viernes, 19 de mayo de 2023

ENTREVISTA A CARLA SUBIRANA - DIRECTORA DE "SICA"

La nueva película de la directora
 Carla Subirana, una historia ambientada en el fascinante escenario de la Costa da Morte, está protagonizada por Núria Prims, Thais García Blanco, Marco Antonio Florido Añón y María Villaverde Ameijeiras.

El film se presentó en la Berlinale y en el Festival de Málaga y clausuró la séptima edición de BCN Film Fest. Llega a nuestras pantallas de la mano de Acontracorriente Films.

SinopsisSica está obsesionada con que el mar devuelva el cuerpo de su padre tras un naufragio en la Costa da Morte, Galicia. Mientras recorre los acantilados conoce a Suso, el Cazatormentas, un chico raro como ella que espera la llegada de Ofelia, la madre de todas las tormentas. Sica investiga las circunstancias del accidente y se adentra en un doloroso viaje de descubrimiento. A sus ojos, el pueblo marinero donde ha crecido, marcado por la brutalidad de su océano y el creciente desequilibrio de la Naturaleza, jamás volverá a ser el mismo.

En el marco del pasado BCN Film Fest tuvimos la oportunidad de entrevistar a su directora, Carla Subirana. Este es el resultado de la entrevista.

Carlos.- ¿Cómo surge Sica?

CARLA SUBIRANA.- Mira, yo llegué caminando en el 2016 a A Costa da Morte, por o camiño dos faros, y me quedé absolutamente apasionada con el paisaje, la fuerza del océano, y ese fue el primer input, corazonada, flechazo, en el que sentí que ahí había algo que podía ser el origen de una película. El paisaje me enamoró: la naturaleza tan especial que hay en esa zona, donde las corrientes del Cantábrico y del Atlántico se juntan y dan nombre a esa Costa da Morte que es como una gran sepultura abierta. Entonces, al cabo de un tiempo volví al lugar con mi compañero, sin ninguna presión, como de una manera muy libre, e hice todo un proceso de documentación. Yo vengo de hacer documental, así que con el trabajo de campo estoy muy acostumbrada, conocimos a varias percebeiras, me explicaban cuánto tiempo tenían para ir al percebe, veía la danza de la percebeira con el mar, hablaba con los marineros y entendía mucho esa manera tan poética que tienen de hablar. Por ejemplo, el patrón mayor de Camelle me decía “el mar besa muchas veces la tierra pero nunca se casa con ella”, o para describir esa fuerza tan brutal de A Costa da Morte, decía “el mar siempre tiene veinte años”. Cosas así te van dando elementos, y poco a poco amasando la historia hasta construir una primera versión del guion. Entendí que el paisaje, el territorio y su gente son absolutamente indisociables, por eso el casting lo hicimos buscando gente de A Costa da Morte. Quiero comentar también que si bien el origen del proyecto es la naturaleza, poco a poco a través de esa investigación documental fui escarbando y entendiendo otros temas que fueron apareciendo. En mi primera película ya hablaba sobre la ausencia de la figura masculina en el seno de una familia de mujeres, y aquí con Sica recupero los temas que en esencia nos preocupan, por lo tanto, volvía a hablar de la relación madre-hija como ya había hecho en mi primera película.

Carlos.- El tema del idioma tal y como aparece en la película, ¿es como estaba previsto desde el principio? Me explico, los que estábamos viendo la proyección nos ha quedado la duda de si quizás el personaje de la madre debería tener alguna frase más en gallego, o si Sica tendría que haber respondido alguna vez en catalán… No sé si eso fue objeto de debate o si ya estaba previsto de inicio de esa manera.

