estableciéndose esta relación que me permitió pensar que si podía comunicarme con ella así de bien, a lo mejor ella podría hacer ella el papel de Rita. 

Carlos.- Estrenasteis el cortometraje en Cannes, estáis teniendo una magnífica trayectoria en diferentes festivales, acabáis de ganar el Premio Forqué al Mejor Cortometraje Cinematográfico y estáis nominados también en Los Goya. ¿Qué supone todo esto para ti y el equipo en general?

ESTIBALIZ URRESOLA.- Es algo que ni en el mejor escenario imaginábamos que pudiera pasar y menos con un corto como este en concreto. Para mi fue una necesidad contar esta historia, intentar aportar desde mi ámbito algo a esa problemática que se estaba escuchando en esas jornadas a las que asistí. Me decía, ¿qué puedo aportar yo a este foro, a estas mujeres? El tema del corto fue algo casi más desde lo personal que desde una creación de un artefacto cinematográfico como tal, porque si no a lo mejor con ciertos aspectos hubiera tomado otro tipo de decisiones, por ejemplo la presencia de actores profesionales o un dispositivo más cinematográfico, porque elegimos que el dispositivo de rodaje fuera algo muy concreto, más ágil, pequeño, más al estilo documental para que fuera más rápido reaccionar y poder tener más libertad de movimientos, etc. Ahora lo vemos montado y parece que todo funciona, pero cuando estás ahí, tomando las decisiones, no tienes ni idea si lo que has pensado en ese momento va a funcionar o no. Hay muchas cosas que resultaron complejas, fue un atrevimiento, me lancé con muchas cosas a la piscina, pero fue tan experimental que nunca pensé que justo este corto iba a tener esta repercusión. Yo estoy muy feliz, por un lado por el tema de confiar en el instinto de una misma, de dónde poner toda tu energía en algo, y luego me hace muy feliz también por ellas, que están participando también de estas alegrías que estamos viviendo. Y feliz también porque esto también no es más que un altavoz para poder visibilizar lo que ellas están contando en el corto. 

Carlos.- La última pregunta, ¿qué has aprendido y con qué te quedas tras hacer Cuerdas?

ESTIBALIZ URRESOLA.- Me quedo sobretodo con el proceso, de haber trabajado con ellas, de esos dos meses y medio de ensayos, de obligarme a mi misma sobre cómo afrontar esos ensayos con mujeres que nunca habían tenido relación con la interpretación y el cine. Profesionalmente, Cuerdas me ha llevado a un sitio muy bonito, a un ejercicio muy bonito de establecer otras formas de dirigir. En esa nueva cualidad también se generan unos vínculos, unos lazos y unas relaciones muy potentes. En el primer pase que hicimos con el equipo técnico artístico del corto, que fue a puerta cerrada en el cine de mi pueblo, una de las mujeres de la coral me dijo emocionada que gracias por haber confiado en ellas porque ellas eran las primeras que no confiaban en que pudieran hacer eso que yo les traté de convencer y transmitir. Al verse ellas mismas en la pantalla grande dentro del resultado ya terminado, dicen que sintieron una fuerza y un orgullo de si mismas extraordinario, orgullosas de haberse retado a ciertas edades fuerza para seguir probando cosas nuevas. El cine al final no solo es el resultado, muchas veces tenemos que poner el foco más en el proceso y en lo que queda de él, eso es lo que he aprendido. 

1 comentario:

  1. Un cortometraje con ese currículum de premios, galardones y reconocimientos en tantos festivales, y que va de interacciones sociales y medio ambiente, muy bueno tiene que ser.
    Buena entrevista Carlos.

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