sábado, 4 de julio de 2020

RESEÑA DE "EL BUZO"

Sinopsis e introducción

Sinopsis: drama que nos cuenta la historia de Paul, un compositor de prestigio que vive en Ibiza, que es acusado de maltratar gravemente a su ex-compañera Irene, cuya hija, Lena, presenció la agresión. Por miedo a un escándalo público, Paul manipula a su propio hijo Robert para intentar forzar el silencio de la víctima. Pero, cuando el músico parece estar a punto de conseguir su propósito, los acontecimientos toman un giro inesperado.

La película, rodada en Ibiza, se estrena en Filmin dentro del Atlántida Film Fest. La pandemia del Covid-19 ha desplazado un mes el arranque de la cita, pero finalmente ya tienen fechas: del 27 de julio al 2 de agosto en Palma (en la versión ‘presencial’), mientras que en su vertiente online, la programación se podrá ver en Filmin durante un mes desde el 27 de julio hasta el 27 de agosto

Esta semana hemos podido disfrutar El Buzo en el marco del BCN Film Fest.

Dirigida por el austriaco Günter Schweiger y protagonizada por Álex Brendemühl (El silencio de la ciudad Blanca, Madre, Truman) , junto a Franziska Weisz, Julia Franz Richter y Dominic Marcus SingerEl buzo se inspira en el documental del mismo autor, La maleta de Marta, sobre malos tratos y violencia de género. Supone en debut en el campo de la ficción del reputado director de documentales, como por ejemplo, El paraíso de Hafner, Desde que el mundo no es mundo o Ibiza Occidente.

Sobre la película

La película nos ofrece una pormenorizada visión y estudio sobre las consecuencias de la violencia de género tanto en la persona víctima de los mismos, en los hijos e hijas y en la propia persona agresora. Es una muestra también de que esta problemática no entiende de barrios, localizaciones ni clases sociales.

El protagonista de la cinta es Paul, un respetado músico que pone toda su pasión en su profesión. Recto, riguroso, obseso del detalle y disciplinado en su oficio, ¿cómo una persona tan sensible con la música puede demostrar tanta apatía con el ser humano? Porque esa apatía, e incluso odio hacia el prójimo no sólo lo demuestra con el personaje interpretado por Franziska Weisz, sino también enmuchos detalles y actitudes con su hijo Robert.

El buzo nos muestra muchas de las situaciones y preguntas que nos hacemos en torno a esta problemática. ¿Cómo la víctima puede "querer" seguir teniendo contacto con su agresor? ¿Hasta dónde llegan los límites del propio respeto? ¿Qué estaríamos dispuestos a hacer, de forma consciente o no, por asegurar un buen futuro a nuestr@s hij@s? ¿Qué consecuencias sobre ell@s tienen estas situaciones?

Por ello, ni el entorno más idílico del mundo, ni las clases sociales más pudientes están exentas de esta lacra social, tan presente y visual en nuestros días, y sobre la que es necesario tomar conciencia y actuar desde la sociedad y desde las administraciones públicas.

Del mismo modo que no me gustaría estar en la piel de un abogado defensor cuando le toca defender a una persona que sabe que es culpable, no imagino la tensión interna que debe haber vivido Álex Brendemühl para preparar e interpretar su personaje. Àlex está sobresaliente, y a la misma altura está el resto del reparto, todos dando al personaje lo que la película requiere, enseñando al espectador y espectadora todo aquello que necesitamos ver sobre este drama a través de sus actuaciones.

Por otro lado, la película está llena de metáforas que ayudan a narrar muchísimas cosas. Probablemente conozcamos la cara más amable y bonita de las metáforas, cuando se utilizan para exaltar algo positivo, pero creedme que el efecto es demoledor cuando se utilizan para explicar o visualizar los efectos que conllevan la complejidad de las relaciones humanas tóxicas. Un acierto total del director austriaco Günter Schweiger.

Igual de acertada es la música que acompaña a la película durante todo su metraje. Unas pocas notas de piano repetidas con la intensidad justa son suficiente en la película para crear una atmósfera de tensión, de incomodidad, de incertidumbre sobre lo que va a pasar, en definitiva, lo mismo que debe sentir una persona víctima de violencia de género. Gran trabajo el del joven músico austriaco Roland Hackl.

En definitiva, película denuncia sobre la violencia de género, que, si puede, nos abre más los ojos todavía sobre este drama social, recordándonos que víctimas y agresores provienen de todas las clases sociales, y el impacto que supone para todos aquellos menores y jóvenes que tienen que crecer y convivir con la violencia en sus familias. Película dura pero necesaria.

Puntuación Latidos por el cine: 8 sobre 10.

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