CARLA SUBIRANA.- El tema del idioma es una decisión que se toma desde el inicio. Una vez yo decido que quiero rodar en Costa da Morte, tengo clarísimo que la gente que va a participar en la película tiene que ser del territorio, porque tienen una manera específica de hablar y no la puedes desvincular de la persona, de su vocabulario, de su ritmo. Por lo tanto, el casting se centra en gente de A Costa de Morte. Por otro lado, yo también tenía muy claro que la madre tenía que ser catalana, tenía que ser una persona de fuera. En el cine se utiliza mucho la figura de “la extranjera”, “la extraña”, que por muchos años que lleve conviviendo en el territorio siempre será la de fuera. Carmen tiene esos elementos en su personaje, y cuando llega el momento de la pérdida del marido se le remueven muchas cosas. Ella le dice a su hija “el mar os roba el alma”, dice “tenemos que irnos, tenemos que volver”. Una cosa que yo vi muy claro es que Sica había nacido en Costa da Morte, por tanto hablaba un galego con un acento propio de la zona, y su madre, su lengua materna es el catalán Esto yo lo he visto mucho en familias cercanas, donde la madre es alemana y el padre es catalán, por ejemplo, la madre le habla en alemán a sus hijos y estos, nacidos aquí le contestan en catalán. Me parece que era una forma de naturalizar situaciones que en la vida suceden de una manera muy cotidiana y sin darle mayor importancia. También, haciendo otro nivel de lectura, el hecho de que una le hable en catalán y la otra le conteste siempre en galego, marca la separación que están viviendo ellas dos, marca esa distancia, solo una vez Sica le dice una frase en catalán (no desvelamos más de la respuesta para no hacer spoilers), y es en ese momento cuando Sica puede acercarse y entender a su madre.

Carlos.- A Costa da Morte es un personaje más, ¿cómo ha sido rodar allí?

CARLA SUBIRANA.- Una de las primeras decisiones que tomamos, sabiendo que sería de una gran complejidad, fue que rodaríamos en invierno. El equipo lo veía un poco suicida. Realmente, hacer un plan de rodaje en A Costa da Morte en invierno fue complicado. Constantemente teníamos que hacer cambios por la climatología, por el viento, cuando queríamos nubes densas hacía un sol increíble, etc. Pero a la vez, por ejemplo, buscábamos ese viento, porque ese viento le daba una vida y una fortaleza al actor increíbles. La naturaleza invadía el plano, invadía a los actores, y eso era maravilloso. El 80% de las localizaciones en la película son exteriores, por lo que ese espacio tan genuino, tan virgen y a la vez con esa fuerza tiene algo que te conecta con algo muy primigenio del ser humano.

Carlos.- ¿Y cómo fue de difícil rodar esa escena en que Sica salta de la barca y se sumerge en el mar?

CARLA SUBIRANA.- Fue un rodaje aparte. El rodaje principal lo hicimos en invierno, como te decía, pero para utilizar las cámaras subacuáticas nos esperamos a junio, por la temperatura del agua. Por eso por un lado, y por otro porque las algas laminarias que salen y que crecen únicamente en el Cantábrico y en el Atlántico solo crecen en esa época. De hecho, teníamos que rodar en Coruña, pero no había alga laminaria allí, así que nos tuvimos que trasladar a Vigo para poder tener esa alga. Estéticamente me gustaba mucho esta cosa que tiene de hipnótica la alga cuando con el vaivén de las corrientes. También esas algas debajo del mar, a nivel sonoro y a nivel visual te recuerdan al naufragio del padre. En este sentido, la naturaleza y lo que sucede debajo del agua es un símil de las vivencias propias de Sica.

Carlos.- ¿Qué has aprendido y con qué te quedas de haber hecho Sica?

CARLA SUBIRANA.- Pregunta compleja... Yo como cineasta he aprendido que las intuiciones y las metodologías hay que defenderlas hasta el final. Es un error que, por cuestiones de producción, cedas a veces en cosas que tienes muy claras desde el principio. Esto como cineasta, y la otra cara de la moneda es adaptarte a lo que es una ficción y trabajar con un equipo grande. Yo venía de rodar con un equipo pequeño como documentalista y trabajar con equipos más grandes me ha aportado mucho aprendizaje, porque cada uno aporta un talento desde un departamento diferente. Por otro lado, poder cohesionar y poder llevar el barco hacia el mismo lugar también tiene una gran complejidad. La ficción y el documental en ese sentido son muy diferentes.

1 comentario:

  1. Seguro que la película tiene muchos alicientes, pero la fotografía tiene que ser espectacular.
    Gracias Carlos.

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